Las rebeliones indigenas, historia de Sinaloa México

Historia de Sinaloa México

 

LAS REBELIONES INDÍGENAS

 

 

Por: Antonio Nakayama

 

 

Como lo hemos visto, las rebeliones de los nativos en Sinaloa empezaron a raíz de la conquista y fueron únicamente el resultado lógico de la brutal conducta observada por los españoles. Los indígenas, aterrados por las armas europeas y la férrea decisión don Nuño de Guzmán, aceptaron la derrota y el cambio que experimentaron de dueños de la tierra a la ciudad de siervos, pero la torpe conducta y la ferocidad de Diego de Proaño y sus cómplices, hicieron que los naturales se rebelaran en contra de los blancos yendo a refugiarse en las montañas.

Los brotes de inconformidad se sucedieron unos a otros, y la villa de San Miguel estuvo a punto de desaparecer por la inseguridad reinante. El movimiento subversivo más fuerte que se registró en la provincia de Culiacán durante el siglo XVI. Fue la rebelión de Ayapin, dominada por Vázquez de Coronado y Melchor Díaz, y que estuvo a punto de finiquitar la dominación española, lo cual hubiera sido un tremendo desastre para el gobierno de la Colonia, va que la reconquista se habría tornado más difícil y costosa. Después de esta rebelión, la provincia de Culiacán sufrió otras que amagaron fuertemente a la villa de San Miguel, pero que los colonos pudieron dominar.

La villa del Espíritu Santo fundada en la región de Chametla tuvo una vida efímera, va que los pobladores empezaron con sus sistemáticos abusos obligando a los nativos a proveerlos de alimentos, mas los indígenas, cansados de sus exigencias, también se pusieron en plan de rebeldía y los españoles se vieron forzados a evacuar la zona, y el pueblo destruido por los Xiximes. Cuando Ibarra conquistó la provincia dominando a esos fieros nativos por medio de las armas v la diplomacia, lo humano de su conducta hizo que los naturales olvidaran los resquemores que les dejó la conquista, pero en 1576, es decir, un año después de la muerte del joven capitán, algunas tribus de Tepuxtla y de la sierra de Pánuco se rebelaron; incendiaron algunos’ poblados y mataron a varias personas, mas la rapidez con que actuaron los españoles logró dominar la sublevación. En el año de 1590, Rodrigo del Río de la Loza que era gobernador de Nueva Vizcaya, tuvo que entrar a Sinaloa para combatir una insurrección de Xiximes en la que perdió la vida Hernando de Trejo v Carbajal. que fue teniente de gobernador de don Francisco de Ibarra, v después gobernador de la Vizcaya.

En la región norte los Cahitas estuvieron impidiendo la penetración española. y como va hemos visto, acabaron con las villas de San Juan de Carapoa, v San Felipe v Santiago fundada por Pedro de Montoya. En estos dos casos la destrucción tuvo su origen en las exigencias de los blancos, aunque en la de San Juan la situación se presentó más difícil que en la segunda. Tiempo antes de que los colonos abandonaron Carapoa se registró una rebelión de los Tehuecos. que empezaron a causar daños a los vecinos matándoles caballos, ovejas, cabras e indígenas que hacían el servicio domestico, por lo que se vieron en la necesidad de pedir socorro a la villa de Culiacán, de donde enviaron a Diego de Guzmán con treinta soldados españoles y ciento cincuenta indios amigos. Los rebeldes estaban capitaneados por un indio llamado Mathome, y se había guarnecido en un fuerte que levantaron en el poblado de Basiroe. Guzmán escogió diez vecinos para que lo reforzaran y se dirigió al poblado, pero antes de que iniciara las hostilidades tuvo la suerte de que Mathome cayera prisionero debido a una mera casualidad. Tras esto, los españoles atacaron el fuerte en la madrugada, pero sólo pudieron tomarlo hasta mediodía, y después dieron sobre una ranchería donde se habían reunido muchos rebeldes, habiendo salido victorioso después de una dura pelea. Con estos golpes y la prisión de Mathome, los Tehuecos pidieron la paz y retornaron a sus poblados, y en cuanto al caudillo indígena, después de un juicio se le sentenció a morir ahorcado siendo ejecutado en un punto denominado El Canutillo, en la loma de Baroteny.

La segunda vez que los nativos trataron de expulsar a los españoles de San Juan la situación se presentó más grave, ya que la rebelión estalló desde Mocorito hasta el río Fuerte. habiendo sido asesinados los franciscanos Fray Pablo de Acevedo v Fray Juan de Herrera. Las estancias de los españoles fueron incendiadas, y en un afán de combatir la insurrección, salió de San Juan un grupo de vecinos al mando de Blas de Elgueta para reducir a los indígenas de la región de Bacubirito y Chicorato, que se hicieron fuertes en una fortaleza construida arriba de una loma. Los españoles atacaron con grandes bríos pero los naturales se defendieron valientemente, y tras de pelear todo el día los atacantes pudieron obtener la victoria aunque sufrieron la pérdida de Blas de Elgueta que murió a consecuencia de una herida que le hicieron con flecha emponzoñada. El triunfo no decidió la causa en favor de los colonos. que a la postre abandonaron la región. Durante esta revuelta. los castellanos, aparte de las muertes de los friales y de Blas de Elgueta, sufrieron las de dos españoles llamados Nicolao y Antonio López.

El año de 1602 se registró un gran alzamiento de Acaxee y Xiximes que afectó a los pueblos serranos de la provincia de Culiacán. especialmente a los minerales de Las Vegas, y Real de las Vírgenes de Cosalá. por lo que salieron de San Miguel algunos refuerzos para combatir a los alzados. Don Rodrigo de Vivero, gobernador de Nueva Vizcaya. no pudo dominar la rebelión. pero su sucesor en el gobierno que fue el capitán Francisco de Udiñola, terminó con ella rápidamente gracias a su experiencia militar y a la valiosa intervención del obispo de Guadalajara don Alonso de la Mota y Escobar, quien se encontraba efectuando la visita pastoral por la región.

Los indios Tepehuanes llevaron a efecto una terrible sublevación que estuvo a punto de terminar con la dominación española en la zona de Durango. Mataron a varios misioneros jesuitas. entre ellos a los PP. Hernando de Santarén y Hernando de Tobar; asesinaron a muchos blancos e indios cristianos. v quemaron gran cantidad de poblados, y aunque el escenario de los hechos fue Durango, el movimiento tuvo ramificaciones que se extendieron hasta Nayarit v la provincia de Chametla donde operaba un mestizo llamado Mateo Canelas, y el cacique indígena Oñate. El gobernador don Gaspar de Alvear tuvo noticia de que los soldados que había enviado a la provincia de Chametla custodiando un convoy con artículos por valor de $3 000.00 habían sido asesinados por los rebeldes, que también se llevaron la mercancía, y que los vecinos de San Sebastián se habían hecho fuertes en el templo de la localidad para defenderse de un ataque de los revoltosos, que cometieron más fechorías haciendo que la audiencia de Guadalajara se dirigiera al gobernador solicitando socorro. Alvear partió rumbo a la provincia de Chametla llevando un regular número de soldados e indios amigos, habiendo pacificado la zona a costa de grandes trabajos.

La presencia de Diego Martínez de Hurdaide en el presidio de Sinaloa fue un valladar para que las tribus del norte de Sinaloa tuvieran éxito en sus intentos de rebeldía. El capitán usaba no solamente las armas. sino también la astucia y la diplomacia para sofocar cualquier movimiento subversivo. lo cual mostró en algunos de los Zuaques y los Tehuecos, Estos últimos se rebelaron en 1602 y fueron a refugiarse con los Tepahues que habitaban en una región árida.

 

Hurdaide cuidó de que ambas tribus no sembraran y esperó hasta que se agotaran sus provisiones, así que la nula productividad de la tierra obligó a los Tehuecos a solicitar amnistía, y al volver a la región de El Fuerte fueron concentrados en pueblos bajo la tutela de los jesuitas.

El año de 1625, uno antes de su muerte, Diego Martínez de Hurdaide hizo frente a una revuelta organizada por tribus recalcitrantes v primitivas. Zoes, Calimones y Apacacles se confabularon para asesinar a los padres jesuitas Julio Pascual y Juan Castini, y a los indios cristianos. Los misioneros pudieron escapar, pero ocho cabecillas cristianos que rehusaron adherirse al movimiento fueron asesinados en Baca, y en el pueblo de Calimones, que fue incendiado, desafiaron al capitán a medirse con ellos. Finalmente, para afirmar su actitud, mataron. asaron y se comieron al mensajero que les había enviado Hurdaide para notificarles algunas estipulaciones. El capitán no tenía otra alternativa más que aceptar el reto y al cabo de doce días de campaña sitió a los rebeldes que se hicieron fuertes en un picacho escarpado. El asedio duró treinta días al cabo de los cuales los españoles ganaron la altura y derrotaron a los alzados. que sufrieron la perdida de ciento cincuenta hombres que murieron en el combate, cuarenta entre hombres y mujeres que fueron hechos prisioneros, y el resto huyó a refugiarse en las serranías.

La obra misional v la conducta de los jesuitas hicieron posible que los pueblos indígenas de Sinaloa permanecieran en paz, aunque no pudieron evitar que en 1740 los Cahitas del río Fuerte se aliaron con los del río Mayo y los Yaquis en la rebelión jefaturada por Muni, Calixto y Bernabelillo, que fue uno de los movimientos de rebeldía que se registraron en el noroeste, y que dio como resultado se quitara la gobernación a don Manuel Bernal de Huidobro, pero la revuelta fue aplastada por don Agustín de Vildósola, que derrotó completamente a los levantados.

Durante el mes de junio de 1769 en que se encontraba en el Real de los Álamos el Visitador don José de Gálvez, se registró un alzamiento de los indios de Charay. El movimiento parece que empezó cuando los nativos impidieron el envió del barco La Lauretana. atacando a los comisionados para ello y poniéndolos en graves aprietos. Al tener noticia de los sucesos, Gálvez envió a don Eusebio Ventura Beleña para que combatiera a los revoltosos, para lo cual Beleña recogió cincuenta milicianos que estaban en la villa de El Fuerte, y poco después se le reunieron unos ochenta que se hallaban en Los Álamos. Para los primeros días de julio la rebelión se había extendido a todos los poblados de la región de El Fuerte, obligando al Visitador a mandar más refuerzos a las órdenes de don José Antonio Vildósola. La campana se intensificó y para mediados del mes la sublevación había sido dominada. La represión fue brutal: doce de los principales insurgentes fueron decapitados y sus cabezas expuestas en picas a la entrada de los poblados. Sus casas fueron destruidas, sus bienes confiscados, y los solares rociados con sal. Otros diecisiete recibieron la pena de doscientos azotes, y todos los revoltosos desposeídos de sus armas quemándose públicamente quince mil flechas v cuatrocientos arcos.

Se ignora cual haya sido el verdadero origen de este levantamiento, pues mientras un historiador asienta que fue una manifestación de protesta ante el obedecimiento del gobernador indígena de Charay a las órdenes de Gálvez para que quemara las armas de sus subordinados, otro manifiesta que se registró ante la negativa que recibieron los nativos cuando solicitaron el privilegio de tener constantemente las armas en la mano, al igual que lo habían hecho Yaquis v Mayos. Otra versión dice que se debió a que los indígenas creyeron que a bordo de «La Lauretana» se iba a realizar un envío de Yaquis para trabajar las tierras de Baja California, y por último existe la teoría de que fueron instigados por Yaquis y Mayos que planeaban un movimiento general en los tres ríos.

Esta rebelión de los Cahitas del río Fuerte fue verdaderamente rara, va que siempre habían vivido en paz sumisos al poder español, y es posible que la clave se haya encontrado en la creencia de que iban a enviarse Yaquis a la Baja California, ya que a principios del año en que se levantaron, Gálvez había remitido una partida con destino a la península.

 

 

Tomado del libro: SINALOA, Un Bosquejo de su Historia, Nakayama A., Antonio, Instituto de Investigaciones de Ciencias y Humanidades, talleres de Impressart Editorial, Culiacán, Sinaloa, 1982.

Ilustración: Mural (fragmento) del artista Moyers, ubicado en la Unidad Administrativa del gobierno estatal, Culiacán, Sinaloa, México.

 

 

Rebeliones indígenas en Sinaloa
Las rebeliones indígenas en Sinaloa, historia de México

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