Emilio Mújica Cedano, revolucionario probo y humano, hombres ejemplares de Sinaloa México

Hombres ejemplares de Sinaloa

 

CORONEL EMILIO MÚJICA CEDANO, REVOLUCIONARIO PROBO Y HUMANO

 

Por: Antonio Uroz

 

Nos toca escribir sobre uno de los revolucionarios más puros que ha tenido la patria.

Emilio Mújica Cedano nació el año de 1890 en esa bella y laboriosa ciudad de El Rosario, Sinaloa, tierra de gente honrada y buena, como hay en nuestro país.

En su muy corta infancia, cuando aún no se respiraba libertad en nuestro país, pues existía el gobierno de don Porfirio Díaz, Emilio Mújica Cedano se enfrentó valientemente con la vida, toda vez que había perdido a sus padres, marchando el año de 1904 a los Estados Unidos, donde tuvo la oportunidad de trabajar para cubrir sus necesidades y empezar a luchar por México al lado de revolucionarios con más edad que él, pero también como Emilio llenos de ilusiones y muchas esperanzas. Tuvo la oportunidad de conocer a Ricardo Flores Magón y al profesor Rafael Mallén, que a la sazón se encontraban en Estados Unidos y que en varias ocasiones estuvieron en las cárceles americanas. Se acercó a Cananea, Sonora, ya con 15 años de edad y se puso a trabajar de minero en las minas de Cananea, habiéndole tocado en suerte compartir con sus compañeros la famosa huelga de Cananea el año 1906. Terminando ese cruento sacrificio, en el que las fuerzas porfiristas sacrificaron muchos cientos de mineros, Mújica llegó a su tierra El Rosario, Sinaloa, para poder orientarse y seguir la lucha. Fue a fines de 1906 cuando Emilio Mújica Cedano salió para Veracruz y estando en Orizaba le tocó asistir a la huelga de Río Blanco —el 7 de enero de 1907. Fue preso y se le tuvo 18 meses en San Juan de Ulúa, de donde salió para irse al norte y ponerse a las órdenes del señor general Juan G. Cabral, a quien había conocido en su estancia en Cananea y que le prestó toda su ayuda y gran cooperación, pues aquel gran militar y honrado revolucionario era todo lealtad y sentido humano, virtudes cívicas que tenía Mújica; por ello el general Cabral lo recomendó en todas partes y después de una serie de hechos de armas que Mújica tuvo al lado de Cabral, fue el que prontamente lo propuso para el grado de mayor, propuesta que fue aceptada por todos los jefes. Llegó a ostentar el grado de coronel, pero Emilio no había nacido para militar, no obstante su valentía y amplio sentido de responsabilidad; ésta fue la causa de que pidiera su baja en el año 1912 y viniese a esta ciudad de México a luchar al lado de los trabajadores, con quienes hizo un magnífico papel en la formación de la Casa del Obrero Mundial, que a la sazón se estaba formando. Dada su tenacidad de autodidacto ya sabía inglés y era profesor de ese idioma y pudo hacer un magnífico papel y pronunciar los discursos más encendidos y valientes de aquella época, pues don Venustiano, año 1915, no aceptó la formación de la Casa del Obrero Mundial y esto hizo que los líderes más destacados fuesen encarcelados, entre ellos Emilio Mújica Cedano. Una vez en libertad y en compañía de otros valientes lideres, llegó a Saltillo, Coahuila, el año 1918, en donde el señor gobernador, Gustavo Espinosa Míreles, concedió el permiso para que se formara la Confederación Regional Obrera Mexicana, llamada CROM. En esa central obrera, Emilio Mújica sirvió con toda lealtad y honradez hasta su muerte, año 1954. Todas las organizaciones pertenecientes a la CROM se disputaban el honor de que los representara, porque sabían de su entereza, honradez y hombría que le caracterizaba, en la defensa de los intereses obreros.

Nunca tuvo el respaldo de Luis N. Morones porque no comulgaba con su manera de ser, prefiriendo vivir en la vida honesta de un líder, que en la ostentación de político salido de las masas trabajadoras. Emilio Mújica pudo haber tenido los mejores puestos, pero prefirió vivir con los pocos pesos que le daban sus trabajos de mecánico y profesor, que engañar a la masa trabajadora.

Fue un leal compañero de Yúdico, un líder destacado de Sonora, perteneciente a la CROM en México, que por no estar de acuerdo con la satrapía de Luis N. Morones y sus secuaces, murió envenenado.

Emilio Mújica Cedano recorrió toda la República formando sindicatos y sirviendo a sus compañeros, y en todas partes dejó una huella imborrable de cariño y de respeto, como sucedió en el ingenio de Navolato, Sinaloa, cuyo propietario, Jorge Almada, tenía a los trabajadores en calidad de esclavos. Con su llegada a Navolato, Emilio Mújica dio fe a los campesinos y a los obreros de la fábrica del ingenio, mejorando los salarios, obligando a Jorge Almada a que pagara en moneda corriente, pues con anterioridad se les pagaba a los campesinos con caña y a los obreros con papeles, que al llegar a las tiendas se los tomaban los comerciantes por la mitad de su valor. Tuvo necesidad Emilio Mújica, no obstante ser Almada hijo político del señor general Calles, de obligarlo a que pagara dos millones que debía y en vista de su negativa, pues estaba ensoberbecido por su parentesco, lo embargó y puso a los laborantes en condiciones de cobrar lo que en justicia les correspondía. Durante la huelga sostenida, Mújica tuvo que vivir de la caza, dada su absoluta carencia de dinero. Todavía lo lloran en Navolato: les dio a los trabajadores clases de inglés y español, les enseñó la cacería, les enseñó la mecánica y la carpintería y los orientó en tal forma, que todavía después de 35 años siguen sus enseñanzas en la mayor parte de los actos de su vida.

Hecho el Sindicato Nacional Azucarero, Mújica Cedano se retiró a vivir al risueño poblado de Atlixco, Puebla, en donde hizo grandes trabajos en favor de los obreros textiles, orientándolos para mejorar sus condiciones de trabajo. Los diez años de vida que tuvo en Atlixco los dedicó con empeño y sacrificio a la enseñanza en el más amplio sentido de la palabra, de tal manera que durante su estancia en aquel lugar, nunca hubo una situación embarazosa para los trabajadores, y siempre los alentó para que no decayeran y procuraran no matar las fuentes de trabajo. Atlixco lo recuerda con mucho cariño, pues muerto Mújica, ese un día famoso pueblo, ha dejado su existencia de trabajo y vive en la mayor penuria.

Siempre fue un gran esposo y padre amoroso, alentando a sus hijos, en particular al que lleva su nombre, quien sabiendo los antecedentes revolucionarios y de defensor de la justicia social de su progenitor, ha sido un gran estudiante de Economía, en cuya profesión ha ocupado los puestos más importantes.

Nos honramos con dar a conocer los datos biográficos de un líder y revolucionario que defendió a su clase con honradez y sacrificio.

 

Tomado del libro: Hombres y Mujeres de México, Uroz, Antonio, Editorial Lic. Antonio Uroz, México, D.F., 1972.

 

 

Coronel Emilio Mújica
Emilio Mújica Cedano, revolucionario, líder obrero y luchador social sinaloense

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