A la ciudad del Rosario, poesía de Gertrudis Escobar de González

Poesía de Sinaloa

 

A LA CIUDAD DEL ROSARIO

 

 

De: Gertrudis Escobar de González

 

Despertad, palomas blancas de mi ensueño…!

poblad los jardines, los mares, los cielos

buscad de la vida todo lo más bello,

urgad en el basto libro del recuerdo,

afinad las cuerdas de mi sentimiento,

abrid las ventanas parvas del cerebro,

y quedad juiciosas después mientras veo

si puedo cantar, tal como yo quiero….

 

Agosto ya canta su alegre canción

lujuria en el monte, lujuria en el sol…

sinfonía de insectos, sabor a humedad,

las polveadas nubes vestidas de tul,

rielando en el cielo hipócritas, van

llevando en sus senos las armas traidoras de la tempestad…!

 

Ya la chachalaca se oye alborotar,

cantan las cigarras su tonta canción,

sale de estampía medroso el conejo de algún matorral,

se agita el ramaje y al ser estrujado perfuma el paguy….

 

Entre la espesura, abriéndose paso

Bonifacio Rojas mirase llegar

persona sencilla, trae un cargo inmenso de la eternidad….

Dios lo ha conducido a éste paraíso cual un nuevo adán

todos los acuerdos y planes divinos cumpliéndose están

y este día de Agosto por siglos y siglos se bendecirá..!

 

El hombre persigue afanoso la bestia por entre el zarzal..,

la res que, perdida encargóle el amo que fuera a buscar….

¡nunca ha defraudado la confianza ajena!

y aunque está cansado, busca. con afán….

 

Sus morenas carnes las bravas espinas le hicieron sangrar,

pero ha divisado allá, en la espesura, al animalejo causa de su afán;

y por ganar tiempo pasa temerario por entre el zarzal;

y una breña,(aquella que formaba parte del divino plan)

le arrancó el ROSARIO que lucía en su cuello,

y al se desgranar, hizo que exhalara un grito de angustia….

pero al reaccionar, se quitó el sombrero cual marca segura,

para en terminando con el animal, volver a aquel sitio…

(bendito mil veces) recoger las cuentas y pacientemente

volverlo a engarzar….

 

Helios moribundo al ocaso vá…comentan y sienten su agonía fatal

las aves, las ramas y los animales buscan su nidal….

cuchichean las sombras, y de rumbo al mar

vienen desbocadas las nubes hipócritas de la tempestad….

 

Bonifacio Rojas trae al animal,

recoge las cuentas y con voz pausada se pone a rezar…….

La noche ha cerrado; el está cansado y no puede andar..

y; allí en aquel sitio en que cayó el signo de Cristiandad

prendió una fogata para el bastimento poder calentar

y ahuyentar las fieras y ahuyentar los moscos

que en gran abundancia había en el lugar….

 

La aurora gloriosa asoma, el día va ahuyentando sombras,

abriendo corolas y al verlo llegar,

las aves se vuelven locas de alegría.

y la chachalaca vuelve a alborotar.

 

Bonifacio Rojas despertado ha:

se postra de hinojos y vuelve a rezar

el fuego que hiciera consumido está

también su misión terminado ha.

 

Sí, porque aquel fuego, derritió la plata

de un tajo que hubiera bajo del zarzal….

que fué el nacimiento de una gran industria de inmenso caudal…

El pobre vaquero levantó la muestra del blanco metal

y lo llevó al amo… de allí el nacimiento de una gran ciudad

que en el plan divino ya tenía su nombre;

i El Rosario! tierra hermosa y bendita mi tierra natal.

 

La rueda del tiempo muchas vueltas dá,

hay mucho ajetreo hay mucho bullicio cabe la ciudad….

golpes de cinceles labrando cantera y el hispano afán

como por milagro pone en el paisaje una catedral….

hermosa, arrogante, con un gran retablo cual ninguno hay

y el sitio de honor se reserva para la dulce señora

que habrá de llegar para ser la reina,

la madre y la amiga de los habitantes de este mineral…

 

Los hombres arrancan el áureo metal

las barras de plata emigran, emigran, a ignoto lugar….

tragedias sangrientas dentro de la mina con frecuencia hay..

salen los mineros con la cara lívida viendo cómo vá,

en una Camilla aquel compañero que alegre y sonriente a

a la hora de entrada lo vieran llegar….

 

La rueda del tiempo sigue su girar…

llegan, repercuten,, anhelos de gloria y de libertad…..

los hombres del pueblo son hombres valientes

sin medir sus fuerzas se van a pelear….

y en tres ocasiones prueban que el Rosario

tiene hijos que velan por su integridad.

 

El Payo, Gadea y Teófilo Noris

son nombres que están grabados en bronce!

y en los corazones de los habitantes de este mineral….

 

La vida desgrana su largo collar…

el Rosario es una matrona sin par

alegre en sus fiestas que a la Cruz de Mayo suele festejar..

y pasan los años… y generaciones vienen y se van….

 

Y entre tantos días llegó aquel aciago.

que marcó señudo la muerte del Tajo…

y aves de rapiña, cual auras voraces

sobre su cadáver se echaron sin más!

y allá en ultratumba, Bonifacio Rojas

hizo un gesto de asco… y otro de piedad,

por los silicosos que, en el gran reparto

quedaban tan solo con su enfermedad

 

La virgen Patrona desolada está,…..

los pobres mineros van a despedirse de ella y al dejarla atrás,

contener no pueden su amargo quebranto,

y como chiquillos se echan a llorar….

se van a otras tierras a buscar el pan…!

el amargo éxodo comenzado ha

dejado han la mina con su obscuridad,

pero más tinieblas llevan en el alma,

por la tierra linda que van a dejar

y los compañeros de brega y de afán

incapacitados ya para emigrar

con llanto en los ojos los ven que se van

 

La rueda del tiempo sigue su girar…..

la linda Rosario se prepara ya para su festejo….

campesina hermosa en la actualidad

lo mismo que antaño alegre y coqueta

y brillan sus ojos de felicidad….

 

No quiere corona de oro, ni collar de piedras preciosas

ni sedas gastar… se ajusta un corpiño como zagalilla…

adorna sus crenchas con flores de azhar,

respira el perfume que exhalan las milpas

y a los campesinos mira maternal

 

¡Secular tres veces! se declara ya

altibajos tuvo la hermosa ciudad

todos los contrastes vivió, sin jamás

darse por vencida ni ver para atrás….

 

¡Rosario, Rosario,! ciudad colonial madres de valores de heróicos arrojaos, y amiga sin par

toda sentimiento, toda castidad….

i Bendita seas siempre por la eternidad!

 

 

El Rosario, Sinaloa
Poesía a la ciudad del Rosario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *