Fiesta de la Taspana en San Javier, San Ignacio, Sinaloa, México

Fiestas de Sinaloa

 

 

FIESTA DE LA TASPANA EN SAN JAVIER, SAN IGNACIO

 

 

Por: Enrique Ruiz Alba

 

SAN JAVIER, municipio de San Ignacio.- En 1864, Maximiliano de Habsburgo aceptó la corona ofrecida por la junta de Notables convirtiéndose en Emperador de México, y en diciembre del mismo año el general Antonio Rosales y sus huestes se cubrían de gloria derrotando al orgulloso ejercito napoleónico en la célebre batalla de San Pedro, cerca de Culiacán.

En 1865, una guerrilla en Sinaloa y similares de otros lugares de la patria apoyaban mediante las armas al gobierno republicano del Lic. Benito Juárez García, gobierno peregrino que recorriendo la legua se había establecido ese año en Paso del Norte, hoy Ciudad Juárez, Chihuahua.

En este año, ajeno a tales aconteceres, un sencillo labriego de este lugar de nombre Mariano Bolado, abandonó su lecho la mañana del domingo tercero del mes de octubre, y considerando que la temporada de lluvias había tocado su fin, diose a la tarea de limpiar de yerbas el frente de su domicilio y los de otras familias del barrio conocido por los Rochas.

Dicho barrio o colonia se localizaba entonces en la orilla más apartada del centro poblado, y la habitaban los hermanos Pilar, Rafael, y Agustín Rocha; así como don Mariano Bolado, todos con sus respectivas familias. Para el tránsito de ese lugar al resto del pueblo se utilizaba una vereda que por ese tiempo, en razón de las lluvias, se cubría de malvas, bledos y binoramas que dificultaban el paso a los peatones.

Los Rocha laboraban en la vinata de don Vicente Zazueta, situada por el rumbo del barrio, mientras que don Mariano cultivaba la tierra. La casa de este último era la más cercana al pie de una loma, la que libró de maleza para enseguida continuar con su labor con el resto del vecindario y llegar finalmente a la vereda que limpió también.

Asoleado, sudoroso, se metió a punto de mediodía en su casa para descansar, sin saber que su ejemplar tarea de limpieza daba principio a una tradición que perdura al cabo de 126 años, y recogida, a través del arte, se le conoce ya en otras partes del mundo.

 

La primera fiesta

 

Don Ángel Vega Iribe, de 83 años, es transmisor oral de la tradición, y hasta se le conoce en San Javier como «el cronista sin nombramiento del pueblo». Al entrevistarle está acompañado de dos viejos amigos nuestros el profesor jubilado Ricardo Vega Noriega y el también emérito Gonzalo Lafarga Barraza «villita».

Dice don Ángel que aquella primera taspana tuvo su recompensa, pues don Vicente Zazueta llamó a sus vecinos y tras de exaltar la labor realizada por don Mariano, les dijo que había que agasajarlo, y para tal efecto ofreció el vino gratuitamente y convocó a una fiesta a celebrar por la noche en la calle del barrio. El improvisado sarao lo amenizó un «frijol con hueso», nombre con el cual se denominaba a un trío musical que integraban el propio Mariano, ejecutor de violín, Pilar Rocha, que sonaba la tambora y Encarnación Bolado Bernal, hijo de don Mariano, que tocaba el guitarrón.

La modestia del «frijol con hueso» no fue óbice para que la alegría se desbordara entre aquel grupo humano que al calor de las copas y de la generosidad de don Vicente dio vuelo a sus afanes de diversión bailando durante buena parte de la noche.

Conforme a lo expresado por don Ángel Vega, a esta fiesta inicial en la que participaron exclusivamente las familias del barrio, se agregaron y con carácter de anual, otras en las que intervino el vecindario.

En general, pues la limpia de yerbas se amplió en todo el pueblo y consecuentemente el agasajo, que era una forma de pago, se generalizó.

 

La generación Zazueta Lafarga

Deja establecido, pues, don Ángel, que para el segundo año y los subsecuentes la taspana se extendió a todo el poblado y las fiestas crecieron en concurrencia y entusiasmo. A estas fiestas empezaron a asistir doña Catalina Zazueta y su esposo Juan Trucíos, y no se diga doña Esperanza Lafarga, que era esposa de don Vicente, así como sus hermanas Pomposa, Rosa y Trinidad y los varones Francisco, Jesús María y Plutarco Lafarga.

Explica que antes que Vicente llegó procedente de Alcoyonqui un hermano de éste, el sacerdote Juan de Dios Zazueta, y tiempo después arribo Vicente que en su unión con Esperanza formó la familia Zazueta Lafarga. Uno de sus hijos, Heriberto Zazueta, llegó a ser gobernador del estado, en tiempos del general Francisco Cañedo.

Don Vicente falleció en 1896, a la edad de 70 años, y cumpliendo sus propósitos fue sepultado en la cima de la loma a cuyo pie se inició la tradicional taspana. Sobre su tumba fue construida una capillita, recientemente remodelada.

 

Evolución de la fiesta

La cahuayana y el machete en la taspana, con la orquesta por complemento, se siguen utilizando como herramienta principales de esta tradición, sin que sufra variación la fecha de su celebración que ininterrumpidamente se ha conmemorado, desde hace 126 años, el domingo tercero (de octubre) de cada año. El vino y la música como recompensa a la «faineada», tampoco han fallado aunque sí han tenido variaciones justificadas del todo.

El frijol con hueso, tan luego se generalizó la taspana en San Javier, fue sustituido por bandas musicales en los bailes tradicionales y la última en amenizarlo hace unos días fue la de los Hermanos Meza, que cobró 7 millones de pesos por la tocada.

El vino que originalmente se ofrecía al final de la Jornada, de unos años a la fecha se viene obsequiando a los taspanadores sobre la marcha misma, es decir, cuando están trabajando. Las mujeres no esperan la llegada de la noche para bailar, a la vez que sus hombres taspanan y beben, ellas bailan en los espacios limpios que sus consortes van dejando.

Este año en un burro portando sendos garrafones, Saúl Bernal (a) «El prieto», tuvo a su cargo el repartimiento de vino.

La labor de limpieza tiene una duración de 2 a 3 horas, y para presenciarla o participar en ella y en sus festividades acuden sanignasenses de todos los rumbos del municipio y del estado, no se diga ya los sanjavieranos que hasta del extranjero se dejan venir para su disfrute.

En la década de los ochenta se establecieron trofeos para los mejores taspanadores, estímulos que llevaron por símbolo un machete. Sin embargo, esta modalidad desapareció.

Como actividad social la fiesta ha contribuido para algunas obras de beneficio para la comunidad. A través del Comité de Desarrollo y su grupo de damas, las utilidades se han destinado a cubrir parte del costo de las obras del mirador y la escalinata construida en la loma, hermoso paseo inaugurado por el presidente municipal Malaquías Lira. En la cúspide esta la capillita que conserva los restos de don Vicente Zazueta, con una placa marmórea en uno de sus muros.

El profesor Ricardo Vega Noriega nos informa que hace algunos años llegó a San Javier un grupo de investigadores de la Dirección de Investigación y Fomento de la Cultura (DIFOCUR), los que obtuvieron datos sobre la tradición sanjavierana para trasladarla al arte musical a través de un bailable, el cual fue presentado años después por la misma institución en San Ignacio.

Con el dato anterior localizamos al señor Lorenzo Aguirre Molina, jefe del departamento de investigación de DIFOCUR, quién confirmó lo anterior dándonos un relato breve de esta historia.

Efectivamente un equipo de investigadores de DIFOCUR, entre los que figuraban miembros del grupo NAH NAH LAITEE, viajó a San Javier para rescatar la tradición de la fiesta de la taspana y hacer una coreografía. El señor Héctor Chávez hizo su coreografía en la que usan sones de la pascola y los matachines, es decir música de los mayos, y el maestro Manuel Flores Gastélum la adaptó a la banda regional. Los pasos del bailable en la danza son retomados por los pies de los pascolas y los matachines, todo creado dentro de una atmósfera de las fiestas de San Javier.

Debo aclarar que el bailable es artificial, un trabajo de laboratorio, pues si uno va a San Javier no verá ese baile, que repito, es de los mayos, sin embargo la coreografía mantiene la esencia de la tradición de la taspana a través de los atuendos y machetes de los danzantes, y ello resultó de muy buen gusto para el público.

 

La taspana en Paris y otras ciudades galas

Pregunto a mi entrevistado la fecha de estreno de esa coreografía y responde:

Se estrenó a fines de la década de los setenta, y anos después, con asesoría de su autor Héctor Chávez, la retomó el maestro Santiago Ibarra que con el grupo folklórico sinaloense la presentó en San Ignacio y en el Primer Festival Cultural Sinaloa dentro del programa «Fantasía Sinaloense», en 1987, Santiago Ibarra, convertido ya en intérprete de Carlos Chávez, presenta la obra en gira realizada por todo el estado que se extendería después a varias partes de la república para rematar grandiosamente en Europa.

¿En Europa?

¡Sí, señor!, concretamente en Francia, en donde a invitación del gobierno galo participo el grupo folklórico sinaloense en el festival conmemorativo del segundo centenario de la revolución francesa. La presentación fue en París para continuar luego por las principales ciudades francesas en una gira que se extendió por 45 días. Entre las ciudades que admiraron el bailable de la taspana están Burg St Maurice, Le Puy En Velay, Belmont, Rodes, St. Etiennet Chatel Gullyou y muchas más.

¿Fue del agrado del público francés nuestro folklor?

Tanto así que DIFOCUR ha recibido invitación de Francia para que asista en el verano de este año y participe en varios festivales programados en ciudades francesas. Creo que eso lo dice todo.

Es así como concluye la breve historia de una tradición de limpieza impuesta hace 126 años por un vecino de San Javier, en el municipio de San Ignacio, la que no solamente se ha fortalecido a través del tiempo, sino que traspasando nuestras fronteras es conocida ya hasta en el viejo continente.

 

San, Javier San Ignacio, Sinaloa, México, marzo de 1995.

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 66, páginas 41-44.

Ilustración dibujo del pintor sinaloense Héctor López Gámez “Torek”; tomada de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 29.

 

La Taspana, tradición sinaloense
La Fiesta de la Taspana, una tradiciòn sinaloense

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