El Rosario Sinaloa; documentos para la historia

 

Historia de los pueblos y ciudades de Sinaloa México

 

 

DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA DE EL ROSARIO, SINALOA

 

Por: Antonio Nakayama

 

A manera de envio

A tí: viejo burgo minero que naciste al

Conjuro del ingenuo deseo de un pobre caporal

ansioso de conservar el rosario que repasaban

sus toscos dedos, mientras que de sus labios

brotaban candorosas y puras las palabras de la

salutación del Ángel. . .

 

A tí: que al igual que Afrodita naciste del

mar, aunque el tuyo no fué de salobres aguas

sino de plata blanca y pura como los muslos de la

luna llena que en las noches ponía sombras

misteriosas en tus callejas con la silueta de los

vetustos caserones. . .

 

A tí: que prendiste en mi retina la visión

colonial del setecientos con tus casas señeras

donde la fé y el arte de tus hijos dejaron

plasmada en un poema de piedra la humilde oración

al Padre Universal . . .

 

A tí: que de tus entrañas salió vibrando

– como dardo fulgurante la palabra encendida y

llena de pasión del profeta de la Reforma que te

inmortalizó al firmar sus cáusticos escritos con

el mote de «Payo del Rosario» . . .

 

A tí: madre espartana que enviaste al

aguilucho que habías empollado al calor de tu seno

maternal, a rubricar con su sangre adolescente la

epopeya diáfana y gigantesca del 13 de Septiembre

bajo la sombra de los ahuehuetes centenaríos . . .

 

A tí: que en tu hermosa parroquia plateresca

—monumento elevado por la fé de tus

hijos— conservas el último vestigio de pasada

grandeza . . . de los días en que imperabas

como reina y señora . . .

 

A tí: que en ese relicario de piedras

venerables atesoras celosa el eco de las férreas

pisadas de González de Hermosillo, de Fermín de

Tarbé y de Mariano de Urrea . . . y donde

como en caja de música vibra el verbo cálido y

dramático de Fr. Agustín José Chirlin . . .

 

A tí: que un día fuiste conjunción de

próceres canteras, de riachuelos de plata y de

fulgores áureos, y que hoy eres custodia viviente

de nuestro pasado . . .

 

¡A tí: viejo Real de Minas de Nuestra

Señora del Rosario! !Ciudad Asilo! Madre de

héroes, escritores y poetas, presento este humilde

homenaje ahora que podemos llamarte tres veces

secular!

 

Rosario. Síntesis histórica

Una de las ciudades de más prosapia y con mayor historial en el estado de Sinaloa, es la de Rosario. Enclavada en la vieja Provincia de Chametla, otrora poderoso señorío indígena que fuera testigo de las trágicas fogatas del muy magnífico señor don Beltrán Nuño de Guzmán; de la muerte del maese de Campo Lope de Samaniego, y de los desvelos mineros de D. Francisco de Ibarra, Rosario ha escrito páginas de historia que otras ciudades sinaloenses no han podido emular.

Cuenta la leyenda —hermosa como son todas las leyendas— que «…el Año de mil Seis Cientos Sinquenta y Cinco día tres de Agosto Bispera del Glorioso patriarca Sr. Sto. Domingo de Gusman día Sábado…» el caporal Bonifacio Rojas descubrió la primera veta de un río de plata que correría durante casi tres siglos, y que Rojas hizo su descubrimiento al habérsele «…cortado el Rosario e ynclinandose a recoger las quentas…» Y desde ese día, comenzó la afluencia de españoles, criollos y mestizos que atraídos por la fiebre de oro y plata —enfermedad de la que nunca curará la humanidad— formaron un nuevo pueblo que fué bautizado con el nombre de Real de Minas de Nuestra Señora del Rosario, asociando el nombre de la Virgen María al incidente que puso al descubierto la gran riqueza que constituyó la estructura de una población que en cortos años desplazó a la vieja e histórica Chametla, convirtiéndose en el núcleo económico de una dilatada región.

Como todos los pueblos mineros, tuvo altas y bajas, y para el año de 1747, pese a que varias minas habían sido abandonadas por falta de facilidades para trabajarlas, las que estaban en explotación eran lo suficientemente ricas para dar vida al Real y a toda la Provincia de Acaponeta.

En las postrimerías del siglo XVIII, Rosario era el poblado más próspero de todo el noroeste de la Nueva España. En 1772 su población alcanzaba los 5 000 habitantes, y para 1800 llegaba a los 7 000. La riqueza de la región era muy grande, y el Real de Nuestra Señora del Rosario, como centro vital de ella, monopolizaba el comercio de todo lo que hoy es el sur de Sinaloa y parte del actual estado de Nayarit. El producto de sus minas durante un mes del año de 1785, fue de 32 454 marcos de plata y 702 de oro. En junio de 1786, dieron 36 992 de plata y 711 de oro y, en 1790, en sólo un mes, se cobraron impuestos sobre 58 945 marcos de plata y 1 197 de oro.

Este auge movió al gobierno virreinal a establecer en el mineral las Cajas Reales, y la significación alcanzada por la población le ganó el privilegio de que los obispos de Sonora tomaran posesión en su hermosa parroquia que todavía se levanta como mudo testigo de una grandeza que desapareció cuando el río de plata se secó y la criminal indiferencia de los gobiernos aunada a la voracidad de una compañía extranjera destruyeron la bella ciudad.

En los años que siguieron a la consumación de la Independencia, el Real ganó el titulo de ciudad con el nombre de Asilo del Rosario, que le fue otorgado por el Congreso Constituyente del Estado de Occidente, al que ofreció protección y asilo en su pugna con el gobernador Iriarte.

Todavía en ese tiempo, Rosario era la ciudad más rica de la región noroccidental. Como población: sus numerosos edificios construidos de rosada cantera; la plateresca parroquia con su maravilloso retablo; sus tres capillas, y una laboriosa muchedumbre que hormigueaba por sus empedradas calles, la situaban en un lugar que no tenían las demás.

A esto hay que agregar que en ella se encontraban el Tribunal Superior de Justicia para Sonora, Sinaloa y las dos Californias; el Juzgado de Distrito; la Comisaria General de Hacienda; una oficina de ensaye; una aduana terrestre; una hacienda de beneficio, y numerosos artesanos en oro, plata y carpintería. Además, su comercio era muy fuerte, ya que allí tenían su sede algunas de las casas comerciales más respetables del país.

Entre los hijos más destacados de Rosario que han dado honra a su tierra y a Sinaloa, se cuentan, entre otros: Pablo de Villavicencio, el famoso Payo del Rosario, uno de los más fervientes partidarios del federalismo, quien escribió numerosos opúsculos en favor de su causa; Teófilo Noris, el Niño Héroe sinaloense, que con el grado de cabo se batió en la heroica epopeya de Chapultepec; Paulino Peimbert, constituyente de 1831; José de Esquerro, también constituyente y gobernador del estado; Demetrio Sotomayor, diputado a la primera legislatura sinaloense; Ignacio Gadea Fletes, defensor de la República durante la guerra contra los franceses y el Imperio; el Pbro. Dámaso Sotomayor, autor de numerosos libros de carácter científico, y en los últimos años, el eminente poeta Gilberto Owen, malogrado para las letras mexicanas.

Esta pequeña reseña no estaría completa si pasara por alto una figura que, sin ser nativa de Rosario, debe ser un orgullo para los rosarenses: el padre agustino Fr. Agustín José Chirlin, quien durante muchos años fue cura del lugar. Este sacerdote, que escapó del paredón en 1814 por sus actividades en pro de la insurgencia, pasó a Rosario y allí fue el alma del movimiento para sumarse al Plan de Iguala, y poco después, merced a su tesón, el pueblo rosarense se declaró por la causa federal, por lo que puede considerársele como el padre del federalismo en el noroeste.

No hago mención de las acciones heroicas del pueblo del Rosario, pues de ello se encargan los documentos que en este folleto se publican. Solamente quiero hacer hincapié en que durante todas las luchas por la defensa de la Patria y por el mejoramiento social del pueblo mexicano, los rosarenses han estado a la altura de su gloriosa tradición.

Hoy, de la antigua grandeza de Rosario sólo queda solitaria y señera la vieja parroquia, orgullo de la ciudad y testigo de las páginas gloriosas escritas por sus hijos. Pero frente al pasado de grandeza, los rosarenses otean el porvenir buscando con su esfuerzo días que superen a los dorados que disfrutaron sus ancestros.

Pronto celebrara Rosario sus tres siglos de existencia, y este pequeño trabajo donde he recopilado documentos que hablan de su historia —que es la historia del pueblo sinaloense— es el pequeño homenaje que puedo rendir a una ciudad que, si antes fue la más próspera del noroeste mexicano, ahora se ha convertido en la ciudad sinaloense que rezuma más historia: el viejo Real de Minas que un día se ganara el titulo de Ciudad Asilo del Rosario.

Culiacán Rosales, a 7 de marzo de 1955, fiesta de Santo Tomas de Aquino.

Antonio Nakayama

 

 

Serie de sucesos notables relativos a los diferentes sistemas de govierno que han reinado desde el primer grito de independencia en el pueblo de Dolores, acaecidos en el territorio del mineral del Rosario: que en cumplimiento de la superior ordn. del sor, governador de la sagrada mitra de occidente dirige el cura encargd. del mismo mineral a esta sagrada curia.

… El día 21 de diciembre de 1810 acometieron al pueblo del Rosario los patriotas amantes de su libertad que entonces nombraron insurgentes en la ora de estar saliendo la gente de la misa mayor.

. . . Este pueblo deseando defender las macsimas del Gvno. en que había sido nutrido se opuso al Exercito que bajo las odres. del Gral. Hermosillo, obraba en número de doce mil hombres.

… En esta época se hallaba guarneciendo este mineral con número de seiscientos hombres el Coronel D. Pedro Villaescusa, pero al acontecimiento de la tropa de Hermosillo hulleron las de Villaescusa quedándole solo en número de cuarenta hombres: sin embargo con la presencia de su Jefe, y por la idea odiosa que se tenia del nuebo sistema se recistió el lugar con henergia, en términos que hasta los muchachos arroyaban partidos de patriotas dejándolos destrozados y con más de cuatrocientos prisioneros.

… El día 22 del mismo mes se introdujeron varios genios que ponderando la fuerza y pertrechos nuevamente llegados, al que llamaban enemigo, que se hallaba acampado a las orillas del lugar, consiguieron con esto el que se fugara la tropa que restaba a Villaescusa: y en seguida capituló este Gefe, y salió, con su egemplo lo hicieron otros muchos vecinos dejando evacuado el campo.

… El 24 entró el Exercito patriota sin ocasionar daño alguno y aci permaneció algún tiempo, pero sin encontrar buen alojamiento entre las gentes del lugar pues hasta las mujeres les daban veneno en las comidas.

. . . Algún tiempo después siguió su marcha el Exercito patriota para lo interior del Estado, sin que en este lugar hubieran acontesido otros susesos notables si no fueron el haberse radicado en él la fuersa armada de los realistas establesiendo aquí su cuartel gral. bajo las ordenes del Sor. D. García Conde que como Gral. en Gefe la dirigía.

… El número de los hombres que murieron en los diferentes choques que esperimentaron las tropas de Hermosillo, no puede calcularse por saberse depositivo que levantaban a los heridos asia otros puntos porque los que quedaron en el campo de vatalla fue¬ron en numeros de muy poca consideración pues no pasarían de cuatro ó cinco: y de parte de los realistas se supo de dos que fueron el Administrador de Alcavalas D. Diego Pérez y un soldado.

. . . Como la insurrección no hiso mayores progresos en este Estado, no se presentan otros acontesimientos de mayor consideración que se puedan ofrecer como memorables en la historia. Después que el Exercito realista se radico en este mineral se mantubo governando por las autoridades constituidas por el Gvno. que reinaba ya monárquico absoluto, ya constitucional o moderado: hasta que resonando aquí el eco de la Libertad proclamada en Iguala se declaró al punto por el sistema del coronel D. Agustín de Iturvide siendo el primer de todos los pueblos del Estado de Occidente que juró la independencia bajo las órdenes del coronel D. Fermín de Tarbe quien solo contaba con trescientos hombres para una empresa entonces tan ardua: puesto que quedaba aislado porque Tepic se oponía: y todo el resto del Estado de Occidente lo mismo: pero con osadía de ánimo inbito no solo a la capital del Estado, sino también a Tepic y sus pueblos verificándose aquí el juramento solemne el 16 de julio de 1821.

… En aquella separación de la Provincia se nombro Comandante gral. al Sor. Tarbe e Intendente al ministro de hacienda más antiguo D. Manuel Jiménez de Bailo. Todo se manejó con el mejor orden hasta que haderida la capital y Provincia al asistema se reconocieron aquí aquellos gefes que puso el Govno.

… En marzo de 1823 inbito a este pueblo el mismo coronel D. Fermín Tarbe desde el Presidio de Mazatlán para que verificare el juramento del plan de Casa Mata: al principio esperimentó resistencia, pero persuadido sus habitantes de la razón que se les propuso se adhirieron a él.

… El 12 de julio de 823 se promovió por el sindico procurador en este pueblo C. Demetrio Sotomayor el gobierno Republicano cuyos fundamentos espuso ante el Ayuntamiento y vecindario reunidos.

. . . Quedaron desde luego persuadido en sus razones adoptaron y juraron aquella forma de govierno en circunstancias que solo Guadalajara avía hecho, quedándose aislados y espuestos a una inbasion ya de Tepic ya de Durango como ya en lo interior del Estado, pero lejos de arredrarle al Pueblo lo opuesta que estaba inbito su Ayuntamiento a los demás pueblos, contrarios ya del Estado ya de los limítrofes como Tepic y Durango.

… En las juras que siguieron tanto de la acta constitutiva, de la constitución gral. federal, como en la particular del Estado a manifestado siempre este Pueblo obediencia y sumisión a las autoridades constituidas por lo que se hace acreedor en ocupar en lugar distinguido en la historia del Anáhuac. Rosario noviembre 11 de 1826.

Manuel Ma. Encinas

 

 

La jura del Plan de Iguala

. . . Dn. Pedro Cañedo Alcalde constitucional de primera elección sub-delegado de la Hda. Publica y Juez de Partido interino del Rl. del Rosario y su distrito en la Provincia de Sonora, &a.—Certifico en la mas legal forma q. se requiere endro —Que el día 16 de Julio último regresando en la procesión de la Sma. Virgen del Rosario al salir para la plaza ohi una descarga de la tropa q. allí estaba congregada sin percibir voz alguna por razón de ir cantando la Letanía, por la música, y los repiques; creyendo solo, q. en ocasión de hacer sus ejercicios militares acostumbrados en los días anteriores, le harían honores a la Madre de Dios; pero concluido el acto católico en el templo y retirado a la sacristía con el R. P. Cura Fr. Agustín José Cherlin, vi q. lo estaban esperando el Capitán D. Franco de la Viña y el Teniente D. Joaquín Noris, quienes en mi presencia, le dieron recado de parte del Comandante Capitán D. Fermín Tarbe, avisándole q. con los oficiales, la tropa existente en el lugar, y paisanos q. se habían congregado, acavava de jurar la Independa. del Reyno bajo los planes del Sor. Iturbide y q. en su virtud esperaba q. en su Parroquia se cantara el Tedeum, y se soltara un repique a q. correspondería la artillería y descargas de la Tropa. Oído por el espresado Párroco, concitó q. nada podía hacer hta. ver el acuerdo del Iltre. Ayuntamiento., empleados, vecinos prales., y resto del pueblo. —Asi mismo certifico, q. inmediatamente paso dho. R. P. Cura en Unión mía en solicitud del expresado Comandte. y encontrándolo en la Plaza, le hizo ver la falta de no haber acordado con las autoridades y q. para impedir q. el orden publico padeciese alguna alteración, y todo quedase asegurado, pasase los oficios correspondientes, en q. quedaron de acuerdo, instándome a mí para q. en el momento juntase al Ayuntamiento, con citación de todos los empleados, ofreciéndome dho. Párroco concurrir a él. —Asi mismo certifico, q. habiéndose congregado los regidores y empleados en la sala consistorial, en ella recibió el Ayuntamto. y empleados los oficios del Comte. acordados con el R. P. Cura, y este hizo ver la necesidad del juramento, esplicando la cantidad de los tres puntos q. abraza de guardar la Religión, reconocer por Emperador al Sor. D. Fernando 7o. o alguno de su familia, y guardar unión con los Europeos Españoles; de manera q. preguntando a un Regidor español europeo, si el Sor Cura juraba, el momento procedido dho. Párroco por sí y ante todos a hacerlo en la forma acostumbrada y legal, con cuyo-hecho, a continuación procedimos todos a hacerlo en sus manos. Asi mismo certifico, q. concluido este acto y tratándose de disolver la Junta, espuso el R. P. Cura, q. sin separarse los individuos se contestase al Comandte. su oficio de aviso participándole q. el Cuerpo en unión de los empleados acabavan de hacer el juramento y q. sin disolverse el Ayuntamiento, se esperaba su persona y la de los oficiales para pasar todos unidos a la parroquia a dar gracias a Dios y haviendose así verificado, salimos de la sala consistorial formando cuerpo con un gran golpe de música militar hata. la espresada Parroquia q. ya tenía el R. P. Cura iluminada majestuosamente, en donde se entono el Tedeum acompañado de la música militar y parroquial concluyéndose el acto con el mayor decoro, siendo inmenso el concurso de la Iglesia, el q. llenaba el mismo tpo. la toda la plaza mayor, dando con esto un golpe de consuelo en sus opiniones, y un freno a los q. pudieran apetecer el desorden y desunión en obsequio de sus depravadas intenciones, como se tenía por el precipitado zelo del Comte. q. sin malicia alguna procedió sin violencia y sin acuerdo de las autoridades. —Asi mismo Certifico, q. dispuesto el juramento público, se dispuso por el relacionado Párroco la mas clásica función en la Iglesia con asistencia del Ayuntamto. q. abrió Mazas para los empleados y vecinos prales. presididos por el Comte. D. Fermín Tarbe a quien por votación Gral. se había constituido Gefe Político por ser la primera población de la Prova. q. voluntariamente havia abrazado el sistema ínterin resultaba en la Capital, con asistencia también de todo el cuerpo de oficiales; y habiéndose comenzado la Misa de gracias pasado el Evangelio, pronuncio dho. R. P. Cura un discurso, en q. esplico para consuelo y seguridad del juramto. de su feligreses, los tres puntos q. abraza sre. la guarda de la Religión reconocimto. como Emperador del Reyno al Sor. D. Fernando 7o. y la unión de Europeos y Americanos; tomando por tema el Benedictus qui venit in nomine Domini haciendo ver al mismo tpo. el estado tan infelis en q. estaba ya la Religión, la persecusion de las Cortes Españolas a las Religiones, y el desafuero a los Eccos. esperándose en lo de adelante su mayor ruina. Manifestando lo q. Dios protegía las intenciones del Sor. Iturbide para salbar al Reyno de la esclavitud y mantener ilesa ntra. sagrada Religión sostenida en la América por María Sma. de Guadalupe. Exortando por ultimo a todos, q. reconocidos a ntro. Livertador, pidiésemos a Dios lo favoreciere en todo y lo llenara de bendiciones. —Asi mismo certifico, q. concluido este discurso, y estando en el Presito. una mesa adornada de damasco con un Crucifijo entre dos luces y el libro de los Stos. Evangelios, se dirigió dho. Párroco al Cuerpo del Ayuntamiento, para reproducir en el público el juramto. y habiendo comenzado por el Comandte. a continuación subimos todos y después la oficialidad, otorgándolo en manos del R. P. Cura bajo la forma siguiente, ¿Jurais la Independa. del Reyno bajo los planes del Sor. Dnn. Agustín de Iturbide? ¿Jurais guardar la Religión Católica, Apostólica Romana, como única verdadera y q. profesamos en el bautismo? ¿Jurais reconocer por Emperador de ntro. Reyno Mejicano al Sor. Dnn. Fernando 7° o en su defecto a cualesquiera de los Sres. Infantes y familia por el orden de la naturaleza? ¿Jurais guardar unión verdadera entre españoles y europeos? A continúan. se dirigió al pueblo interrogándolo bajo la expresada forma y todos llenos de gozo respondieron consecuentes.

Concuerda con los documtos. originales q. paran en poder del sor. br. d. Agustín José Chirlin a q. me remito de donde hizo sacar el presente testimonio que va fielmente correjido y consertado en estas diez y seis foxas del sello 4o. por no haber en la receptoría del q. corresponde y pa. q. conste yo el c. Igno. Padilla alcalde de policía del pueblo de Escuinapa lo firme de mi mano en veinte y nueve de octre. de mil ochocientos treinta, actuando con testigos de asista. por receptoría según dro.

Ygnacio Padilla

Anastacio Padilla

Francisco Padilla

 

 

Tomado del libro; SINALOA textos de su historia, Ortega, Sergio; López Mañón, Edgardo (compiladores), Gobierno del Estado de Sinaloa, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, México, D.F., 1987.

Ilustración tomada de: Revista Presagio portada del número 12, año 1978, pintura de Rina Cuéllar con la temática de la historia de El Rosario Sinaloa, México.

 

El Rosario Sinaloa México
El Rosario, Sinaloa, México

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