Mazatlán, poema de Enrique Pérez Arce

Poemas de Sinaloa

MAZATLAN

De: Enrique Pérez Arce

En la inmensa quietud del crepúsculo

suave brisa comienza a soplar

desplegando las velas latinas

de los pescadores, en el litoral.

 

Mi alma llega hasta el sol moribundo

en un vuelo glorioso y triunfal,

como errante gaviota de ensueño

que en la tarde quisiera anidar

entre dos infinitos azules:

el cielo y el mar.

 

Y aspirando un perfume excitante

y marítimo, de ostión y alquitrán,

siento en mi alma la misma tristeza

de esas olas que vienen y van

renovando su eterno sollozo,

quejas de misterio, voz de eternidad,

cada vez que se rompen y estallan

con airones de espuma fugaz,

en los acantilados de ecos procelosos,

murallas de siglos, nidos de huracán,

que como atalayas de piedra resisten

con rudas fuerzas de titán,

el bravío golpe del Pacífico,

perro apocalíptico, fabuloso can

que aúlla con viento, ladra con ciclones

desde hace mil siglos quizás,

para echarse luego después de sus cóleras,

con mansedumbre y fidelidad

ante Dios, que es el único amo

que lo induce al reposo y la paz,

en la playa solemne y sagrada

de Mazatlán!

 

Hacia el sur se levanta el Vigía i

como altivo y celoso guardián

que defiende la vida del puerto

con un viejo cañón nacional.

 

El crestón empinándose mucho,

prende en su última roca el fanal

que cintila en las noches oscuras

con la claridad

de una trémula estrella radiante

que suele alumbrar

la dantesca visión de los náufragos

entre los relámpagos de la tempestad!

 

De los rojos y alegres tejados

surge verde y florido el palmar.

 

Trae el viento canciones marinas

desde algún pailebot que se va. . .

 

Y yo siento emociones extrañas

la dulce nostalgia y el ansia de amar

que tan sólo he sentido en tus playas

y en tus puestas de sol, Mazatlán.

 

Malecón de las Olas, que sabes

de gozos y penas en tu soledad;

que has secado con vientos salobres

lágrimas amargas de mi adversidad;

que en las noches impregnas los besos

amantes, de yodo y de sal;

que eres el alma, la vida y la historia

de Mazatlán;

mira cómo se aleja aquel barco

que enfila su proa para el Canadá,

recortando el dorado horizonte

con su casco que empieza a singlar

quince millas navales por hora

al impulso de una hélice audaz,

dejando en el cielo penachos de humo

y una estela de espuma en el mar. . .!

 

Parece un gusano de luces fantásticas

empujado por la fatalidad

hacia alguna Thulé misteriosa

de amor y de ensueño, de dicha y de paz!

 

Yo bien sé que en tus rocas hay vírgenes

dannunzianas, ávidas de amar,

que mirando alejarse el navío

lloran en silencio, porque no se van!

Yo bien sé que hay espíritus tristes

en los que florece, como bello ideal,

la aventura de un viaje hiperbólico

hacia una brumosa y soñada Klondike. . .

 

Pero yo, que he sufrido tu ausencia,

que he vivido ya

lejos de tus cielos, lejos de tus playas,

lejos de tu mar,

y en tus noches de luna he sabido

de esteros dormidos bajo del manglar,

y he quemado mi carne y mi espíritu

con todos los fuegos que hay en tu solar,

saboreo el placer de sentirme

arraigado en tu litoral;

de saber con feliz certidumbre,

que me quedo si el barco se va;

y que sigo, románticamente,

disfrutando con lírico afán,

del festín de tus islas azules,

del calor de tu clima sensual,

respirando tus aires purísimos

y escuchando el rumor musical

de tus oleajes, y de tus guitarras

y de tu palmar,

junto al sortilegio que hay en tus mujeres

de ojos de Malinche, cuerpos de odalisca

y alma tropical!

 

Se perdieron las luces errantes

en las sombras nocturnas del mar,

y enciéndanse en cambio los focos eléctricos

de la ciudad.

 

Una música criolla, a lo lejos,

deja oír su cadencia sensual. . .

!Es que hay baile de gala en el Círculo

Comercial!

 

Y sintiéndome en paz con la vida,

lentamente diríjome allá,

confiado y alegre, llevando en el alma

la felicidad!

 

Tomado de: Antología Sinaloense, Higuera, Ernesto, Ediciones Culturales del Gobierno del Estado de Sinaloa, Volumen I, 1958.

Ilustración tomada del libro, Tesoro en Mazatlán, Herrera y Cairo, Sergio, Ediciones “Libros de México”, México, D.F., 1983.

 

 

Mazatlán, Sinaloa, México
Puerto de Mazatlán, Sinaloa, México

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *