Heraclio Bernal, corridos de Sinaloa

CORRIDO DE HERACLIO BERNAL

 

Año de noventa y cuatro

y puerto de Mazatlán,

por primera vez se canta

la tragedia de Bernal.

 

Heraclio Bernal decía

en su caballo alazán,

que había de ser el jefe

del puerto de Mazatlán.

Heraclio Bernal decía

cuando iba para Saucillos,

que en la bolsa traía plata

y en la cintura casquillos.

 

Heraclio Bernal decía

cuando iba para Sonora

este cuero que aquí traigo

lo quiero para tambora.

 

 

Vuela, vuela, palomita

y súbete al nopal

que diez mil pesos ofrecen

por la vida de Bernal.

 

Desde Torreón a Coahuila

hasta las playas del mar,

por toditos aquellos andaba,

no lo dejaban de molestar.

 

Pero una vez en la sierra

de sorpresa lo tomaron,

a él y a Fabián el indito

en un punto los cercaron.

 

El indio Fabián le dijo:

¡Pues esto no tiene fin!

¡Aquí nos formaron sitio

Los Rochas de Copalquín!

 

Y Heraclio Bernal decía

en su caballo Malazán:

¡Ahora rompemos el sitio

y entramos a Mazatlán!

 

Y de siete de Los Rochas

que a aprehenderlo vinieron,

buenos y sanos a casa

solamente tres volvieron.

 

Heraclio Bernal decía

camino a Mazatlán,

ni un pelo nos han tocado

y mira cómo se van.

 

Dijo Don Crispín García,

el jefe de Mazatlán,

¡Vénganse dos acordadas

y la guardia nacional!

 

Y en Mazatlán lo mataron

a traición y por detrás;

porque ese Crispín García

bueno era para eso y más.

 

Y todavía ya muerto

si en la caja lo veían,

la acordaba y los soldados

mucho miedo le tenía.

 

¡Ora, ricos de la costa,

ya no morirán de susto,

ya mataron a Bernal.

ora dominarán a gusto!

 

Lloraron todas

las muchachas

desde Altata a Mapimín;

!Ya mataron a Bernal,

ya no lo verán aquí!

 

Qué bonito era Bernal

en su caballo joyero:

él no robaba a los pobres

antes fes daba dinero.

 

Vuela, vuela, palomita,

vuela, vuela, hacia el nogal,

ya están los caminos solos,

ya mataron a Bernal.

 

Ya mataron a Bernal

En su caballo retinto

con su pistola en mano

peleando con treinta y cinco.

 

Vuela, vuela, palomita,

vuela, vuela, hacia el olivo;

que hasta Don Porfirio Díaz;

quiso conocerlo vivo.

 

Y aquí termino el canto,

que así tuvieron final

la vida y los actos hechos

del gran Heraclio Bernal

 

Tomado de: 18 Encuentros con la historia, revista cultural Presagio, 2000.

 

 

Corridos Sinaloenses; Heraclio Bernal
El Corrido de Heraclio Bernal

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