El Puerto de Mazatlán Sinaloa, fundación e historia primitiva

Historia de Sinaloa México

 

 

FUNDACIÓN E HISTORIA PRIMITIVA DEL PUERTO DE MAZATLÁN

 

Por: Fernando Ocaranza, ex rector de la Universidad de México

 

Por el año de 1794 ya era difícil enterarse acerca del tenia propuesto en este artículo, pues don José Garibay, comisionado por el comandante general don Pedro de Nava, para informarlo del asunto, encontró los papeles correspondientes en el mayor desarreglo y sin aquellos en que podría investigar con más fruto.

Había tan sólo «un corto legajo» que contenía varios testamentos y algunos escritos sin «formalidad de proceso» o «instrucción de letrado».

Explicábase el caso tomando en cuenta que la flamante ciudad y puerto de Mazatlán había sido gobernada otrora por «milicianos pardos», clasificados como «rústicos, incultos, enteramente legos e ignorantes» y, por lo mismo, incapaces de formar un buen archivo o, a lo menos, guardar papeles de importancia.

Así, pues, el expresado José Garibay tuvo necesidad de consultar en diversos y dispersos papeles particulares, lo cual le permitió saber que la fundación del pueblo de Mazatlán remontaba al ano de 1576, cuando gobernaba don Fernando Bazán, con el título de gobernador y capitán general, las provincias de Chametla, Mayola, Copala, Culiacán y Sinaloa.

El sitio estaba desierto, como «cazadero» que fue de los indios chichimecas de Tepustla y de la Sierra del Pacífico o Pánuco. Eran los mismos indios que, alzados posteriormente, incendiaron casas e ingenios, asolaron campos, robaron a los mineros y asesinaron a los capitanes don Fernando de Arejo y don Juan López Quijada.

Por aquellos días ya estaba poblado el puerto de Mazatlán y desempeñaba el cargo de justicia el capitán don Rodrigo de Olvera que, por expresa recomendación del comandante general, socorrió con diecisiete hombres a los mineros de la sierra de Pánuco, seriamente comprometidos, y en lo especial a Martín Hernández, sus padres y hermanos, quienes encontraron por muy buena la proposición del gobernador para formar, con todos los requisitos del caso, el pueblo de Mazatlán. Con este fin se les hizo la merced de tierras con los aguajes necesarios para la cría de ganado y «para cultivar las cementeras que hubieran de establecer para su manutención, bajo la condición de acudir a sus expensas a todas las funciones del Real Servicio».

En tal virtud pasaron a vivir al sitio de Mazatlán veinticinco personas de ambos sexos, «de que se componía aquel linaje», las cuales, aparte de cumplir con la obligación a que se habían comprometido, socorrieron y atendieron «sin estipendio alguno a cuantos caminantes transitaban por las montañas, ofreciéndoles caballos y guías para que los dejasen a 30 leguas de distancia donde quedaban fuera del alcance de los indios serranos». Más tarde contribuyeron a fundar, a tres leguas distante de Mazatlán, el pueblo llamado Bajío, aniquilado posteriormente por las inundaciones en tal forma que hacia 1603 quedaban tan sólo algunos «fragmentos, tornando a escapar sus habitantes milagrosamente las vidas con pérdida de algunos bienes y entre éstos los títulos originales autorizados por el dicho gobernador y su escribano Alonso Brizuelas».

Así fue como Martín Hernández y su linaje tomaron la determinación de ocupar el fundo propiamente llamado Mazatán -hoy Mazatlán-, y para ello acudió el capitán Rodrigo de Olvera, Justicia de la Villa de San Sebastián, jurisdicción de Copala, a fin de que recibiese información de doce «testigos idóneos» acerca de la merced que había obtenido en dichas tierras y de los servicios realizados hasta entonces por él mismo. También pidió que dicha justicia certificara lo que le constaba ocularmente y le diese los autos originales con el mandamiento de amparo que aprobó el licenciado don Cristóbal de Aragón y Azedo, teniendo gobernador y capitán general de las provincias del Noroeste el 20 de septiembre de 1639.

Estos documentos constaban en el Archivo Colonial de Mazatlán, aunque muy descuidados por los «milicianos pardos», siendo refrendados en la ciudad de Durango durante el año de 1650, por el maestro de Campo, don Francisco Gorráez y Baamonde, gobernador también de las mismas provincias. Hicieron lo propio, en litis ocurridas más tarde con los circunvecinos, el duque de Alburquerque -1653- y el marqués de Casa Fuerte -1732-, virreyes de la Nueva España, así como el licenciado don Fernando de Urrutia, juez privativo de Rentas y Composiciones de Tierras Baldías y Realengas del reino de la Nueva Vizcaya, en el año de 1731.

Así fue como también reconocieron jueces y gobernadores, que vivieron posteriormente en dichas provincias, los derechos que ampararan a Martín Hernández y a su linaje como fundadores y poseedores del sitio llamado Mazatán por ser ahí donde concurrían a la caza del venado los indios chichimecas de Tepuztla y de la Sierra de Pánuco.

 

Martín Hernández, sus parientes y asociados, reconocían como suyas las tierras de una jurisdicción que se compone «de cinco leguas de longitud desde el parage nombrado La Cantera, al puesto de Montiel; otras tantas de latitud desde la Boca del Río al gabio de Sacanta, con dos enzenadas, la una de nueve leguas hacia el poniente que dista de aquí al Puerto, quatro dichas hacia el sur y hacia el parage nombrado el Hisachi o Piedras Labradas, como demuestran los linderos de cal y canto que las demarcan».

Este fue el origen del pueblo -ciudad hoy- de Mazatlán y en cuya primitiva época «se alistaron sus fundadores y descendientes bajo las banderas de S. M.», a pesar de que ignoraron y continuaron ignorando, hasta fines del siglo XVIII, «las reglas que deven observar para su govierno interior y diziplina militar». Sin embargo, desde entonces cuidaban del puerto dos vigías que se alternaban semanariamente entre los 25 hombres de fuerza que tenían a su cuidado la custodia del lugar, y entre los cuales se contaban: un alférez pardo, un sargento y cuatro cabos de escuadra, bajo las órdenes de un capitán miliciano tornado de entre los españoles del mismo grado que vivían en San Sebastián, Chametla y Mayola, los cuales dependían del gobernador de las Provincias en lo político y en lo militar.

Revista Noroeste, No. 12, enero de 1961

 

Tomado del libro: Antología Histórica Sinaloense, Bonilla Zazueta, Marta Lilia (compiladora), Gobierno del Estado de Sinaloa, AHGES, 2008.

 

Historia del puerto de Mazatlán
Puerto de Mazatlán, Sinaloa, México; fundación e historia primitiva

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