La República Restaurada, historia de Sinaloa México

Historia de Sinaloa México

 

La República restaurada

 

En 1867 se derrumba el imperio de Maximiliano, se vence a la intervención francesa y se restaura la República. De ahí que a la época que va de 1867 a 1877 se le llame de la República Restaurada. El historiador Daniel Cosió Villegas sostiene que este nombre se justifica «porque el imperio de Maximiliano pretendió acabar con la república de Juárez, y cuando éste, tras cinco largos y angustiosos años, obtiene la victoria, los vencedores insistieron en que la república victoriosa era la de siempre, sólo que restaurada, es decir, puesta en aquel estado o estimación que antes tenía».

Previo a la restauración del orden nacional durante esas luchas escenificadas en suelo mexicano contra la intervención imperialista, como parte de ello se da el hecho de armas más glorioso para el estado de Sinaloa, el día 22 de diciembre de 1864, Antonio Rosales y su valiente ejército estatal vence contundentemente al ejército francés en la batalla de San Pedro.

En 1867, además de la victoria de la República sobre el Imperio se dio la del partido Liberal sobre el Conservador. Así con el triunfo sobre la intervención extranjera, México quedó libre de la presión exterior y pudo gozar de paz y tranquilidad para reanimar su economía.

En esta época existía la impresión de que el noroeste y por lo tanto Sinaloa estaba parcialmente incomunicado del resto del país, aun cuando hubiera medios de comunicación por mar y por tierra en algunos puntos, ya que en el sur de Sinaloa estaba el cacicazgo de Manuel Lozada y al este la Sierra Madre Occidental separaba a Sinaloa del altiplano septentrional.

Además de las posibilidades agrícolas, el estado tenía importantes yacimientos minerales que junto con el clima saludable despertaban el interés de mexicanos y extranjeros por esa región.

 

Las enfermedades mortíferas eran pocas excepto en la costa malsana del sur de Sinaloa. Para 1868 la población de Sinaloa comprendía sólo 202 500 habitantes. Sin embargo, en ocho años registró un aumento de 40 mil habitantes, en parte debido a la inmigración proveniente de otros estados. Por ejemplo, del sur, «dada la situación político de Tepic, vinieron, a partir de 1857, numerosos campesinos que hicieron crecer en las llanuras regadas por el río del Rosario, antes vírgenes, sementeras de tabaco, algodón, maíz, frijol y árboles frutales».

Otro factor que hizo posible algunos progresos en Sinaloa durante estos años fue que la población rural, a la inversa de la sonorense que se veía amenazada por los apaches, pudo dedicarse tranquilamente «al cultivo del maíz y frijol, la cría de ganado vacuno, la fabricación de quesos y la explotación de minas de oro, plata, cobre, plomo, estaño y azogue».

En el periodo de 1867 a 1877, la población urbana no llegó al 15% del total. «De hecho, sólo Mazatlán, Culiacán y El Fuerte podían llamarse ciudades. . . Culiacán, con 5 mil habitantes en 1873, vive gracias a su rango político, a la riqueza de las llanuras que la circundan y a sus 80 telares. El Fuerte, más importante después de la Independencia, ha desfallecido. Sólo Mazatlán vive y prospera» y llega a tener 12 mil habitantes en 1876.

Fue en la época de la República Restaurada cuando el norteamericano Albert K. Owen, después de muchas excursiones a distintas comarcas, escogió para fundar su colonia ideal un paraje en la bahía de Topolobampo. Tiempo después, durante el porfiriato, Owen llevaría a cabo el plan para la colonia socialista de Topolobampo.

En la República Restaurada el estado de Sinaloa estuvo dividido políticamente en diez distritos, subdivididos en 20 directorías políticas, 93 alcaldías y 568 celadurías. Además comprendía diez municipalidades que correspondían a cada uno de los distritos del estado.

En cada una de las cabeceras de los diez distritos del estado había un prefecto que se elegía popularmente cada dos años. Los prefectos eran los agentes inmediatos del gobierno. En cada una de las municipalidades, que debían tener a lo menos una población de tres mil habitantes, había un director político, cuyo gobierno duraba un año. Cada municipalidad tenía su ayuntamiento y sus miembros, no más de nueve, eran elegidos popularmente.

Los diez distritos de Sinaloa eran: Rosario, Concordia, Mazatlán, San Ignacio, Cosalá, Culiacán, Badiraguato, Mocorito, Sinaloa y El Fuerte.

 

 

 

Tomado del libro: SINALOA, tierra fértil entre la costa y la sierra, Monografía Estatal, SEP, México, 1982.

 

 

República Restaurada, México
República Restaurada, alegorÍa de México del siglo XIX

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