La Revolución Mexicana en el Estado de Sinaloa, historia

Historia de Sinaloa México

La Revolución Mexicana

 

Las transformaciones operadas por la dictadura porfirista en la economía y en la política del país tuvieron una profunda repercusión en la sociedad mexicana.

Con respecto a la libertad política, durante el periodo porfirista se eliminaría todo formalismo en la supresión de las facciones opositoras haciendo imposible toda divergencia con el régimen.

El capital extranjero dominaba además los sectores más importantes de la economía nacional (transportes, comunicaciones, energéticos, minería, bancos e industrias), lo que nos habla de una dependencia económica basada en la inversión directa de capitales extranjeros. México pasó a ser en mayor medida fuente de materias primas para los países industrializados y un mercado para sus productos manufacturados.

En las fábricas y los obrajes las condiciones de vida de los trabajadores eran pésimas, y la explotación se manifiesta en largas jornadas de trabajo de 14 y 16 horas, descuentos injustos en los salarios, castigos corporales, «encasillamientos» en las fábricas y tiendas de raya, etc. Allí todo movimiento encaminado a mejorar estas condiciones fue duramente reprimido. En el campo se consolidaron nuevos latifundios, consecuencia de la concentración de tierras, basada en el despojo a los campesinos, convirtiéndolos en peones carentes de toda propiedad y sujetos a toda explotación.

La clase desposeída tuvo que recurrir a insurrecciones que se hicieron cada vez más frecuentes y que culminarían con el movimiento revolucionario de 1910.

En Sinaloa, a la muerte de Francisco Cañedo se enfrentaron por la gubernatura el licenciado y periodista José Ferrel, candidato del pueblo, y el hacendado Diego Redo, quien triunfó debido al apoyo que recibió de José Ives Limantour, uno de los principales colaboradores de Díaz.

Después de estos hechos, muchos sinaloenses decepcionados no quisieron luchar en contra del presidente Díaz que deseaba su reelección. Pero otros estuvieron dispuestos a una nueva lucha y empezaron a tomar parte en la campaña antirreeleccionista que encabezaba Francisco I Madero, quien había fundado el Partido Antirreeleccionista iniciando en 1909 una campaña electoral, la primera que se hacía en la historia de México.

Madero recorrió muchas zonas del país y entre ellas Sinaloa. El 2 de enero de 1910 desembarcó en Mazatlán. Como el gobierno local no estaba de acuerdo con los que se oponían al régimen porfirista, únicamente se pudo efectuar un mitin antirreeleccionista en la carpa del famoso circo Atayde. Las peripecias que pasó Madero en Mazatlán hasta que consiguió el permiso del circo para efectuar su mitin las narra Carlos Campero Cueva en su artículo «Madero en Sinaloa».

Madero también estuvo en Culiacán y en Angostura y conoció al profesor Gabriel Leyva Solano, quien era partidario suyo y enemigo de la dictadura de Porfirio Díaz.

Cuando Díaz mandó encarcelar a Madero y se hizo reelegir presidente de México por sexta vez, Leyva Solano se levantó en armas el 2 de junio de 1910. Fue traicionado y cayó en manos de las autoridades, quienes lo asesinaron en Cabrera de Inzunza el 13 de junio del mismo año. A Gabriel Leyva se le considera precursor de la Revolución Mexicana.

Madero había logrado salir de la cárcel y se fue a Estados Unidos, en donde elaboró el Plan de San Luis Potosí que tenía el lema: «Sufragio Efectivo. No Reelección» y hacia un llamado a las armas para el 20 de noviembre de 1910.

En los días anteriores a esta fecha se descubrió la conspiración en Puebla y el 20 de noviembre en algunos lugares del país empezaron los brotes armados. En Sinaloa se levantaron Juan M Banderas, Ramón F Iturbe y Herculano de la Rocha en el norte, y en el sur Justo Tirado y Pomposo Acosta. Aunque al principio estos levantamientos no llegaron a constituir un peligro para la dictadura, después, junto con otros pronunciamientos que se llevaron a cabo en varias partes del país, hicieron que la revolución de Madero avanzara.

En Sinaloa, Banderas e Iturbe vencen a los federales dirigidos por el general Higinio Aguilar y el coronel Luis Morales, y toman Culiacán en mayo de 1911. Después de seis meses de lucha. Porfirio Díaz renunció a la presidencia y abandonó el país.

Madero llegó a la presidencia, pero el país tenía muchos problemas difíciles de resolver ante la corrupción del ejército y la oposición del grupo reaccionario, que trataba de conservar sus privilegios. El 18 de febrero de 1913 Victoriano Huerta y Félix Díaz firman el Pacto de la Ciudadela, llamado también de la Embajada. Según ese plan el propio Huerta asumía el Poder Ejecutivo, sin embargo, para dar una apariencia de legalidad, Pedro Lascuráin ocupó el cargo 45 minutos, suficientes para rendir protesta y renunciar, asumiendo el poder Huerta. El 22 de febrero del mismo año son asesinados Madero y el vicepresidente José María Pino Suarez.

El usurpador nombró al general José Legorreta gobernador de Sinaloa en lugar de Felipe Riveros.

Venustiano Carranza se levantó en armas en contra de Huerta para restaurar el orden constitucional, por eso a su ejército se le llamó Constitucionalista. Al coahuilense Carranza se unieron otros jefes revolucionarios, Álvaro Obregón de Sonora, Manuel M. Diéguez de Jalisco, Benjamín Hill de Sinaloa, además del duranguense Francisco Villa y el morelense Emiliano Zapata que se habían levantado en armas anteriormente.

Los grupos revolucionarios de Sinaloa que se levantaron en armas estaban acaudillados por Juan Carrasco. En la sierra, Rafael Buelna atacó las poblaciones de San Ignacio y Rosario y penetró en el entonces territorio de Tepic.

Carranza y sus tropas llegaron a El Fuerte el 15 de septiembre de 1913. Benjamín Hill tomó Los Mochis y poco después la plaza de Sinaloa. El ejército del Noroeste al mando de Álvaro Obregón tomó Culiacán; puso sitio a Mazatlán y continúo su marcha hacia el sur.

Durante la lucha contra el huertismo las distintas facciones revolucionarios comenzaron a polarizarse, aunque el interés común de derrocar al usurpador las mantuvo temporalmente unidas. Sin embargo, una vez derrotado Huerta, la situación se hizo más tensa. Así, para sanjar diferencias y solucionar problemas se convocó en la ciudad de México a una Convención de Generales y Gobernadores que se instaló el 1 ° de octubre de 1914. Pero las diferencias eran profundas; por un lado, se encontraban los carrancistas, representando al grupo que deseaba el control de la economía y la política y por otro los obregonistas representantes de los pequeños y medianos propietarios y comerciantes, quienes también ansiaban el control económico y político que durante tanto tiempo les fuera negado. En otro extremo estaban los villistas y Zapatistas, que representaban a la población campesina que luchaba por el reparto de tierras.

Los distintos grupos no llegaron a un acuerdo y la convención se trasladó a Aguascalientes, donde desconoció a Carranza como presidente; éste partió hacia Veracruz y tras cruentos combates los constitucionalistas se impusieron y Carranza propuso la elaboración de una constitución que se promulgó el 5 de febrero de 1917.

 

 

Bandera constitucionalista de México
Bandera utilizada por la fracción del norte del Ejército Constitucionalista durante la Revolución Mexicana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *