El piquete de alacrán, cuento del güilo mentiras

De: Dámaso Murúa

Cuando trabajé en la pesquería llamada El Maíz nos mandó llamar El Paletiado que roncaba como jefe de la tropa. Pues dicho hombre nos mandó a mí y a otros pocos, al embarcadero de Palmillas a traer un cargamento de vigas que iban ocupar pa construir la sierra de esa pesquería. Todo el grupo obediente a sus órdenes, habíamos estado trabajando toda la mañana y cuando teníamos cargadas las canoas que eran tres, dijo uno de los compañeros llamado el Tamburro, que era hora de marcharnos pa llegar a la hora de la comida, pues La Chepa La Panda, que así le decían a la cocinera, dijo que les iba a tener preparadas unas sabrosas carnitas de armadillo.

Me dispuse a orinar antes de subirme a la canoa, pues nunca he podido hacerlo cuando voy en ella. Al estarlo haciendo, me habló uno de los compañeros que estaba a mi lado y me distraje poniéndole atención, cosa que aprovechó un alacrán que por ahí andaba, pa subirse por el chorro de miados hasta llegar al miembro, picándome fuertemente en la cabeza de este pobre y arrugado pico.

Inmediatamente les dije a mis compañeros lo que me había pasado, corriendo unos a matar al nefasto animal y otros a ligarme mi adolorido miembro. Después me llevaron rápidamente a la pesquería, con el fin de hacerme los remedios propios de estos casos.

Por cierto, al llegar al embarcadero, ya iba con el miembro negro. No sabíamos si era del piquete, de la ligazón o porque así soy yo. Llegando a la cocina, le platiqué a la Chepa lo que me había pasado, pidiéndole que me hiciera un jugo de limón pa contrarrestar los efectos del veneno, contestándome la indígena mujer: «Yo no soy tu pendeja pa creerte tus chingaderas, eso lo haces pa no ir a descargar las canoas de vigas, así es que por mi parte ¡muérete!»

Viéndome yo en tal desesperación, no tuve más remedio que mochar la punta en que estaba alojado el veneno. De esa manera me salvé. Si no lo creen, pregúntenle al Paletiado, al Tamburro, al Pulmón de Guaco, al Dedo Parado y al Mata con Hacha.

 

 

El piquete de alacrán, cuento sinaloense
El Piquete de Alacrán, cuento del güilo mentiras, dibujo de «Naranjo»

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