El Fuerte, su fundación; historia de los pueblos y ciudades del estado de Sinaloa México

Historia de los pueblos y ciudades del Estado de Sinaloa México

 

Fundación de El Fuerte

 

El gallardo y joven conquistador don Francisco de Ibarra, después de haber sido nombrado gobernador de la Provincia de la Nueva Vizcaya por el virrey don Luis de Velasco, conde de Santiago, bajó por la sierra de Topia a la Provincia de Culiacán, y continuó su marcha hasta llegar al río Zuaque, donde fundó la villa de San Juan Bautista de Cinaro o San Juan Bautista de Carapoa, como la llaman también muchos historiadores.

El destacado historiador norteamericano J. Lloyd Mecham apunta en su obra «Francisco de Ibarra and Nueva Vizcaya», escrita en inglés, que la fundación de la nueva villa la llevó al cabo el gobernador Ibarra el 29 de mayo o el 24 de junio de 1564.

La obra histórica de Mecham es digna de todo crédito. Se editó en 1927, en la prensa de la Universidad de Duke, Durham, Nort Caroline. En ella habla autorizadamente de las conquistas y fundaciones de don Francisco de Ibarra, quien era gobernador y capitán general de la Nueva Vizcaya. Es lo mejor que se ha escrito hasta hoy, en el renglón biográfico de él.

En cuanto a la alternativa que plantea Mecham, respecto a las fechas de la fundación de San Juan Bautista de Carapoa, debemos pronunciarnos por la del 24 de junio de 1564, toda vez que es el día de San Juan Bautista. Era usual que los descubridores y pobladores españoles, en aquella época lejana, dieran a los ríos, los territorios o a las villas el nombre indicado por el santoral, en la fecha exacta de las fundaciones.

Por lo demás, de la villa de San Juan Bautista de Carapoa nos hablan, con toda autoridad por ser cronistas de primera mano, tanto Baltasar de Obregón como Antonio Ruiz. A este último lo conceptuó el historiador José G. Heredia, como el «Bernal Díaz del Castillo de la conquista de Sinaloa».

En la villa recién fundada, el gobernador Ibarra dejó como su lugarteniente para mantenerla en paz a su maestre de campo don Antonio Sotelo de Betanzos, con una población de sesenta españoles, quien procedió a edificar la iglesia del lugar, habiendo tornado como abogado y defensor de la fábrica al apóstol y evangelista San Juan, dato que sí permite suponer que la dedicación se hizo el 27 de diciembre de 1564. Baltasar de Obregón, a este respecto, apunta en su crónica que Sotelo de Betanzos: «para su principio hizo, amasó y empezó el primer barro, cimiento y tapia de manera que con su solicitud, trabajo y cuidado, fue fundador de la iglesia en la Provincia de Cinaro».

Cinaro es el nombre con que Baltasar de Obregón, historiador de las conquistas de Ibarra, designa a la zona o territorio donde vivían los indios sinaloas, demarcación que se localiza aguas arriba de la ciudad de El Fuerte.

Francisco de Ibarra, al fundar la nueva villa, comprobó que en la región existían muchos pueblos de gentiles, los que puestos en repartimientos bastarían para la comodidad y sustento de los españoles, y también pensó que en las sierras podrían hallarse minas de plata y oro, así como «muchos valles y tierras para ganados y labores para los aprovechamientos de los dueños».

La villa de San Juan Bautista de Carapoa duró cinco años poblada, según Baltasar de Obregón, pues fue asaltada e incendiada por los indios, siendo abandonada allá por noviembre de 1569.

Algún tiempo después regresó a repoblar la villa destruida el capitán don Pedro de Montoya, erigiéndola de nuevo el 30 de abril de 1583, autorizado con licencia del entonces gobernador de la Nueva Vizcaya, don Hernando de Trejo y Carvajal. La nueva villa se levantó como a media legua del lugar donde se fundara la anterior, dándole el nombre de «San Phelipe y Santiago de Cinaloa».

En la forma de ritual, con paseo del pendón real, salvas de arcabuces y vísperas rezadas, el bizarro capitán Montoya, tomando como abogados y patrones de la villa y provincia a los apóstoles San Felipe y Santiago, en nombre de su majestad el Rey de España tomó posesión solemnemente del sitio, y luego hizo nombramiento de justicia mayor, reparto de solares y encomiendas de indios tehuecos y sinaloas.

La duración de esta nueva villa de San Felipe y Santiago fue completamente efímera, pues fue arrasada y quemada por los indios el 15 de agosto de 1584. Dos días después, los supervivientes del trágico episodio se establecieron a orillas del río Petatlán, dando así nacimiento a la villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa, actualmente ciudad de Sinaloa de Leyva.

El licenciado José G. Heredia, destacado historiador sinaloense ya fallecido, siempre consideró que la villa de El Fuerte fue fundada tres veces. Ya han quedado reseñadas las dos primeras. La última es la villa de El Fuerte de Montesclaros, cuyo fundador fue el capitán don Diego Martínez de Hurdaide, jefe militar y alcalde de la Provincia de Sinaloa.

En 1604 don Diego Martínez de Hurdaide partió de la villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa con destino a la capital de la Nueva España. Entre los muchos asuntos de importancia para el gobierno de su provincia, trató con el virrey don Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, lo relativo a la erección a las nuevas misiones evangélicas que se proyectaban establecer en aquellas lejanas regiones, para someter y pacificar a los indígenas.

 

Fue en esa ocasión cuando el marqués de Montesclaros «despachó mandamientos y dinero a dicho capitán, a fin de que construyera el fuerte consabido en la tierra de los tehuecos; dio licencia para que el dicho presidio de la villa de San Felipe y Santiago o parte de él, tuviese su asiento ordinario y casas al abrigo del fuerte, debiéndose escoger un sitio en que los soldados y demás que quisiesen poblar, pudieran hallar comodidad de vivienda, de sementeras, de agua, de leña y de pastos, para cuando las naciones intentasen acometimientos y rebatos contra los españoles».

El padre Andrés Pérez de Ribas, hablando de la construcción del fuerte, dice en su crónica: «El sitio que se halló más a propósito fue en un cerrito a dos leguas del principal pueblo de los tehuecos, puesto cercano al que antes había tenido la primera villa destruida de Carapoa. Levantóse el fuerte junto al río y a su vista tenía grandes llanadas, limpias de monte y maleza, y el fuerte aunque de adobes, salió tan capaz, que dentro de él podía estar la caballada segura de ocasiones de guerra; a las cuatro esquinas se adornó y aseguró con cuatro torreones, que sirviesen no sólo de vista y guarda de sus lienzos, sino de espanto a los indios, como se vio por el efecto».

El cerrito a que hace referencia el padre Andrés Pérez de Ribas, en el cual tuvo su emplazamiento el fuerte construido por Martínez de Hurdaide, es el que actualmente se conoce con el nombre de Loma de Montesclaros, y que se halla situada a espaldas y al rumbo norte de la iglesia parroquial de la ciudad de El Fuerte.

Aun cuando el virrey don Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, fue quien ordenó la construcción del fuerte su terminación se llevó al cabo durante el gobierno de su sucesor el marqués de Salinas, quien ordenó que la construcción llevara en su memoria el título de nobleza de aquel: el Fuerte de Montesclaros.

Al pie y al amparo de esa fortaleza nació al correr de los años la actual ciudad de El Fuerte, fundada y destruida en sus orígenes, pero teniendo como precursor de su grandeza al gran capitán español don Francisco de Ibarra, gobernador de la Nueva Vizcaya.

Tomado de; Presagio, Revista de Sinaloa; número 72, páginas 9-11.

 

 

La fundación de El Fuerte, Sinaloa
La Fundación de El Fuerte de Montesclaros

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