La toma de Culiacán año 1913, mapas de Sinaloa México

A principios de septiembre se tuvo conocimiento de que el señor Carranza, Primer Jefe del Ejercito Constitucionalista, venía en camino hacia Sinaloa. El general Obregón salió en busca del señor Carranza, encontrándole en El Fuerte el día 14 del mes arriba citado. De El Fuerte los dos altos jefes revolucionarios se dirigen a Hermosillo. Aquí, en el discurso que el Primer Jefe dirigió a la multitud que acudió a recibirlo, hizo del conocimiento público que con esa fecha, 20 de septiembre, quedaba nombrado el general Obregón Jefe del Cuerpo de Ejército del Noroeste, con jurisdicción de mando operativo y territorial en los Estados de Sonora, Sinaloa, Durango, Chihuahua y Territorio de la Baja California.

También son ascendidos por esos días los coroneles Diéguez y Hill.
Al asumir su nuevo mando, el general Obregón se propone como objetivo inmediato la ocupación de la Ciudad de Culiacán. Para ello es preciso limpiar antes de federales el Norte del Estado de Sinaloa. Se libran así la batalla de Los Mochis, en la cual el general Hill derrota al coronel huertista Rivera, que procedente de Guaymas, traía la misión de recuperar San Blas; la batalla de Topolobampo ganada por el general Iturbe, y juntos ya Iturbe y Benjamín Hill, atacan la plaza de Sinaloa que se rinde a las armas revolucionarias después de tres días de reñidos combates.

Terminada esta primera fase de las operaciones precursoras al ataque de Culiacán, el general en jefe del Cuerpo de Ejército del Noroeste inicia la concentración de sus fuerzas. Se reúne con los generales Iturbe y Hill en la plaza de Sinaloa, designando a Iturbe segundo en jefe del Cuerpo de Ejército del Noroeste.

El avance hacia el Sur comienza el 25 de octubre. El día 5 de noviembre llega a Estación San Pedro el grueso del Cuerpo de Ejército. En las cercanías de Culiacán se encuentra ya el general Mariano Arrieta.

Navolato, sobre la vía del Ferrocarril Occidental, está ocupado por una guarnición federal; se destaca la caballería del general Blanco para ocupar aquella plaza. La misión queda cumplida el día 5 y el 7 Blanco informa encontrarse en Altata, evacuado apresuradamente por los huertistas.

El general Obregón llega a Bachihualato el 6 de noviembre e inicia desde luego sus reconocimientos del terreno y de las posiciones ocupadas por los federales que guarnecen Culiacán. La pasividad del enemigo permite al comandante del Cuerpo de Ejército del Noroeste dedicar el 7 y medio día del 8 a un minucioso estudio de la situación. En la tarde del 8 reúne en su Cuartel General a todos los comandantes de tropas de la Gran Unidad y les da a conocer su plan de ataque. Éste debía iniciarse a las 04:00 del día 10, pero el intento de desembarco realizado en Altata por el enemigo el día 9, distrae fuerzas en aquella dirección. El mismo día 9 tiene lugar un encuentro en Estación Palmito entre una fracción federal de la guarnición de Culiacán y las fuerzas del general Hill; en este combate resulta herido en una pierna el propio general Obregón. Los federales fueron rechazados con un 30 % de pérdidas (53 hombres entre muertos y prisioneros), llevándose en su retirada los cierres de las dos piezas de 80 mm. que debían apoyar el ataque a la plaza.

Liquidados los incidentes de Palmito y Altata, se fija el día 12 para comenzar el ataque a Culiacán.

El plan del general Obregón (éste contenía dirigiendo las operaciones a pesar de su herida), modelo de organización de mando, de dispositivo de fuerzas, de apoyo de fuegos y aprovechamiento del terreno, hizo que la batalla iniciada a las 05:00 del 12, culminara en una victoria completa a las 02:00 del día 14, no obstante la superioridad material y la resistencia desesperada ofrecida por el enemigo. (Véase croquis)
La explotación del éxito a raíz de la toma de Culiacán se realiza con extraordinaria diligencia empeñando todas las fuerzas disponibles; en una tenaz persecución que dura cinco días (del 15 al 20 de noviembre) y se extiende en más de 150 kilometres (desde Culiacán hasta Las Barras, desembocadura del Rio Piaxtla), los restos de la guarnición federal son dispersados o capturados, logrando escapar un reducido número.
 

Tomado del libro; Álvaro Obregón, ocho mil kilómetros en campaña, Fuentes para la Historia de la Revolución Mexicana, Fondo de Cultura Económica, México, D.F. 1959.

 

 

Toma de Culiacán
Mapa de la toma de la ciudad de Culiacán Sinaloa en 1913

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