Manuel Rodríguez Aguilar, personajes de Sinaloa

Personajes de Sinaloa

 

Manuel Rodriguez Aguilar

 

Por Antonio Nakayama

Manuel Rodríguez Aguilar, que habría de significarse como una de las mentes más preclaras que haya dado Sinaloa, nació en Culiacán el 25 de Abril de 1910, siendo sus progenitores el ingeniero Manuel Rodríguez Gutiérrez, gobernador del Estado en la etapa preconstitucionalista y posteriormente ministro de Comunicaciones en el gobierno de don Venustiano Carranza y la señora doña María Luisa Aguilar, perteneciente a una antigua familia de Elota. Sus estudios primarios y secundarios fueron lucidos, y después ingresó a la Escuela Nacional de Ciencias Químicas, en la que permaneció solamente un año, pues al siguiente se matriculó en la de ingeniería en la que obtuvo el título de ingeniero petrolero.

Al terminar la carrera profesional, la compañía petrolera mexicana (El Águila), utilizó sus servicios. Destacó muy pronto por su rapidez de captación y la amplia visión para conocer y resolver los problemas de la industria petrolera, por lo que lo enviaron a la Isla de Trinidad en las Antillas, y posteriormente fue solicitado en Holanda para la «Royal Dudch», que le encargó la sección de la América Latina. Para entonces ya no era un desconocido, dado que su clara inteligencia le había hecho famoso en el mundo petrolero, en la que destacaba como uno de los técnicos más competentes.

Llegó el año de 1938, Lázaro Cárdenas puso el cimiento de la independencia económica de México al expropiar las empresas petroleras extranjeras, y cuando Rodríguez Aguilar tuvo conocimiento de las medidas tomadas por el Presidente, encaminó sus pasos a la embajada mexicana de La Haya, presentándose ante el Embajador Padilla Nervo para ponerse a la disposición de la Patria. El diplomático le contesto con evasivas, así que nuestro distinguido compatriota continuó prestando sus servicios en la poderosa «Royal Dudch» con gran contento de sus dirigentes que se regocijaron al ver que México desconocía y despreciaba a su mejor técnico.

En diciembre de 1940, el ingeniero Rodríguez Aguilar vino al país a pasar sus vacaciones, antes de partir para las Islas Indias Orientales Holandesas, a donde iba a desempeñar el importante cargo de Jefe de Exploraciones. Afortunadamente, el país se había dado cuenta de la categoría del ínclito sinaloense, y cuando ya se encontraba en San Francisco, listo para embarcarse rumbo a Sumatra, Petróleos Mexicanos le cablegrafió manifestándole que México necesitaba de su concurso, y esto lo hizo renunciar a su puesto y regresar a México para desarrollar trabajos de exploración. Con el apoyo decidido de don Efraín Buenrostro, fundó en 1943 el Departamento Central de Exploración, que ha sido el semillero de los teólogos petroleros mexicanos. Año después logró la fundación de la gerencia de exploración de Petróleos Mexicanos, que es la más importante en esa empresa, y gracias a cuya labor se han descubierto nuevos campos petroleros.

La integridad de su carácter lo hizo renunciar a su puesto en Petróleos Mexicanos y se dedicó al trabajo de consultoría, habiendo sido consultor de varios gobiernos hispanoamericanos, llevando a efecto importantes trabajos sobre posibilidades petrolíferas en varias regiones del centro y Sudamérica. Sin embargo, nunca se desligó de la industria petrolera mexicana y estaba al tanto a todo lo que con ella se relacionaba. Hay que destacar que cuando se efectuaron trabajos de exploración en el Municipio de San Ignacio, Sinaloa, contra la opinión de los técnicos extranjeros que ahí se encontraban y con sólo dar una ojeada al terreno, descartó la posibilidad de que hubiera mantos petrolíferos.

En muchas ocasiones, nuestro país lo designó su representante en el extranjero, y su opinión técnica fue escuchada y respetada en todas las reuniones que tomó parte. También organizó dos convenciones técnicas petroleras que pusieron en relieve la calidad de los trabajos realizados en México, y fue un importante factor para que se celebrara en nuestro país la veinteava sesión del congreso Geológico Internacional. En 1949 se le designó delegado de México a la Asamblea Científica de las Naciones Unidas para el estudio de la conservación y utilización de los recursos naturales y en esa importante reunión puso de manifiesto su fe en México y en Petróleos Mexicanos al hacer un brillante defensa de la situación petrolera nacional, rebatiendo al decano de la Universidad de Stanford, Al Levorsen, quien manifestó «que solamente mediante la libre empresa podía estimularse la situación petrolera».

Rodríguez Aguilar contestó: «Deseo referirme a la declaración de Levorsen que afirma que ha quedado ampliamente demostrado que el sistema de la libre iniciativa privada y de las utilidades, es el más efectivo para la búsqueda con buen éxito de nuevos depósitos petroleros. Si con ésto quiere decir que una industria nacionalizada no está calificada para encubrir con éxito y eficiencia rápida y apropiadamente nuevas reservas petroleras, definitivamente se encuentra equivocado».

«El progreso de la industria del petróleo en México no sólo es una prueba en contra de su declaración, sino que puede ser que pruebe precisamente que todo lo contrario es lo correcto. Nosotros funcionamos como una gran empresa que posee basto terreno a su disposición, en el caso nuestro toda la nación, exactamente lo mismo que las grandes empresas internacionales que tienen enormes instalaciones en todo el mundo. La única diferencia, que parece, estriba en que nosotros funcionamos primordialmente para beneficio de nuestro país».

Concluyó expresando:

«Finalmente, debo decir esto. Una demostración del buen éxito de nuestra industria petrolera nacionalizada, consiste en su contínua ampliación («con nuestros propios recursos») con nuestros capitales invertidos en nuestros centros productores; en la importancia de las utilidades que nuestro gobierno obtiene de la industria, y en el hecho de que el precio de la gasolina en México es el más bajo del mundo. Nuevos descubrimientos y nuevos progresos seguirá haciendo nuestra industria a pesar de ciertas personas que piensan lo contrario».

Poco después, el periódico de New York Times, en uno de sus editoriales criticó el plan de gobierno irlandés para nacionalizar el petróleo, tratando de establecer un paralelo entre la incautación de los bienes de la Anglo Iranian Oil CO y la expropiación de las empresas petroleras en México, atacando duramente esta medida del gobierno mexicano. Decía el periódico: «Hasta donde el porvenir puede ser predecible, podemos declarar con certidumbre que los iraneses han cometido un error trágico y un error que ellos mismos tendrán que pagar. Cabe preguntar si los irlandeses se tomaron el trabajo de estudiar lo que ha significado para México la nacionalización del petróleo… Siendo potencialmente uno de los grandes productores de petróleo en el, mundo, no ha encontrado una sola nueva zona rica en trece años. Su producción máxima en 1950 fue de 72 millones de barriles en comparación con un nivel máximo en 1921 que fue de 196 millones. Irán, al igual que México en 1938, podría apoderarse de las propiedades ricas de las compañías de petróleo, pero el petróleo no se produce por sí sólo. Los técnicos, los expertos, los gerentes y los administradores no son autómatas ni trabajadores esclavizados; son seres humanos libres a quienes no puede forzárceles a que continúen en sus puestos para que las cosas se solucionen».

México encontró su vocero en el ingeniero Rodríguez Aguilar, quien al refutar los ataques del New York Times, lo hizo en los siguientes términos: «Todo el pueblo de México, sin distinción de clases y de categorías, está satisfecho de la nacionalización petrolera y de los beneficios obtenidos, por ello debo decir que no nos afecta ni un ápice siquiera, los ataques o censuras de elementos antagónicos. En cambio, nos estimula que los hombres de buena voluntad en el mundo, especialmente de los Estados Unidos, nos den la razón por nuestro esfuerzo constante y nuestros éxitos indiscutibles.

«Procuraremos, sin embargo, satisfacer a nuestros críticos gratuitos mediante un esfuerzo máximo para aumentar la producción de crudo y de igual manera, con la eficiencia de nuestros técnicos, para descubrir nuevos campos y establecer mejores necesidades de refinación, distribución y atención al público. Desconocemos el actual problema petrolero del Irán, pero consideramos que si la forma de resolverlos es la de calumniar a México, indiscutiblemente se ha escogido, un camino equivocado. Las afirmaciones de New York Times, no se ciñen a la verdad porque México, en los trece años transcurridos desde la expropiación, ha descubierto y está explotando nuevos y ricos campos petroleros, con los que se han elevado nuestras reservas petroleras, calculadas hoy día para 20 años».

Manuel Rodríguez Aguilar, murió en plena juventud, cuando México esperaba los mejores frutos de su cerebro privilegiado. Ya enfermo, estuvo trabajando intensamente en el proyecto para la creación del Consejo Nacional de Recursos Naturales no Renovables, con el cual el Estado podría intervenir en forma decisiva, y con conocimiento de causa en la exploración racional de los recursos del suelo y del subinventario de las riquezas naturales del suelo y subsuelo de México. Utilizando dicho inventario, asesorar el estado en la planeación racional de la explotación y conservación de los recursos no renovables en beneficio del pueblo mexicano.

El distinguido sinaloense tuvo la satisfacción de ver publicada en el Diario Oficial de la Federación la Ley que crea el Consejo de los Recursos Naturales no Renovables, y al leerla comentó: «Hemos obtenido algo de gran beneficio para México». Esta frase nos da una idea de lo que era el hombre, pues toda su vida la pasó haciendo algo en provecho de la patria.

Sinaloa debe enorgullecerse de haber acunado a un hombre cuyo nombre conocido en cualquier parte del mundo donde la técnica petrolera tenga algo que hacer, ya que fue un verdadero prestigio en el campo de la técnica internacional, aunque en honor a la verdad no solo perteneció a México sino a la humanidad.

 

 

Manuel Rodríguez
Manuel Rodriguez Aguilar, personaje destacado de Sinaloa

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