La escisión de los revolucionarios en Sinaloa

 

Historia de la Revolución Mexicana en Sinaloa

 

 

LA ESCISIÓN DE LOS REVOLUCIONARIOS EN SINALOA Y LA REBELIÓN DE LOS INDIOS MAYOS

 

Al triunfo del movimiento constitucionalista se acentuaron las diferencias que ya se habían manifestado entre los principales jefes. En la convención de Aguascalientes, celebrada entre el 10 y 31 de octubre de 1914, se consumó la escisión de los vencedores en dos principales facciones, una de ellas fiel a Carranza, y la otra encabezada por Francisco Villa. Zapata, por su parte, continuaba la lucha agraria en el estado de Morelos y, aunque no participó oficialmente en la Convención, sus delegados lograron que la asamblea aceptara el Plan de Ayala.  Villa y Zapata pugnaban por una reforma agraria inmediata y completa, Carranza y su grupo buscaban impedir las reformas sociales radicales.

De la escisión surgió una enconada lucha entre los «convencionistas», llamados también villistas por ser Francisco Villa su principal cabeza, y los partidarios de Carranza, cuyo jefe militar era el general Álvaro Obregón. Ambos grupos contendieron en diversas regiones del país hasta la completa derrota de los villistas consumada en diciembre de 1915.

Entre los revolucionarios sinaloenses también hubo división. El gobernador Felipe Riveros se decidió por el bando villista e invitó a los jefes militares de Sinaloa para que lo secundaran (23 de octubre de 1914), pero la mayor parte rechazaron la actitud del gobernador y declararon su fidelidad a Carranza. Ramón F. Iturbe trató de evitar el rompimiento entre los sinaloenses, pero no lo consiguió, y como Riveros permaneció firme en su decisión, se vio obligado a huir del estado (20 de noviembre) acompañado de un pequeño número de seguidores.

El tercer batallón de Sinaloa, compuesto por indígenas mayos, se pronunció por Villa en el poblado de San Blas donde estaba acuartelado (22 de octubre). Ángel Flores se dispuso a combatirlos pero los indígenas se replegaron al norte para incorporarse a las fuerzas villistas de José María Maytorena que operaban en el estado de Sonora. Por órdenes de Carranza se formó la Columna Expedicionaria de Sinaloa con un contingente de mil hombres, cuya primera acción fue contra los maytorenistas de Baja California. Al mando de Iturbe, la columna desembarcó en La Paz y derrotó al enemigo el 8 de diciembre de 1914. De regreso al continente y bajo el mando de Ángel Flores, la columna expedicionaria penetró en Sonora (1° de enero de 1915) con objeto de operar en contra de las fuerzas villistas, que eran considerables en ese estado. Ángel Flores combatió en el sur de Sonora hasta la extinción del villismo en esa región.

También en el sur del estado hubo acciones militares entre villistas y carrancistas. A principios de 1915 los villistas avanzaron desde Nayarit y lograron penetrar hasta Villa Unión, donde el general Juan Carrasco los derrotó (22 de febrero) y los hizo retroceder hasta Acaponeta. En este punto Carrasco volvió a derrotar a los villistas y los alejó definitivamente del sur de Sinaloa. Entre los militares villistas que combatieron en el sur del estado se encontraba el general Rafael Buelna.

El enfrentamiento más importante entre los dos bandos se llevó a cabo en la región de El Bajío (abril-junio de 1915), donde Álvaro Obregón derrotó a Francisco Villa. Las acciones posteriores en diversos puntos del norte de la República sólo fueron los últimos intentos de Villa y de algunos seguidores por recuperar una fuerza definitivamente perdida.

El ex gobernador Riveros y el general Macario Gaxiola penetraron en Sinaloa y lograron ocupar El Fuerte y la Villa de Sinaloa, el 20 de junio de 1915. El general Mateo Muñoz se aprestó a combatirlos y derrotó a Gaxiola en El Tule (6 y 7 de julio) y, finalmente, Ramón F. Iturbe aniquiló a las fuerzas de estos villistas en Bacamari.

En coincidencia con la represión del villismo en el norte de Sinaloa, ocurrió la última rebelión indígena que registran las crónicas regionales; este acontecimiento tuvo más relación con las luchas sociales de mayos y yaquis durante el siglo XIX, que con las diferencias políticas que se ventilaban entre Villa y Carranza. Entre abril y noviembre de 1915 los indios mayos del río Fuerte aterrorizaron a la población blanca de la zona baja del valle del mismo río, a causa de sus sangrientas incursiones, saqueos, violaciones y destrucciones. La saña con que aquellos hechos se realizaron mostraba el desbordamiento de antiguos y profundos rencores.

De los indios sublevados en San Blas en octubre del año anterior, algunos volvieron al río Fuerte y se dieron a la tarea de enardecer los ánimos de sus hermanos de raza en contra de la población blanca. El caudillo de esta lucha fue Felipe Bachomo, joven militar indígena originario de La Palma. Las razones de la sublevación de los indios se acumulaban desde siglos atrás y no eran otras que el continuo despojo de tierras que sus comunidades sufrieron por parte de los blancos. Los mayos habían abrazado la causa revolucionaria desde 1910 con la promesa de que sus tierras serían restituidas, pero nada se había hecho al respecto después de cinco años de lucha por los intereses de los blancos. La coyuntura de 1915 ofreció la oportunidad para que los indios lucharan por sus propios intereses.

Los indígenas rebeldes hicieron alianza con los villistas que, si bien en Sonora todavía tenían fuerza militar, las graves derrotas sufridas en otros lugares hacían ver que sería el bando perdedor. Tal vez las ideas agrarias aceptadas por los villistas hayan inclinado a los indígenas para buscar apoyo en ellos, y no en el bando de Carranza que, a pesar de la expedición de la ley agraria del 6 de enero de 1915, ofrecía menos seguridades para atender con prontitud las urgentes demandas de los campesinos.

Bachomo puso su cuartel general en Jaguara, poblado indígena en las márgenes del río, y desde allí lanzó incursiones sobre las poblaciones del valle, sin encontrar mayor resistencia que la ofrecida por los vecinos, pues el gobierno no se decidía a distraer las fuerzas regulares que combatían en contra de los villistas. Pero ocurrió que, a principios de noviembre de 1915, una columna de 2 000 soldados —restos del casi destruido ejército villista penetró en el valle del Fuerte procedente de Chihuahua. A la cabeza venía el general Juan M. Banderas, con Orestes Pereyra y otros destacados jefes; a este contingente se sumó el de Felipe Bachomo.

El general Mateo Muñoz organizó la contraofensiva y logró detener a los villistas en las goteras de El Fuerte (5 a 7 de noviembre). Los vencidos se replegaron hacia los territorios controlados por Bachomo en la parte baja del valle y el 19 de noviembre realizaron la última incursión en contra de la población de Los Mochis. Los jefes carrancistas decidieron entonces lanzar una campaña formal contra indígenas y villistas, que fue confiada al coronel José Gonzalo Escobar y al general Mateo Muñoz. La campana fue rápida y efectiva (23 a 25 de noviembre); los indígenas fueron derrotados en sus propios terrenos y obligados a huir en desbandada rumbo a Sonora. Perseguidos con ahincó, Banderas y Bachomo fueron capturados en Movas el día 5 de diciembre; fueron luego trasladados a la ciudad de México para ser juzgados: Banderas fue amnistiado y Bachomo trasladado a Culiacán para comparecer ante un consejo de guerra que lo sentenció a la pena capital. Fue ejecutado en Los Mochis el martes 25 de octubre de 1916.

La rebelión de los indígenas mayos, que muchos historiadores confunden con un episodio más de la lucha contra el villismo, fue en realidad una manifestación de los problemas sociales del campesinado sinaloense, gestados a lo largo de muchos años, agudizados durante la era de Cañedo y no atendidos de inmediato por los revolucionarios. Habría que esperar hasta la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-40) para que las reclamaciones de los indígenas recibieran atención y solución adecuadas.

 

Juan M. Banderas y su estado mayor, páginas de la Revolución Mexicana
Juan M. Banderas y su estado mayor, general sinaloense que luchó a favor del villismo durante la Revolución Mexicana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *