El culto a Huitzilopochtli en Culiacán, historia de Sinaloa México

Historia de Sinaloa México

 

EL CULTO A HUITZILOPOCHTLI EN CU LI AC AN

 

Por: Hector R. Olea

En las excavaciones del Templo Mayor de México-Tenochtitlán, el 13 de agosto de 1979 se descubrió la verdadera «Piedra de los Sacrificios» al Dios Huitzilopochtli, muy bien labrada y representa un caracol ceremonial de inestimable valor, considerada por los expertos como la pieza pre-hispánica más importante entre los últimos hallazgos arqueológicos de México.

Huitzilopochtli en lengua azteca significa: «Colibrí de la izquierda» o «Precioso izquierdero». «Nombre dado —según Bernardino de Shagún— al númen solar adorado en Tenochtitlán. Su relación con la izquierda deriva de que se hallaba asignado al Sur del Cosmos. Este rumbo es el izquierdo del mundo, ya que el camino del sol, de oriente a poniente, lo coloca en esta posición».

La teogonía de Huitzilopochtli ha dada lugar a que los historiadores tengan múltiples confusiones y el desacuerdo en el origen humano de este Dios. El documento más fehaciente que al respecto existe es un Códice descubierto por el sabio don Fernando Ramírez en el acervo holográfico del ex-Convento de San Francisco de la ciudad de México, en donde se lee lo siguiente:

Traían — los aztecas— un ídolo que llamaban HuitzilopochtIi que quiere decir siniestro, de un pájaro que hay acá de plumaje raro con cuyas plumas hacen las imágenes y cosas ricas; compónese su nombre de Huitzitzillin, que así llaman el pájaro (Chupamirto), y opochtli, que quiere decir Siniestro, y dicen HuitzilopochtIi. Afirman que este ídolo les mandó salir (a los Aztecas) de su tierra prometiéndoles que los haría príncipes y señores de todas las Provincias que habían poblado las otras seis naciones; y así salieron los mexicanos como los hijos de Israel a la tierra de promisión, llevando consigo este ídolo metido en una área de juncos».

«Chimalpain dice:’

«El primero que organizó su marcha y se puso a la cabeza de la expedición, fué Huitzilton, que más tarde fué llamado HuitzilopochtIi; asumió el mando supremo y murió en Cohuatepec, cerca de Tula; había guiado a los mexicanos durante cincuenta y tres años. Luego que murió, los mexicanos lo proclamaron su dios, e inmediatamente lo reemplazó Cuauhtlequezqui y tomó el mando».

Perdida en el seno de las edades, ocho siglos, la memoria del verdadero origen de HuitzilopochtIi vino de la relación de carácter religioso, en la que el mito lo convirtió en un dios terrible dedicado a la guerra con un culto feroz y sangriento, personaje espantable que echaba fuego por la boca, nigromántico y guerreador.

El Dr. don Cecilio A. Robelo observó:

«En contra de la tradición —dice apoyado en la crónica de Fr. Diego de Durán— de que HuitzilopochtIi fué el caudillo Huitzilton. Deificado en Cohuatepec, existe la dificultad que surge de las pinturas (jeroglíficos), en las cuales HuitzilopochtIi aparece como dios desde principios de la peregrinación, esto es, antes de la muerte de Huitzilton y de su deificación. Pero este anacronismo puede explicarse considerando que los mexicanos empezaron a escribir su historia ochocientos años después de su salida de Aztlán, bajo el reinado de Motecuzoma I. Este monarca envió mensajeros a Aztlán, Colhuacán (o Huey¬colhuacán actual Culiacán, en el Estado de Sinaloa) y Chicomoztocp para conocer su origen y recogieron gran cantidad de fábulas con la que comenzaron a escribir su historia».

El historiador jesuita Francisco Javier Clavijero publicó, en 1780, su «Storia antica del Messico» y transcribió:

«Allí (en Culiacán) formaron (los aztecas) una estatua de madera, que representaba a HuitzilopochtIi, númen protector de la nación, a fin de que los acompañase en su viaje……»

Esto dio lugar a varios investigadores para afirmar: «Hueycolhuacán no debe atribuírsele, a este respecto, más grandeza que la que le resulta de haber sido la cuna de la adoración a HuitzilopochtIi.

Por los códices y documentos existentes se deduce que Hueycolhuacán, por tres años, fue estación de la peregrinación de los aztecas donde reinstalaron el culto a HuitzilopochtIi iniciado en Aztlán.

El escritor don Alfonso Reyes comentó:

La poesía indígena contiene «La peregrinación de los aztecas», documentada en códices, cantares indios y tradiciones; un importante «Poema de Huitzilopochtli», cuya primera parte, relativa al nacimiento del Dios, se conserva en náhuatl, y el resto, prosificado en varias crónicas castellanas».

Este cantar, inédito y sin traducir, puede considerarse como uno de los manuscritos más antiguos que se refieren a la proto-historia de Culiacán.

Don Salvador Toscano, estudioso del arte antiguo, al respecto relató lo siguiente:

«El Museo Etnográfico de Berlín, conserva el disco de ónix llevado por (Alexander Von) Humboldt a Alemania, precioso no solamente por el material sino por tener esculpido al dios solar y de la guerra, a Huitzilopochtli«.

Las reliquias de este dios azteca como «La Piedra de los Sacrificios», recién descubierta, serán sin duda motivo de la admiración universal.

 

 

Tomado del libro: Pinceladas del viejo Culiacán, Olea, Héctor R.,Ediciones del Ayuntamiento de Culiacán,1985.

 

 

Huitzilopochtli, dios azteca
Huitzilopochtli, su culto en Culiacán

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *