Eliseo Quintero, revolucionario y gobernador, gente de Sinaloa

Gente de Sinaloa

 

ELISEO QUINTERO, REVOLUCIONARIO Y GOBERNADOR

 

Por: Cuauhtémoc Cortez

 

Eran las postrimerías de 1910. Entre la población había efervescencia política y aires de disidencia, al igual que en todo el país. Se empezaba a gestar entre el pueblo la semilla de la revolución; y el calor y la enjundia de algunos levantamientos contagiaron el ánimo del pueblo sinaloense que en su totalidad la secundaron también. Tales levantamientos de rebeldes ocasionaron temor e incertidumbre entre la clase gobernante. La dictadura empezó a tambalearse inevitablemente con la huída de don Porfirio Díaz ante el empuje del caudillo Madero, y las autoridades locales también abandonaron sus puestos para emprender la fuga. Esto permitió que Eliseo Quintero, junto con otros muchos presos, quedara en libertad de un proceso injusto y sahiriente.

Ya para 1911 llegó a Santiago de los Caballeros el general Juan Manuel Banderas al frente de más de 300 hombres leyendo ante el pueblo el Plan de San Luis de D. Francisco I. Madero. Al unísono hubo vítores al caudillo y la revolución y se produjo la incorporación de muchos entusiastas que la proclamaban. Eliseo Quintero también se incorporó. Tenía razones más que suficientes para hacerlo. El odio al régimen porfiriato por el desaguisado en su contra; haber recibido en pago de varios años de servicio la recompensa de inmerecidos ultrajes que las leyes no autorizaban, y la condición de vasallaje a que el pueblo estaba. sometido y que no pocas veces había experimentado, lo llevaron a la decisión de blandir el arma y luchar como todos los de su pueblo, por una organización social más justa, mas equitativa.

En los primeros días de febrero de 1911 con las fuerzas de Banderas, marcharon en plan de organización por la sierra entre Sinaloa-Durango y Chihuahua, haciendo un recorrido de febrero a abril en cuyo transcurso solo tuvieron algunas escaramuzas. A fines de abril enfocaron su atención hacia la plaza de Culiacán la cual tomaron el 30 de mayo después de tres días de encarnizada lucha con junta con las fuerzas del general Ramón Iturbe. Tomada la plaza, Eliseo se retira a Badiraguato previo permiso de su jefe Mauro Valenzuela, pues considera terminada la revolución y desea regresar a su suelo para atender a la familia.

Cuando vinieron los primeros levantamientos contra Madero por parte de Zapatistas y orozquistas, el general Iturbe demandó ayuda para combatirlos uniéndosele bastante gente de Badiraguato. Eliseo se incorpora de nuevo a las filas de la revolución con un pequeño contingente, militando en esta ocasión al lado de las fuerzas del general Iturbe. Concluidas las acciones regresa a Santiago con el firme propósito de no volver más a la lucha armada y atender mejor a su familia.

«Empecé a decepcionarme de la revolución -diría años después- al darme cuenta del rumbo que tomaban las cosas. Muchos cambiaban constantemente de bando, todos querían mandar y había mucha indisciplina. Ya no se sabía que era lo que buscábamos ni lo que queríamos y las injusticias se siguieron cometiendo. Desagradado me fui para Santiago».

Cuando el general Obregón iba rumbo al sur escribió a Herculano de la Rocha, quien controlaba toda la zona de Badiraguato invitándolo a ir con él. Este pidió a Eliseo —que estaba en Santiago— se quedara con los hombres que tenía en Badiraguato para que durante su ausencia no quedara sola la región. Eliseo se negó: «ya no dejo lo mío por lo ajeno —le respondió— quiero dedicarme a mi familia que mucho me necesita». Herculano insistió «te prometo que te vas a ir como comandante militar y nadie te va a mover fuera. Así podrás darle de comer a tu familia y atenderla como es debido». Ante esta promesa aceptó ser comandante militar, responsabilidad en la que duró cuatro años. ..

Sabido es que Eliseo nunca tuvo más de cien gentes a sus órdenes. Eran siempre pocos pero escogidos y a donde quiera que iba le daban la medida. «Sostener un ejército —señala— implica robar y yo no estaba dispuesto a ir a la revolución para robar. Por eso nunca salí de donde mismo. De muchos que entramos a la revolución algunos eran competentes, otros no lo éramos. Sin embargo, muchos que fueron mis iguales llegaron a tenientes, capitanes y ya lueguito a generales; y yo no llegue más que a Mayor, y eso se lo agradezco a mis canas y no a los méritos en compaña, pues aquí en Sinaloa realmente no peleamos. A excepción de la toma de Culiacán todo se fue en escaramuzas, pero nada más».

Después de cuatro años al frente de la comandancia militar Eliseo Quintero pasa a incorporarse a las filas del general Iturbe que salen al sur a perseguir a los villistas comandados por Rodolfo Fierro. Encontrándose en compaña le habló el general Iturbe para comunicarle que había lanzado su candidatura al gobierno de Sinaloa y pedirle su consentimiento para hacerlo figurar como candidato a diputado por Badiraguato, propuesta que no aceptó consciente de su poca capacidad para tal caso. Iturbe ya no volvió a insistir, pero en mayo de 1917, al regresar Eliseo a Badiraguato, se encontró con la novedad de que ya era diputado electo.

Al terminar el período constituyente es propuesto de nuevo para diputado por elección popular, en esta ocasión por un partido formado en Badiraguato. Le comunicaron la noticia de su postulación «y como ya me había gustado el manejo de la cuchara les dije que estaba bueno. Ya me había amansado un poco».

Poco antes del aguaprietismo, siendo diputado, llega a ser gobernador interino del Estado —del 7 de agosto al 1o. de diciembre de 1919—. «Y esto fue una mera casualidad —dijo con energía-, fueron las circunstancias del momento las que permitieron llegara al gobierno sin tener méritos propios».

Estaba un día en el Congreso sesionando cuando llegó Iturbe a pedir permiso para salir a la capital al arreglo de asuntos relacionados con las finanzas estatales, pues la tesorería estaba en bancarrota, pidiendo asimismo le nombraran al general Juan Carrasco como interino. Este se encontraba en Mazatlán como comandante militar. El presidente del Congreso le dijo que no podían nombrar a Carrasco. Ante la negativa, Iturbe pidió entonces le nombraran al coronel Solís que era el presidente municipal de Mazatlán, pero también fue rechazada esa propuesta.

El presidente del Congreso le señaló que había un militar dentro de la cámara y ese único militar. era Eliseo. Pero el general no dijo nada y se fue. Al día siguiente por la mañana recibió Eliseo una tarjeta del general invitándole a un paseo por San Lorenzo. Ya en camino le dijo del viaje a la ciudad de México para entrevistarse con don Venustiano Carranza y tratar el asunto de algunos fondos que el Estado tenía con el gobierno federal. «Yo exijo un militar para que se quede en mi lugar y el único militar del Congreso es usted. Mi objetivo es pedir le que acepte».

¡Está usted loco mi general!

iNo, no lo estoy, estoy perfectamente de la cabeza!

i Entonces como se atreve usted a proponerme un cargo de alto nivel cuando conoce bien mi capacidad y mis posibilidades! Yo no estoy dispuesto a levantar la carga que no puedo. Mis fuerzas no me lo permiten y no puedo hacerlo.

Al día siguiente al llegar al Congreso ya se conocía su decisión ante el general. Se realizó una junta para pedirle cambiara de parecer. ¡Es usted diputado —se le dijo—, aceptó como tal y protestó cumplir con sus deberes y las labores del Congreso. «El Congreso, por lo tanto lo nombra a usted gobernador durante la ausencia del general».

«Pues si ustedes me lo imponen vamos a compartir las responsabilidades y el ridículo. Lo vamos a repartir en tres partes: en el Congreso porque me nombran; en el general por que entrega a quien no debiera entregar; y en mi por no aceptar.»

Duró cuatro meses su interinato y en ese tiempo siempre buscó el imperio de la Ley en una situación política difícil por la lucha entre grupos y aspirantes al poder que habían surgido a raíz de la revolución que aún no concluía.

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 27, páginas 24-26.

 

 

Eliseo Quintero
Eliseo Quintero, revolucionario y gobernador sinaloense

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