La conquista de Chametla y Culiacán, historia de Sinaloa México

Historia de Sinaloa México

 

LA CONQUISTA DE CHIAMETLA Y CULIACÁN

 

El conquistador Nuño Beltrán de Guzmán fue nombrado en el año de 1527, gobernador de la Provincia de Pánuco, al norte de Veracruz. Guzmán se trasladó a su nuevo destino y allí empezaron sus dificultades con Hernán Cortés, quien había conquistado la gran Tenochtitlan en 1521. Dado que Guzmán denunció las acciones del gobierno de Cortés ante el rey, éste ordenó la fundación de la Real Audiencia de México; designó como presidente, al propio Guzmán en 1528. La expedición que más tarde desarrollaría este personaje tendría como resultado la conquista de Sinaloa donde en esa región las poblaciones que hoy todavía conocemos como Chametla y Culiacán eran las más relevantes en los tiempos donde ocurrió ese evento.

 

Tiempo después, Nuño de Guzmán quiso superar las conquistas de Cortés y decidió realizar una expedición hacia el oeste y noroeste de la Nueva España. Para llevarla a cabo, reclutó 500 españoles y 1 500 indígenas, entre mexicas y tlaxcaltecas; extrajo de la caja real seis mil pesos y después «enarboló estandartes, nombró capitanes y oficiales reales y demás ministros con….. ímpetu y amenazas que casi iban todos forzados y de mala gana, por ser Nuño de Guzmán grave e insufrible en negocios de guerra». Así lo relata Fray Antonio Tello, en el libro II de su Crónica miscelánea.

El 21 de diciembre de 1529 partió de la ciudad de México por el rumbo de Toluca e Ixtlahuaca hasta Tzintzuntzan, que en aquel tiempo era el centro del señorío de Michoacán. En este lugar ordenó el tormento y la muerte de Caltzontzin. Siguió por Puruándiro y Conguripo, Pénjamo, Huáscato, Coinan y Cuitzeo, donde tuvo el primer encuentro con los indígenas. Llegó a Ocotlán y a Tonalá (en el actual estado de Jalisco) cometió abusos e incendió pueblos y desde ahí el y sus capitanes efectuaron varias expediciones y luego cruzaron las grandes barrancas del Río Santiago.

Guzmán siguió por Etzatlán, Ixtlán y Ahuacatlán hasta llegar a Tepic.

Reconoció algunos lugares cercanos y continuó hacia el norte. Cuando llegó a Omitlán le escribió al rey para informarle de sus hazañas. Era julio de 1530.

Días después llegó a la región cercana a lo que hoy es el territorio de Sinaloa y, como era tiempo de lluvias, tuvo que acampar allí. El 20 de septiembre cayó una fuerte tempestad que hizo crecer los ríos, inundó la zona y desquició las tiendas de los españoles. Más de mil indios que estaban enfermos de viruela murieron ahogados mientras los conquistadores apenas lograron escapar. A la inundación siguió una peste, y tanto españoles como indios enfermaron. Guzmán continuó su expedición, y en el mes de noviembre llegó al sur del territorio de Sinaloa, más exactamente a Chametla.

El padre fray Antonio Tello sostiene que desde el pueblo de Chametla Nuño de Guzmán envió «a Xalisco a Cristóbal de Oñate para que dijese a los indios le enviasen más oro y plata, y habiéndole enviado dos jícaras llenas, soltó al cacique rey de Xalisco y a los demás principales que habían llevado presos».

Cuando Nuño Beltrán de Guzmán salió del pueblo de Chametla quiso recorrer toda la provincia hasta el Río Piaxtla y la sierra. Llegó al Río Presidio, que llamó del Espíritu Santo. «Hizo allí asiento» y mandó al capitán Cristóbal de Barrios «fuese y viese la mar y el valle de Mazatlán y sus poblaciones», y a otro capitán mandó «que fuese el río arriba hasta la cumbre de la sierra».

En el valle de Mazatlán, los españoles dieron con muchos pueblos; allí admiraron las siembras de maíz, calabaza y algodón, así como la pesca y la elaboración de mantas, advirtiendo que «toda la gente salió de par».

Los españoles que fueron a la sierra se dieron cuenta de que era muy abrupta pero que los indios serranos eran «gente de paz» y que no tenían «tanta abundancia de lo necesario».

 

Nuño de Guzmán llamó a esta región la provincia de Chametla. Ordenó a los caciques y señores que no tuvieran más guerras entre sí. Después dijo a los indígenas de esta provincia «que iba a ver a los de Culiacán». Cabe señalar que con Nuño de Guzmán empezó la penetración española en el occidente de México.

De la provincia de Chametla, Nuño de Guzmán se dirigió hacia Culiacán para continuar con la conquista de nuevos territorios. En su marcha por la costa, y a todo lo largo de su recorrido, los españoles encontraban abundantes pueblos de indios que se diferenciaban de los de la provincia de Chametla en la forma de vestir, en las costumbres y en el lenguaje, y que eran, además, «de gallarda corpulencia».

Llegaron al pueblo de Oso, donde los recibieron el cacique y muchos indios guerreros. En Navito salieron a recibirlos más de cincuenta mil indios armados con arcos, flechas, dardos, macanas, cuchillas de pedernal, con banderillas en los carcajes, vestidos de mantas y de pieles de leones y tigres y de muy lucidos penachos de plumería y al cuello traían sartales de codornices y papagayos».

Toda la gente de Navito salió cantando y bailando a recibir a los españoles, y cuando éstos llegaron a las casas del cacique, aparecieron los nobles con sus mujeres a recibir a Nuño de Guzmán. La esposa del cacique estaba vestida con un huipil de varios colores y traía en el cuello muchas sartas de caracoles y perlas.

Cuando los españoles estaban en Navito llegó el cacique de Culiacán acompañado de otros muchos de sus iguales y con una escolta de más de 15 mil indios guerreros. Nuño de Guzmán lo recibió y ordenó que se reuniesen todos los caciques porque les quería explicar el motivo de su expedición. A través de intérpretes, les dijo que venía con capitanes y soldados en nombre del rey de España, Carlos V, a prestar ayuda para que «saliesen de los errores en que los tenía el demonio y que conociesen al verdadero dios» y que por eso iban con él dos religiosos franciscanos que ensenarían la nueva doctrina. A todo esto los caciques respondieron (según la versión que dieron los conquistadores aunque los hechos siguientes parecen demostrar lo contrario) con semblante apacible que estimaban el favor que les hacían los españoles en venir en nombre de tan grande rey a ofrecerles su amparo, y que lo admitían y serán sus valiosos vasallos.

Nuño de Guzmán vio que la provincia de Culiacán estaba mas poblada de gente que la de Chametla y que podía haber muchos disturbios, por ello construyó para su seguridad una fortaleza en el pueblo de Navito y fundó la villa de San Miguel. En esta población nombró alcaldes y regidores e indicó quiénes serían los vecinos. También les dio ordenanzas de cómo se habían de gobernar.

Después de la fundación de San Miguel, Nuño de Guzmán dividió a su ejército en tres compañías: una seguiría con él, otra iría hacia el río Petatlán y la provincia de Sinaloa y la tercera se dirigiría hacia las serranías de Topia.

Luego, Nuño de Guzmán inició su regreso al sur. El padre Tello relata que Guzmán salió de la villa de San Miguel «por los ríos y costas del mar, y los pueblos se le dieron de paz, y con todo se ejecutaron en ellos grandes crueldades, haciéndolos esclavos y quemándoles sus caseríos». Después llegó al pueblo de Culiacán y como tenía más de cinco mil vecinos y era el mejor de toda la provincia «lo puso en su encomienda», es decir, los indios de ese pueblo trabajarían para él, que a cambio los protegería y evangelizaría.

El año cuando se dio la fundación de Culiacán se estable en 1531, Nuño de Guzmán se quedó unos días en Culiacán y los indios le entregaban gran cantidad de maíz, frijol, calabaza y pescado. Después recorrió otros pueblos de provincia y también los puso en encomienda de la corona, lo que determinaba que los indios, como vasallos del rey, deberían pagar un tributo a través de los alcaldes mayores.

Llegó a Tepic a finales de 1531 y allí fundó Compostela con varios vecinos españoles. Desde ahí le escribió al rey solicitándole que formara una nueva provincia con los territorios conquistados. El rey decidió que las conquistas que había hecho Guzmán formarían el reino de la Nueva Galicia con capital en Compostela y que el gobierno estaría a cargo del conquistador.

Mientras tanto, en San Miguel, el alcalde mayor Diego Proaño se enriquecía con el tráfico de esclavos. Los indígenas se sublevaron y Nuño de Guzmán condenó a muerte al alcalde, pero no se cumplió la sentencia, y aunque su sustituto prohibió la esclavitud, los indios siguieron en rebeldía. La villa de San Miguel se trasladó frente a Navito casi en la desembocadura del Río San Lorenzo, y de allí al lugar donde se unen los ríos Humaya y Tamazula, llamándose desde entonces San Miguel de Culiacán.

 

 

Tomado del libro: SINALOA, tierra fértil entre la costa y la sierra, Monografía Estatal, SEP, México, 1982.

 

 

Conquista de Chametla y Culiacán, Sinaloa, México
Chametla, fragmento del Lienzo de Tlaxcala donde se representa la conquista de este poblado

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