Cosalá, poema de Sinaloa, Alberto Vega Olazabal

Poemas a los pueblos de Sinaloa, México

Cosalá

De  Alberto Vega Olazabal

Ayer, cuando al calor de tu regazo

el oro de tus nítidos pensiles

enjoyaba en mis sueños infantiles,

y hacia el lago de grana del ocaso

vagaba en su inocencia mi pegaso;

ayer que con el alma recorría

del Cosmos la fulgurante pedrería

para toda incrustarla en su diadema,

¡el ígneo cintilar de aquel poema

muy poco para ti, me parecía!

 

Ayer que cuando niño, mis anhelos

enhebraban policromas chaquiras,

y al acorde sublime de las liras

del monte de Beacia, por los cielos

volaba el pensamiento, y en sus vuelos

buscó para tus montes y tus faldas,

una alfombra de rosas y esmeraldas

¡los cármenes sidéreos y los huertos

pareciéronle páramos desiertos,

y tétrica hojarasca sus guirnaldas!

 

Después, cuando en mí, todo sonreía,

mi alegre juventud en tus praderas

engarzaba floridas primaveras,

más radiante la luz de mis ensueños,

y en el halo del sol aparecía,

más consciente mi bella fantasía;

y más gratos, joviales y risueños,

tus bosques y tus pájaros canoros;

tus gemas encendidas, y tus oros

en las franjas del iris de mis sueños.

 

Los tiempos han pasado y el destino

cubrióme sin piedad de amargo duelo…

De la pompa y la gala de tu suelo

emigré como triste peregrino

sin un rayo de luz en mi camino;

sin mi madre, ni mi esposa tan queridas,

que hoy viven de otros mundos, otras vidas;

y pájaro sin nido, vengo ahora,

cabalgando en el rayo de la aurora

que tú, con tu progreso consolidas.

 

¡Salve, oh, mi terruño! ¡Salve a ti

que en poderoso impulso te levantas

y en lucha incesante, ríes y cantas;

que en tu cielo de gualda y carmesí,

reflejas del oriente el ormesí

de sus perlas, zafiros y diamantes!

¡Salve por tus arroyos murmurantes,

el agua dulce y zarca, tus vergeles,

tu templo esplendoroso y tus laureles

que en los parques ostentas ondulante!

 

¡Salve a ti, que las notas de tu orquesta

con un desgranamiento de armonías,

entonan las más dulces sinfonías

que de «San Nicolás», ante su cresta

se empinan con el móvil de la fiesta;

y cual dulce y gloriosa clarinada

simbolizan, ¡oh, tierra enjoyelada!

el deleite inefable de tu beso

y el ala gigantesca del progreso

en ondas de la luz de tu alborada!

 

Tomado de; Lecturas de Sinaloa, Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, México, D.F., 1988.

 

 

Iglesia Cosalá
Iglesia de Cosalá

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *