Memoria estadística del Estado de Occidente

HISTORIA DEL ESTADO DE SINALOA, MÉXICO

 

MEMORIA ESTADISTICA DEL ESTADO DE OCCIDENTE

 

Por: Juan M. Riesgo y Antonio J. Valdés

 

Nota: Se respetaron las formas ortográficas de la época en que fue escrito este trabajo, 1828

 

Topografía

Si en algun Estado de los que componen la Federación Mexicana se hace difícil la formacion de una estadística esacta, es seguramente en el de Occidente, compuesto como en parte se halla de porcion de Tribus indígenas, deseminadas en varios terrenos, sin arreglo ni policia interior y como aisladas en la gran nacion de que forman parte. Esta y otras dificultades nos han sugerido la idea de limitarnos á dar una noticia estadística, que añada alguna luz a los escritos que sobre la misma materia se han públicado.

El Estado de Occidente está situado entre los seis y quince grados longitud Occidental del meridiano de Méjico, y desde los veintiuno y medio grados latitud septentrional, procediendo á lo interior hácia el rio Gila, que tiene su origen bajo los treinta y cuatro grados, y corre hasta desembocar al fondo del golfo de California bajo los treinta y tres grados latitud boreal.

La direccion de este Estado viene á ser de sudeste á noroeste sobre el referido golfo de California, que le sirve de litoral á Occidente, y la sierra madre de límite al oriente. Confina al norte con la nueva California y las Tribus de indios independientes, y por el mediodía con el Estado de Jalisco, cuya raya es el rio de las Cañas. Los Estados de Chihuahua y Durango son sus limítrofes por la parte oriental á lo largo de la sierra madre.

El Estado se forma de las dos provincias de Sonora y Sinaloa, la primera al norte y la segunda al sur, con el distrito de Hostimuri al centro. Su superficie es, segun algunos autores, de diez y nueve mil ciento cuarenta y tres leguas cuadradas, entre tanto que otros la hacen subir á treinta y nueve mil novecientas sesenta y una. La diferencia es muy chocante; pero es inconcusa la dificultad de medir el área de un Estado, cuyos términos septentrionales se abren indefinidamente á regiones inmensas de Tribus desconocidas. Nosotros creemos, sin embargo, que ámbos cálculos están equivocados, y que las leguas cuadradas del Estado de Occidente, pasan de ochenta mil.

El territorio es muy desigual con respecto á su anchura, porque en toda la provincia de Sinaloa es bastante angosto, siendo en algunas partes de doce ó menos leguas, y de cuarenta y cinco en las mas anchas. En la provincia de Sonora es mucho más ancho por lo general, y lo va siendo sucesivamente, hasta esceder de 130 leguas en el paralelo de Arizpe.

Tambien es el terreno muy desigual respecto de su mayor ó menor elevacion, pues en algunos parajes, especialmente en los confinantes con la sierra, su estructura es fragosa y muy empinada, al mismo tiempo que hay valles y llanuras inmensas en el interior del país, y sobre las costas.

Los rios y arroyos son en bastante número, aunque los últimos se secan casi todos en cuanto concluye la estacion de las aguas. Pero la provincia de Sinaloa escede á la de Sonora en el número de sus rios, por precipitarse en ella con mayor abundancia las copiosas vertientes de la sierra madre.

Los mas caudalosos son: en Sinaloa, el del Rosario, el de Mazatlan, el de Piastla, el de Elota, el de las Vegas, el de Humaya, el de Sinaloa, y el del Fuerte. Los principales de Sonora son: el Mayo, el Yaqui, el de Oposura, el de Santa Cruz, y el de Caborca. Casi todos los rios espresados desembocan en el mar; los menos caudalosos, como el de Culiacan, Badiraquato, Bavispe, Bacoachi &c. entran en los anteriores.

Los puertos principales son: Mazatlan en la provincia de Sinaloa á la entrada del golfo de California; y Guaimas, que es el mejor del Estado, se halla en la provincia de Sonora á mediados del golfo mencionado. Los demás se deben reducir á la clase de ensenadas, radas y surgidores, muy apropósito para el comercio de Cabotage; tales son Santa Cruz de Mayo, Navito, &c.

 

Población

En la comisaria general se ha practicado todo lo posible para reunir datos suficientes que den un resultado aprocsimado de la poblacion del Estado, para la formacion de la estadística; mas no se ha podido conseguir por las dificultades que presenta un país en que todo es nuevo, y necesita sistemarse en su actual administracion. Por el honorable Congreso se comunicaron á la comisaria los censos formados últimamente de los principales pueblos, y todos ellos reunidos no dan una poblacion de cuarenta y cinco mil almas.

Con el objeto insinuado, y deseosos de acercarnos cuanto fuese posible á la esactitud, se pasó oficio á todos los Párrocos y Misioneros del Estado, para que diesen sus informes sobre este particular: muchos lo han hecho con laudable patriotismo, mas otros muchos no se han dignado contestar; pero una razón prudente nos induce a creer que la poblacion de este Estado sube mas allá de doscientos mil habitantes. Esto se corrobora con la númerosa indiada que apareció últimamente en la sublevacion de las solas dos tribus de Yaquis, y de Mayos, siendo asi que se cuentan otras muchas con las denominaciones de Opatas, Seris, Inmas, Cocomaricopas, Apaches, Pápagos, Pimas, &c.

La poblacion actual del terreno conocido por el Yaqui, que se puede reputar en mas de treinta leguas, que siguen el curso del rio; escede sin duda de doce mil habitantes; sinembargo de lo que debe haber disminuido en la guerra desastrosa que acaba de sostener esa Tribu desgraciada. Esta poblacion está repartida entre cuatro parroquias ó doctrinas, conocidas con los nombres de Cócori, Tórim, Pótan, y Huíribis. Sus pueblos llamados de visita son Bácum, Vicam, y Ráum. Sinembargo de que los referidos se llaman pueblos, los indios habitan deseminados por los campos y rancherías, y forman como una nacion independiente, á causa de sus costumbres rústicas, y de su desapego á las instituciones actuales. Al gobierno toca dar sistema y estabilidad á un pueblo desafecto á nuestras laudables instituciones, por falta de educacion moral y politica que le ilustre y haga su felicidad. La gente llamada de razon en esta comarca, es muy poca, en comparacion de la indiada.

Son bastante númerosos los indios que forman los pueblos situados en la parte mas septemtrional del Estado con el nombre de la Pimería alta, que se estiende hasta las márgenes del rio Gila.

Los Apaches lo son tambien; y molestan mucho en los presidios con sus acostumbradas incursiones sobre los pueblos y rancherias; circunstancia que tiene al Gobierno en la continua necesidad de reprimirlos.

Los Seris forman asimismo una Tribu bastante grande, y habitan la isla del Tiburon, que está situada á los treinta grados de latitud, y arrimada á la costa de Sonora en el golfo de California. Tienen además un pueblo de misión en el continente; su nombre es S. Pedro de la conquista, y está tan cercano al Pitic, que solo le separa el rio. Estos indios son dóciles, laboriosos, y se relacionan y enlazan fácilmente con los blancos.

Los lugares urbanos de mayor población en el Estado, se pueden reducir á cuatro, el Pitic en la Sonora, y Alamos, Culiacan y el Rosario en Sinaloa, cada uno de los cuales puede contener de cinco á siete mil habitantes, siendo el Pitic el mas poblado, y Alamos el ménos.

A los dichos se siguen Arizpe, Horcasitas, Oposura, el Fuerte, Sinaloa, Cosalá, S. Sebastian y Mazatlan, los cuales contienen de dos á tres mil habitantes. Los demás pueblos son todos menos númerosos.

El barón de Humboldt, dá una poblacion mas considerable a los lugares referidos. Pretende que Álamos y el Fuerte constan cada uno de 7 900 habitantes, dá á Culiacan 10 800, dice que Sinaloa tiene 9 500, la Sonora 6 400, y no hace mencion del Pitic; pero todo esto es inesacto, y en semejantes equivocaciones incurren varios geógrafos estrangeros. Bien que respecto del Pitic es menester tener presente que su poblacion ha recibido mucho aumento de pocos años á esta parte, á causa del comercio libre por el puerto de Guaimas.

Tomada la población en general, es mas númerosa en Sinaloa que en la Sonora, suponiendo como de la primera provincia al partido de Hostimari, que tiene mas de cien leguas de sur á norte, y una poblacion que pasa de veinte y cinco mil habitantes, cuya cabecera es Baroyeca. Pero lo que comprendemos bajo la denominacion genérica de pueblo, sea Ciudad, Villa, Presidio, Mision, Doctrina ó visita, es tan numeroso en Sonora como en Sinaloa. La poblacion rural es mayor en Sinaloa que en Sonora, por ser mas sus haciendas de campo: en la primera provincia esceden los ranchos de quinientos, y en la segunda no llegan á la mitad del número referido.

Después de los pueblos mencionados anteriormente, se deben mirar como de mayor consideracion en el Estado los siguientes, que van por órden alfabético, y su poblacion es de trecientos á mil individuos poco mas ó menos: Abuya, Altar, Bacoachi, Bacubirito, Badiraquato, Banamichi, Baroyeca, Baviácora, Batuc, Babispe, Binapa, Caborca, Capirato, Ciénega. Conitaca, Copala, Cúmpas, Chametla, Escuinapa, Fronteras, Guaimas, Guazave, Imala, Mátape, Mocorito, Onavas, Pánuco, Puerto de Mazatlan, Quila, S. Antonio Huerta, S. Benito, Santa Cruz, S. Ignacio, Tabalá,Tacuichamona, Tubac, Tucson, y Ures.

 

Temperamento

La temperatura de este Estado es generalmente cálida, los rayos del Sol hieren del modo más intenso en los seis meses contados desde Mayo hasta Octubre inclusives, y en los seis meses restantes solo refresca la almósfera las mañanas y las noches; pero desde las diez del día hasta las cuatro de la tarde el Sol calienta con bastante fuerza, particularmente en algunos puntos, como el Rosario, Culiacan, Guaimas y el Pitic, donde el termómetro de Fahrenheit suele pasar de cien grados, y la atmósfera hallarse en una calma tan absoluta, que la respiracion se ejercita con dificultad. También suele sentirse el mismo embarazo cuando soplan algunos aires calientes, que causan el mismo efecto hasta en los animales irracionales. Pero la provincia de Sonora, á causa de su mayor altura de polo, y de lo mas abierto de su terreno, es mucho más templada que la de Sinaloa, tanto que en algunos parages, como en Arizpe y los Presidios del interior, el frio se deja sentir con bastante vehemencia.

 

La ardentia de que hemos hablado se suaviza bastante con las lluvias, y los aires que suelen soplar de la sierra madre, pero inmediatamente sobreviene el calor, hasta el estremo de no poderse dormir á puerta cerrada, ni mucho ménos en colchones. En la provincia de Sinaloa la mayor parte de las gentes tienden sus camas en corredores abiertos, y los mas pobres duermen en campo raso sin necesidad de cubrirse. Los jornaleros y gentes infelices andan muy comúnmente sin camisa ni calzones, y cubren sus partes secsuales con una especie de cintura de lienzo basto á manera de bragero, que suelen llamar taparrabo. Las mugeres se envuelven un pedazo de frezada, que ocasiona el mismo efecto. Este uso trae su origen del calor y de la consiguiente desnudez de los indígenas; de suerte que no se debe atribuir al efecto de una educación viciada, como se observa en Mexico y otros Estados.

Un calor tan intenso, estimulado por los miasmas que se elevan de las marismas, cenegales y bascosidades de las costas, ocasiona calenturas y fiebres continuas é intermitentes, que influyen con particularidad en Mazatlan y en el Rosario, causando estragos horrorosos, con especialidad en los miserables, y notablemente en los estrangeros. Lo demas del Estado es por lo general sano, y la mortalidad está lejos de ser como debiera serlo bajo un clima tan ardiente. Muy al contrario, los viejos abundan, y no es estraño encontrar hombres de ochenta, y mas de cien años de edad, que conservan bastante robustez y el uso espedito de sus potencias. A esto conduce muy esencialmente la sobriedad de sus alimentos y lo uniforme de sus habitudes.

Entre los indios es mayor la mortalidad, á causa de su incuria habitual, de lo recio de sus labores siempre á la intemperie, y de su inclinación escesiva á la embriaguez. La poblacion blanca, la mestiza, y aun la negra, gozan de mejor salud, por el método de vida mas arreglado á que estan acostumbradas.

Por lo demás en el país no se conocen otras enfermedades endémicas, á no ser que llamemos así á una especie de escresencia, ó tumor carnoso, que sale en el cuello, mas á las mugeres que á los hombres, en algunos lugares del Estado, como en Cosalá y sus inmediaciones, y tambien en el Rosario. La opinion comun es que esta enfermedad proviene de la naturaleza de las aguas. Nosotros no lo aseguramos; pero si deseariamos que la patologia estendiese sus investigaciones á este mal monstruoso, que hace deformes las mas bellas fisonomias con el desarrollo de un enorme buche en el cuello, siendo de notar que en algunas familias es como su signo caracteristico.

También pudiéramos calificar de enfermedades endémicas al sarampion, las viruelas y el mal venéreo, de las cuales las dos primeras se suelen presentar causando efectos desastrozos, y la tercera es bastante comun, especialmente entre los indios, que por su lubricidad escesiva, absorven la enfermedad que los destruye en las fuentes mismas de la generación.

La administracion de la vacuna casi se desconoce en este Estado; solo en Arizpe se suele administrar, haciendo traer el virus vacuno de Chihuahua ó Guadalajara. Generalmente hablando, la medicina se halla en el estado mas deplorable, los médicos aparecen eventualmente, y los mas de ellos no pasan de charlatanes. Boticas no se conocen; una sola hay en todo el Estado, la de Arizpe, donde tambien se encuentra el único hospital que ecsiste en una estension tan dilatada y tan fecunda en miserables.

Asi vemos en los días lúgubres de una epidemia, perecer á los infelices sin los ausilios benéficos del arte, y a los ricos asistidos de viejas ó de empíricos, que se abastecen de medicamentos en las vinaterias ó tiendas de ropa, y les aplican sin mas discrecion que la que les sugiere su ignorancia supina, acompañada en las viejas de la mas grosera supersticion.

La fuerza vital de este temperamento, y la posicion del pais sobre un litoral inmenso, ocasionan la prodigiosa multitud de insectos que tanto mortifican al paciente transeunte, y aun á los mismos habitantes. Esos seres incómodos manifiestan, no obstante su pequeñez, la activa disposición de sus cinco sentidos, pues todos los ponen en movimiento para devorar toda especie de sustancias animales y vejetales. Los insectos volátiles son tan copiosos, que en muchos parages, como por Escuinapa, Mazatlan y Piastla, el que viaja, especialmente á caballo, va rompiendo con el cuerpo una espesa columna de mosquitos, que atacan tenazmente á los ojos.

En un pais por lo general tan caloroso, parece que el gobierno debiera dedicar su paternal solicitud á la desecacion de aguas cenagosas en las cercanías de las poblaciones. Es sabido que los efluvios de las aguas indicadas ocacionan las fiebres periódicas que tanto afligen con su maléfico influjo en el otoño. Los Ayuntamientos deben ser estimulados á estas tareas de policia, que tienden directamente á la pública salubridad; y tambien á la comodidad, por lo que respecta á la estincion de los insectos que se producen en los pantanos.

Tambien debe influir el Gobierno en el pronto establecimiento de cementerios, arrojando de la casa de Dios la pudredumbre contaminosa de los muertos que se entierran en las Iglesias. Solo la ciega supersticion, el orgullo mas anticristiano, y la ignorancia mas vergonzosa, pudiera oponerse á desterrar del Santuario en que se dá culto á la Magestad Divina, los despojos mortales, que con su putrefaccion corrompen el aire vital, y llenan de luto á las familias, contrariando los designios beneficentísimos del adorable autor de la vida. El Rosario es tan mortífero, á causa de lo insaluble de sus aires y de su costumbre de enterrar los cadáveres en la Iglesia, que en el cómputo de nacidos y muertos que se acostumbra formar en el año, suele resultar mayor el número de los segundos que el de los primeros! En el año de 26 hubo 175 nacidos y 209 muertos; en el de 27 fueron 240 los nacidos y 189 los muertos.

 

Estado Político

El Poder legislativo del Estado reside en un Congreso compuesto de once Diputados, que se nombran cada dos años en su totalidad conforme lo prescribe la Constitucion.

El Poder Ejecutivo está encargado á un Gobernador nombrado por cuatro años, y ausiliado en sus atribuciones por un consejo de gobierno y un Secretario, según lo dispone la misma Constitucion.

El Territorio del Estado se divide constitucionalmente en cinco departamentos, del modo que sigue. Primero: el de Arizpe, formado del partido de su nombre, el de Oposura y el Altar. Segundo: el de Orcasitas; compuesto del partido de su nombre, el de Hostimari y el de Pitic. Tercero: el del Fuerte, que comprende el partido de su nombre, Álamos y Sinaloa. Cuarto: el de Culiacan, que consta de su propio partido y el de Cosalá. Quinto: el de S. Sebastian, comprensivo del partido de su nombre, el del Rosario y S. Ignacio de Piastla.

A la cabeza de cada departamento debe haber un gefe de Policia, nombrado por el Gobernador del Estado á propuesta del Consejo de gobierno; su duracion es por cuatro años, pudiendo ser reelegido, y sus funciones políticas y económicas son las que describe el artículo 204 de la Constitucion. Segun ésta el Gefe de policia de la capital, lo debe ser el Vice-Gobernador; pero la capital no es yá el Fuerte, cabeza de departamento, sino el mineral de los Álamos, á quien se ha declarado Ciudad y capital del Estado con motivo de haberse declarado últimamente por la H. legislatura la traslacion de los poderes Supremos al citado mineral.

Para el gobierno interior y régimen municipal hay ayuntamientos en todos los pueblos, que por sí y su comarca tengan tres mil almas. En los pueblos de ménos vecindad, en que no haya ayuntamiento, debe nombrar su vecindario un Alcalde de policia y un Síndico procurador. Dichos ayuntamientos y alcaldes, deben desempeñar sus funciones gubernativas y económicas bajo la inspeccion de los gefes de departamento.

En el Estado hay cuatro Ciudades, Arizpe, Culiacan, Asilo del Rosario y Concepcion de los Alamos. Seis villas, que son el Pitic, Horcasitas, S. José de Guaimas, el Fuerte, Sinaloa y S. Sebastian. Diez pueblos con el nombre de presidios, que son Mazatlan, Fronteras, Santa Cruz, Tucson, Altar, Buenavista, Horcasitas (que es la misma villa referida anteriormente), Bacoachi, Bavispe y Tubac. Otros pueblos tienen el nombre de mineral, como Cosalá, Copala, Ciéneguilla, y tambien Álamos y el Rosario, citados antes como Ciudades.

En otro lugar hablarémos en particular de los pueblos que van nombrados. Los demás del estado se conocen con las denominaciones de mision, doctrina, ó simplemente pueblo, como se observará en él artículo que corresponda. Pero si la poblacion es muy corta, á manera de rancheria, se le suele dar el nombre de puesto, y regularmente tiene por gefe de policía un especie de Comisario nombrado por un Alcalde ó ayuntamiento.

La villa del Fuerte se tenia por capital interina del Estado, hasta que se resolviese definitivamente el pueblo que hubiese de ocupar este rango. Últimamente se ha declarado que lo sea el mineral de los Álamos con título de Ciudad, como queda escrito mas arriba. La localidad de esta ciudad es sumamente desagradable, por hallarse estrechada entre cerros escarpados, sin aguas corrientes, arboledas, ni cosa alguna de lo que forma la hermosura de un terreno; pero los habitantes son laboriosos, y se percibe en aquel pueblo cierta tendencia saludable al bien comun. La situacion del Fuerte es al contrario, deliciosa y amena, y regula por un rio caudaloso; pero la poblacion es escasa y eshausta de recursos para la vida.

Mucho se ha hablado, y se sigue cuestionando, sobre la division de estas provincias en dos Estados diversos; pero la Constitucion no permite aun una deliberacion de esta naturaleza, y á demas se halla el inconveniente de la necesaria capacidad política en cada provincia para figurar por si sola como Estado independiente. Si la division se llega á realizar, parece natural que el rio del Fuerte se determine como límite de ambas provincias, dejando al Estado de Sonora el partido de Hostimuri. Esto parece conforme con la voluntad de aquellos moradores y la naturaleza del pais. Hay ciertas barreras que indican por si mismas la division política de los pueblos; por eso es muy chocante que Tamasula y Canelas, que están de la parte acá de la Sierra Madre, pertenezcan á Durango, y lo mismo se observa respecto de Batopilas y el Refugio, que corresponden á Chihuahua.

En el evento de la division, parece que el Pitic y Culiacan deben ser las capitales de los nuevos Estados.

 

Justicia

Desde el establecimiento de la Constitucion del Estado, y mientras el Congreso no determine otra cosa, son jueces de primera instancia los Alcaldes de las cabeceras, para todos los juicios contenciosos; y los de los demás pueblos son jueces conciliadores de los asuntos civiles y de injurias, que ocurran en su respectivo distrito; estendiendo, sinembargo, su conocimiento á negocios de distinta naturaleza en casos de urgencia, conforme lo prescribe la Constitucion.

Según lo previene este mismo código, debe haber un Asesor letrado en todas las cabeceras de los departamentos, á fin de que consuite en todas las dudas que se ofrezcan en el désempeño de sus funciones á los jueces de primera instancia; y tambien conocerá en las causas civiles y criminales, que se formen contra los jueces de primera instancia de su respectivo departamento.

Hay así mismo una Corte de justicia compuesta de tres salas, que debe residir en la Capital, y los jueces son nombrados por el Gobernador á propuesta del consejo. Las atribuciones de cada sala de este Tribunal superior están detalladas en la Constitucion.

No obstante esta organizacion del poder judicial, la justicia no aparece bien administrada en el Estado, á causa, sin duda, de no haberse reducido completamente á práctica el sistema de administracion de justicia que previene la Constitucion. Es necesario confesar que con motivo de los pocos medios de educacion que hay en el Estado, los alcaldes constitucionales son por lo común ignorantísimos, y á veces muy inclinados á los actos de despotismo de la antigua jurisprudencia, no omitiendo muchas veces hasta el uso de grillos y de barras. Y como los letrados son muy raros en estos pueblos, es menester que las causas corran sus trámites con todos los vicios inseparables de la ignorancia, ó que se erogen gastos estraordinarios, y se sufran demoras perjudiciales, remitiendo los espedientes en consulta á dilatadas distancias.

Las cárceles están muy lejos de ser lo que previene la Constitucion en su artículo 244. Muy al contrario, ordinariamente son piezas muy reducidas, inmundas y mal seguras. Los presos sufren en ellas todas las injurias de un calor mortífero, y de una fetidez insoportable, hasta verse compelidos á quebrantarlas y fugarse, haciendo irrisoria la justicia, y volviendo á perpetuar los mismos crímenes con mayor audacia y animosidad.

El estado de las cárceles es tan deplorable, á causa de la pobreza de muchos ayuntamientos, que algunos alcaldes se ven en la necesidad de alimentar, á los criminales que encarcelan.

Es de esperar que el Gobierno, libre yá de las atenciones á que le condujo la sublevacion de los Yaquis, procure sistemar esta parte interesante de la pública seguridad; á fin de que cese la impunidad de los delitos, y la humanidad no se resienta á la vista chocante de las prisiones.

Por todas las causas indicadas vemos dolorosamente, con escándalo de la justicia y de la sana moral, que la impunidad de los delitos está como tolerada. No sin alguna frecuencia oímos hablar de asesinatos y de robos perpetrados con violencia, y nunca se vé la vindicta pública desagraviada con la ejecucion de los criminales.

Los mismos jueces temen intentar cualquier procedimiento, creyendo verse amenazados del rencor y la venganza de los deudos del agresor; ó bien desesperados de que su esactitud en la espedicion de los juicios no produzca los efectos de que se hallan animados.

Los amigos de la Constitucion desean una práctica escrupulosa en el órden de la justicia, para que los disidentes políticos no hagan comparaciones insultantes con el tiempo de los Vireyes. Afortunadamente en el Estado no hay aquella superabundancia de vagamundos que en otros pueblos centrales, y de aqui resulta que ordinariamente se tránsita sin el temor de ladrones que abundan en otras partes de la República.

Ademas de los juzgados antedichos, hay un tribunal de Circuito establecido en la ciudad del Rosario, para los asuntos correspondientes á la Federacion, en los términos que prescribe el código nacional. Debe haber tambien tribunales de distrito, pero no se han establecido aun, y los Alcaldes de las cabeceras ejercen sus funciones, no sin entorpecimiento de los juicios. [. . .]

 

Estado Eclesiástico

En el gobierno de esta Mitra se incluyen las Californias; pero estas últimas provincias están administradas por Misioneros, uno de los cuales ejerce por delegacion algunas facultades Episcopales. Desde la muerte del último Obispo está regida esta Diócesis por un Gober¬nador y Vicario general nombrado por el cabildo Metropolitano.

Es opinion muy común entre la gente sencilla de este Estado que la administracion Eclesiástica ha sufrido mucho desde la estincion de los Jesuitas; y es menester confesar, sin conceder absolutamente la necesidad del órden de S. Ignacio, que estos padres dejaron monumentos de su gobierno, cuyos restos casi arruinados, inspiran respeto y veneracion a su memoria. Los principios de justicia y de equidad que deben mover la pluma del escritor público, nos obligan á decir que en aquella época vivian los pueblos indígenas, administrados por Jesuitas, con mas arreglo, aplicacion y moralidad. Los pueblos de la alta y la baja Pimería convienen todos en corroborar esta verdad. Los Indios de aquellos tiempos, si no gozaban de la benéfica amplitud de libertad, que es el ídolo de los hombres cultos, y el objeto esencial de la sociedad, contaban á lo ménos con una proteccion inmediata y especial, que les proporcionaba educacion religiosa, y ocupación segura para su tranquilidad y sustento.

No es estraño entónces que los indígenas suspiren todavia por instituciones análogas de buen órden y proteccion. Se han incorporado en la masa general de los ciudadanos, y léjos de mirar el nuevo órden de cosas como un beneficio real que los arranca de la dependencia, y los eleva á la igualdad civil, echan de ménos aquella tutela paternal que les daba indudable subsistencia, y escuchan con sentimiento tierno las relaciones de sus mayores.

Es pues de necesidad imperiosa la solicitud de la legislatura á esta porcion desgraciada de la sociedad, proporcionándole arreglo en su policia, ocupacion, y medios de ilustrarse, á fin de que, mejor informada, sepa apreciar las ventajas incontestables del órden constitucional.

Lo material de los templos en el Estado se halla en bastante pobreza y decaimiento. Aun los mismos que dejaron los Jesuitas en Oposura, Mátape, Batuc, Mocorito, etc., han sufrido bastante deterioro. Por lo general se observa en todos el aspecto de la miseria y del abandono. Las Iglesias, donde se dá culto al Altísimo, son madrigueras de Murciélagos y otras sabandijas. Los pavimentos son de tierra fétida y removida con el continuo entierro de los cadáveres. La Iglesia de mas aseo, y de mejor arquitectura, es la de los Álamos, que debe su bien estar á la piedad de algunos vecinos pudientes. La del Rosario es regular, aunque infestada de cuerpos muertos; y las demás, con escepcion de las referidas, casi todas están en necesidad de reedificacion.

Los feligreses, sinembargo, pagan sus diezmos y primicias, y casi todo beneficio que reciben de la Iglesia. El Estado recauda los diezmos, y los curas las primicias, y demás derechos detallados en un arancel que se ha publicado de nuevo, y que regía anteriormente con arreglo á una real cedula española.

 

Este órden de cosas requiere asímismo una reforma saludable, para que la Iglesia subsista con la magestuosa sencillez que la caracteriza, sus ministros vivan con suficiente congrua por el Estado, y los feligreses no sufran la chocante sevicia á que se ven obligados algunos curas en la administracion de los Sacramentos, porque del percibo de estos derechos sacan su sustentacion. La Iglesia debe socorrer á los hombres á manera de la providencia, sin colmar de conflicto al padre desventurado que pide sepultura para un hijo que ha perdido, ó al indigena infeliz que quiere unirse á una esposa, y busca la bendicion nupcial. Es necesario que la Iglesia aparezca á los hombres como una deidad tutelar, y no como un monstruo de cien brazos que escudriña las bolsas de los que la solicitan. Todo esto lo puede hacer una sábia legislacion, que combine los intereses de los particulares con el de las distintas clases que forman el órden público, y se produzcan leyes dignas de la moral cristiana, del espíritu de nuestras instituciones, y de la sana filosofía.

Y como abundan presuntuosos, que quieren halagar su vanidad con la pompa de ceremoniales religiosos, las mismas leyes debieran poner coto á una ostentacion, que mas bien se dirige á inciensar la soberbia de los que la intentan, y á la ruina de las familias, que á reverenciar la Religion, á quien realmente se prostituye, haciéndola instrumento de preocupaciones mundanas.

Si calculamos la inmensa estension de mas de ochenta mil leguas cuadradas en que está diseminada la poblacion de este Estado, será menester combenir en que los párrocos que quieran llenar sus deberes, deben padecer mucho en sus tránsitos a largas distancias, por caminos fragosos, y entre clima, destemplados.

Estas dificultades llaman tambien la atencion del Gobierno. Ellas son causa de que muchos niños dejan de bautizarse, ó se bautizan yá adultos; y ellas han sugerido á algunos la necesidad de dividir las provincias en dos Obispados respectivos, á fin de que se promueva con mas facilidad la enseñanza de las ciencias Eclesiásticas, para ocurrir con mas oportunidad a la administracion espiritual.

Entre los curas se distinguen algunos por su patriotismo, grande ilustracion y filantropía. Estos serán siempre objetos apreciables de nuestra estimacion. Generalmente hablando, entre nuestros Eclesiásticos no hay una razon para ecsigirles gran fondo de sabiduria, ni de conocimientos políticos; pero se encuentra en la generalidad de ellos buena disposicion para todo lo útil, sin esceptuar la liberalidad de los principios.

La siguiente noticia de los curatos, doctrinas y misiones, de que se compone este Obispado, se nos ha remitido por el gobernador de esta Mitra en veinte y tres de Noviembre de 1827.

Curatos. = Rosario, Chametla, Escuinapa, Cacalotan, Copala, S. Sebastian, Mazatlan, Cabasan, S. Ignacio, Cosalá, Conitaca, Alaya, Culiacan, Capirato, Quilá, Imala, Sinaloa, Mocorito, Bacubirito, Badiraquato, Toro, Fuerte, Álamos, Baroyeca, S. Antonio de la Huerta, Trinidad, Mátape, Háygame, Nacameri, Horcasitas, Ures, Pitic, Guaimas, Ciénega, Batuc, Oposura.

Doctrinas. = Bamoa, Ocoroni, Mochicahui, Nabojoa, Santa Cruz, Tepahui, Conicari, Tórim y Vicam, Huíribis y Belem, Ráum y Pótam, Cocórim y Bácum, Onabas, Móbas, Aconchi, Banámichi. Misiones de la Pimería baja. = S. José de Pimas, Cumuripo, Tecoripa, Saguaripa, Arivechi, Taraychi, Guásavas, Bacadéguachi, Bacerac, Bacoachi, Cucurpe, Opodepe, Seris.

Misiones de la Pimería alta. =Caborca, Oquitoa, S. Pedro y S. Pablo, Sánic, Tumacacori, S. Javier del Bac, Cocospera, S. Ignacio Cuburic.

Del párroco de Arizpe nada se dice en esta lista; de suerte que no hemos podido clasificarle, sea como cura o doctrinero.

Hay ademas otros pueblos ó lugares de mas ó menos importancia, cuya administracion espiritual está sujeta a alguno de los antecedentes, tales son Maloya, Sabala, Jacobo, Túspan, Guásima, Pánuco, Santa Catalina, S. Agustin, Santa Polonia, Tabalá, Real de S. Francisco, Real de Santa Cruz, Navito, Abuya, Binapa, Tacuichamona, Tepische, Bachimeto, Aguaruto, S. Pedro, Comanito, Yacovito, Alicama, Carietapa, Moricato, Bamopa, Soyatita, S. Javier, Santiago, S. Benito, Aduana, Nio, Guasave, Chois, Tonichi, Bariacora, Huépaca, Chinapa, Cúmpas, Magdalena, Santa Ana, Pitic Chico, Bisanig, etcétera.

Al Obispo de Sonora se le pasaban de cuenta de la nacion cinco mil pesos anuales, y al Gobernador en sedevacante se le pagaba la mitad de dicha asignacion. Ya hemos dicho en el artículo de hacien¬da el aumento que tiene el Gobernador de la Mitra por la ley de 19 de Mayo de 1827 y hemos espuesto nuestro modo de pensar acerca del pago de estos sueldos. Los destinos de provisor y notario fueron dotados desde la creación con mil pesos el primero, y quinientos el segundo. [. . .]

 

Educación

La educacion, que segun el sentido común y general, es el desarrollo de las facultades físicas, intelectuales y morales de la juventud, se halla totalmente abandonada en este Estado. Ni escuelas, ni colegios, ni academias, nada ecsiste para consuelo dé un padre que quiera dar direccion ilustrada a la razon de sus hijos.

La mayor parte de los eclesiásticos, que son los únicos que hasta el dia han saludado las aulas, según el sistema de educacion recibido hasta aquí, que no era mas que el aprendizage de la obediencia pasiva, se ausentaban hasta Guadalajara y Durango, y á veces hasta Méjico, haciendo sacrificios imponderables, para regresar al suelo natal, y poder ser colocados en el servicio de la Iglesia. Estos mismos individuos obtenían la magistratura implícita de los pueblos, que necesariamente les atribuia su mayor saber, y la influencia del ministerio que ejercitan.

El mundo ha visto con sorpresa que unos pueblos educados en la lobreguez de las tinieblas, y en la mas abyecta supersticion, hayan desplegado ideas tan esactas de buen juicio en la práctica de la libertad, sea por medio de la prensa, ó en las tribunas nacionales. Pero este es el resultado de la educacion que se formaron algunos con la lectura de filósofos y publicistas, que pudieron haber á las manos por entre zozobras y peligros, y de la atencion de la generalidad á las grandes escenas que ha ecshibido el mundo político, agitando el espíritu humano en un círculo de rotacion universal, cuyo sentro es el derecho imprescriptible del hombre en sociedad.

Cuando es incuestionable que la falta de educacion conduce los pueblos al desarreglo inevitable de las costumbres, no debemos admirarnos de ver entre nosotros la corrupción de muchos hombres dados al juego, á la embriaguez, á la comcupicencia de la carne, al uso del cuchillo, y á la insensibilidad de las buenas acciones, que forman la moral de la sociedad.

Nosotros sabemos con dulce satisfaccion que los legisladores del Estado deben ocuparse de un sistema de educacion pública, organizando escuelas lancasterianas en toda la estension del Estado, y fundando en los lugares mas poblados, escuelas ó casas de estudio, en que se enseñen las ciencias y las artes mas necesarias al progreso de nuestra juventud; á fin de hacerla capaz de llenar los grandes objetos á que es llamada en el nuevo órden social. El nuevo Gobernador del Estado, y el actual de la sagrada Mitra, deben acordarse en destinar á objetos tan dignos, algunas sumas de fondos piadosos legados para el mismo destino.

No hay duda que el mayor bien que un padre puede legar á sus hijos es una buena educacion; pero es necesario que la sociedad le proporcione medios de dejar tan noble sucesion: especialmente en un Estado, cuyo sistema popular ecsige como un principio que la educacion corresponda al espíritu de la Constitucion; imprimiendo en el corazon de la juventud sentimientos conformes á nuestras instituciones republicanas.

Uno de los medios necesarios para la educacion pública de un pueblo, especialmente de un pueblo libre, es la imprenta. Desgraciadamente en el Estado solo tenemos una mala, que posee el Gobierno en los Alamos. Es importante que nuestras prensas se multipliquen. En un pais de costumbres republicanas los primeros síntomas de la felicidad de un pueblo, deben consistir en la escuela, donde se aprenda la moral evangélica y las mácsimas de una justa libertad, y la imprenta donde el ciudadano desenvuelva sus facultades intelectuales, y garantize su libertad civil.

 

Agricultura

Una cordillera de montes elevados, corre por el Estado de Jalisco, separa á Sonora y Sinaloa del Estado de Durango, se estiende hácia los bancos del rio Gila, y forma del Estado de Occidente una region enclavada entre mares y sierras, que contiene, ó puede contener, todas las producciones del orbe por la diversidad de sus climas, y la estructura física de su suelo.

En las márgenes de todos los rios, y muy particularmente en el Yaqui, la fertilidad es asombrosa, la vegetacion abundante y vigorosa, con mucha facilidad se producen dos cosechas anuales.

En la pendiente de las sierras, á causa de la grande elevacion del terreno, y de las aguas vertientes que la refrescan, la naturaleza es esplendida, susceptible de cuanto encierra el reino vejetal, sin perjuicio, no obstante, de todas las producciones animales y minerales.

Como el litoral es inmenso, la humedad que le es esencial, combinada con los rayos ardientes de un Sol abrasador, engendra con profusion todos los frutos de la zona tórrida; asi como la caña el maiz, el tabaco, el frijol, el plátano, la batata, el añil, el arroz, el algodon, la cochinilla, la mora, el tamarindo, el pimiento ó chile de varias especies, el cacao, el dátil, la piña, la naranja, la cidra, la lima, el limon, la granada, la guayaba é innumerables frutas silvestres de que se alimentan los indios. Solo falta la multiplicacion del trabajo, para hacer inagotable la retribucion de la tierra.

Como la dirección es de Sur á Norte en Estado tan dilatado, y el clima de consiguiente refresca en la misma proporcion, se encuentra en la Sonora casi todos los frutos de las zonas templadas, como el trigo, la cebada, la uva, la pera, la manzana, el durazno, la papa, el lino, el cáñamo, y cuanto se quiera cultivar de semejante naturaleza. Hay por esta altura fruta silvestre de muy buen gusto, tal es por ejemplo la pitaya; y las legumbres se producen de muy escelente calidad.

Las inmediaciones del Yaqui en la provincia de Hostimuri, presentan una lozanía deleitable. Este rio es llamado con fundamento el Nilo de la Sonora. Sale de madre por el mes de Julio, se recoge á su cauce por Setiembre, y deja la tierra inunda de verdor y fecundidad.

A la asombrosa vitalidad de los terrenos del Estado, no solo concurre el influjo vivificante de un Sol ardiente, y la regularidad de las lluvias, que descienden copiosamente en lo mas ardoroso del estío; sino la proporcionada distribucion de los rios y arroyos que fertilizan los campos. Todas estas ventajas en unas tierras vírgenes, que se abren á la industria del labrador, hacen innecesario el abono ó estercoladura, que se acostumbra en paises ménos dispuestos á la vegetacion. En la Sonora hay ménos rios; pero hay más solicitud para conservar artificialmente las aguas.

Las maderas son de mucha variedad, y muy a propósito para toda clase de construccion civil y militar, como asímismo para las artes, tanto para lo material de los artefactos, como para sus colores: así se encuentran el cedro, el pino, la encina, la caoba, el granadillo, el ébano, el brasil, etc. Los vejetales medicinales abren un vasto campo al químico y al farmacéutico. La goma de Sonora es digna de la mayor estimacion.

El ganado se propaga con mucha facilidad, á causa de la abundancia de buenos pastos, especialmente el vacuno, de que se hace el mayor consumo; pero las incurciones de las tribus indígenas causan por temporadas su aniquilacion: así sucede que una res gorda, que ha valido en algunos tiempos hasta veinte un pesos puesta en el mercado, en otras épocas ha bajado hasta tres, y en el dia cuesta de catorse a diez y seis pesos, con motivo del último levantamiento de los Yaquis y Mayos.

El ganado lanar ó de cabra, es meno númeroso; porque, aunque su carne es de muy buen sabor, los Sonorences son mas inclinados á alimentarse de vaca, y esto hasta tal estremo, que por lo comun no se hace uso de la manteca de puerco, sino es en el Pitic, el Rosario, ó Mazatlan, donde por lo ordinario residen gentes de otros paises.

Los caballos son tambien abundantes; pero no lo son tanto ni de tanta estimacion como los de Durango y Jalisco. El precio ordinario de un caballo Sonorense es de siete a doce pesos, y proporcionalmente vale mas en el mismo Estado un caballo de tierra fuera; pero un caballo de aprecio vale á proporcion. Varias tribus de indios salvages prefieren para su alimento la carne de caballo, aunque para ellos no hay especie de carne que sea despreciable, ni aun la de las culebras.

Las bestias mulares son númerosas en el Estado y las hay de muy buena calidad; su precio es por lo común de diez y ocho á veinte y dos pesos, y algunas son de tanta estimacion, por su fortaleza y paso cómodo, que valen ciento y hasta docientos pesos.

La labor de los campos se practica por lo general con bueyes, el acarreo de las producciones agrícolas se hace con mulas, y el servicio menor con burros.

Las haciendas de labor son bastantes en ámbas provincias, y en ellas se fabrica el azúcar, la miel, la panocha, el queso, el jabon y los aguardientes, según lo permite la naturaleza del terreno, como el de uva, el mescal, el de caña, etc. Al mismo influjo están sujetos los granos, como el trigo, el maiz, el frijol, el garbanzo, etc. La cria de ganados se fomenta por lo regular en las mismas haciendas; y los ranchos, que varian mucho de valor en razon de los recursos de sus dueños, cultivan los mismos efectos en cantidad proporcionada. Los brazos dedicados á lo material de las labores son los de los indios, cuyos jornales son tan moderados que jamás esceden de tres reales, incluso el alimento; bien entendido que el trabajo es recio, muy especialmente en las labores de minas.

Las haciendas llamadas de plata están dedicadas al beneficio de minerales, y su labor se practica, ó por vestías mulares, ó por maquinas movidas por corrientes de agua.

La caza es muy abundante en todo el Estado, pues hay inmensa variedad de aves, muchas de ellas hermosas á la vista, y otras de muy buen gusto.

Las principales en esta última línea son: la codorniz, la paloma, y el pato, de que hay diferentes especies. Tambien abundan los cuadrúpedos, como el Bura, el Venado, el Berrendo, la Nutria, el Conejo y la Liebre.

Hay asímismo bastantes especies de animales carnívoros, como el Tigre, el León, la Onza, el Oso, el Lobo, el Jabalí, el Coyote, el Gato montes, el Tejon, etc., cuyas pieles son muy apreciables para multitud de objetos.

 

 

Minería

Las minas principales, ó mejor dicho, las minas mas conocidas del Estado de Occidente, son las de Cosalá, Alamos, Copala, Rosario, Cienega, Baroyéca, San Javier, Aguage, Cananea, Sinoquipe, Bacubirito y Háygame. Parece que por una razon natural debieran pertenecer á este Estado los minerales del Refugio, Canelas y Batopilas, que se hallan dentro de las barreras que lo separan de Durango y Chihuahua.

Generalmente hablando los minerales son muchos y muy ricos en Sonora y Sinaloa, sin que hasta el presente se pueda calcular de todo lo que es capaz el impulso del emprendedor en una estencion de terrenos inmensos, que engendran en sus entrañas el hierro, el cobre, el plomo, la platina, el azogue, y mas profusamente la plata y el oro.

Se ha computado que por un término medio producen las minas en este Estado el valor de dos millones de pesos en oro y plata pasta; no obstante la notoria imperfeccion en que se encuentra la elaboracion de metales preciosos.

Y no solamente con respecto á metales se abre un vasto campo á la mineralogia en este suelo, sino tambien en minerales puramente terrestres, salitrosos é inflamables, pues de todos hay en mas ó menos variedad. Piedras estimadas como preciosas se han encontrado muchas, y tambien mármoles de buena calidad, especialmente en Oposura.

Los placeres de plata y oro son afamados, por la mucha riqueza que en todos tiempos se ha recogido en ellos, con particularidad en las inmediaciones de las sierras, donde en diversas ocasiones se han encontrado piedras de plata y granos de oro de mucha magnitud y escelente ley. Multitud de pobres, particularmente los indios, deducen su subsistencia de catear oro y plata en semejantes placeres. De todo lo dicho hablamos con mas particularidad en la descripcion de los lugares que tienen minas en actividad.

Mas sin embargo de tanta riqueza natural, los habitantes son ordinariamente pobres a falta de industria pública, ó de un movimiento que corresponda á la capacidad productiva del Estado. Los emprendedores de minas no han hecho las fortunas colosales que en Guanajuato, Sombrerete y otros puntos de la República. Los mas pudientes residen en Cosalá y en los Álamos; ninguno aparenta un caudal que aborde á un millón de pesos, ni tampoco se advierte la menor espendidez en su método de vida. Debemos decir con la ingenuidad de la verdad que todo esto consiste probablemente en la defectuosa direccion de las empresas, en el caracter poco atrevido de los emprendedores, y sobre todo, en el poco estímulo que les ha rodeado bajo el dominio de los españoles. Pero la noble emulacion se va introduciendo, la cultura se va abriendo paso acelerado, y la actividad comienza á estender sus beneficios en todas las clases de la sociedad.

Tambien conduce á estos efectos la falta notabilísima de una casa de moneda en un pais de tan dilatados minerales; asi es que el comercio que se hace de la plata y el oro es sumamente desventajoso al Estado, porque los primeros poseedores de los metales hacen sacrificios continuos en el cambio de sus pastas por la especie amonedada que se recibe de otros Estados.

En toda la provincia de Sinaloa corre, para el tráfico menor, la moneda de cobre acuñada en Durango con el nombre de jolas ó tlacos; y todo el que quiere convertir en dinero sus barras, tiene que hacer grandes gastos, y correr iguales peligros, para mandarlas á las casas de moneda de Durango ó Guadalajara, á fin de que se acuñen. Esta práctica onerosa constituye al Estado de Occidente tributario de sus vecinos.

El Congreso del Estado ha dedicado su solicitud á un asunto que tiene á sus comitentes en gravosa dependencia de otros pueblos, que aumentan su influjo moral, su erario y su circulación á espensas de Sonora y Sinaloa. De consiguiente se debe mirar cómo entre manos la edificacion de la casa de moneda. Su conclusion proporcionará grandes facilidades al comercio marítimo del Estado.

Efectivamente, la falta de la casa de moneda se percibe mucho en el comercio en grande, y en el tráfico inferior; y tambien se hace sentir en el régimen de la tropa. Muy amenudo ocurren dificultades en las tesorerias de la Federacion, para abonar el prest del soldado, que necesita dinero corriente para sus asistencias; mas las cajas se vén en continuos embarazos, porque los que proporcionan sus ingresos ordinarios, presentan pastas á título de que no hay moneda en el mercado, para la satisfaccion de sus adeudos. Esto debe originar debates desagradables entre las autoridades militares y de hacienda, y entre éstas y los causantes al erario; debates que quedan removidos con la fundación de la casa de moneda en un Estado, que por su riqueza metálica, su posicion geográfica, y su comercio ultramarino, la necesita lo mismo que el primero.

 

Comercio-colonizacion-industria

El comercio, que es el cánal mas fecundo de la civilizacion y de la prosperidad de los pueblos, se halla todavía en sus principios en un pais, que comienza á gozar de los bienes infinitos de la libertad y del cambio libre de sus productos naturales. Sinembargo, sea dicho en honor de tierradentro, en ningun otro Estado se da el caso de empresas de mas grande escala, acometidas por Mejicanos, con las plazas marítimas de Europa, como en este de Occidente. En el Rosario hay comerciante, que sin haber salido de estos contornos, tiene buques nacionales, y recibe cargamentos de efectos estrangeros en grande estencion, todos á su pedido. En los Alamos, el Pitic, Culiacán y Mazatlan, el movimiento mercantil va adquiriendo actividad progresiva, la emulacion se propaga, los consumos se aumentan, y se van percibiendo, hasta la evidencia, las ventajas susceptibles del comercio libre. Pasaron aquellos tiempos en que todo se recibia por la aduana remota de Veracruz, y se vendia en estos paises a los precios escandalosos que prescribia el insolente monopolio. En el dia tocamos el feliz contraste de haber las mercaderias á precios cómodos, y de enviar repetidas espediciones á Tepic y aun á Durango, después de dejar surtidos estos mercados. Este comercio debe crecer indefinidamente en la misma progresion á que se estienda el giro mercantil de los puertos del mar del Sur pertenecientes á Colombia, el Perú, y Chile.

Hasta el presente se limitan las producciones de este suelo á sus minerales, que son susceptibles de un aumento incalculable: á sus productos marítimos, como la bayena, el carey, el coral, la perla y el pescado salado, que tambien pueden recibir mucho enzanche: á su peletería, que es tan estimable en calidad como atrasada en su cultivo: á sus salinas, que dan las mejores calidades de sal; y últimamente, á sus producciones puramente agrícolas, que sirven al consumo interior, y se esportan para otros Estados y territorios, tales son la harina, el maíz, el frijol, la fruta pasada, etcétera.

Actualmente se están practicando ensayos para el cultivo del añil: del palo llamado brasil, se han hecho algunas estracciones á impulsos de la casa de comercio del Rosario que queda indicada más arriba, y generalmente hablando los efectos propios para el comercio se aumentarían considerablemente con una sabia ley de colonizacion. Estamos en tiempos de que los principios de legislacion que la República ha adoptado como base fundamental, abran las puertas de par en par á los estrangeros industriosos, que quieran venir con sus capitales, sus talentos ó sus brazos a radicarse entre nosotros, aumentando por este medio la gran familia mejicana. Para esto es importante, y como punto cardinal, una buena ley de colonizacion.

La riqueza y la fuerza del Estado van en razon compuesta de la estension de su suelo y de su activa población. Nada hacemos con inmensidad de tierras feraces, si no hay brazos que las desmonten y las hagan productivas. La ilustrada economia manda prescindir de la repugnancia á los estrangeros que caracteriza á las naciones bárbaras, y que procuraron inspirarnos los españoles, para conservar el monopolio tiránico con que pudieron dominarnos.

La República Mejicana, políticamente hablando, no sólo tiene un derecho natural á los ciudadanos que la habitan, sino á otros muchos hombres, que habiendo nacido franceses ó alemanes, no habitan entre nosotros, por un choque de principios, ó de prevenciones que les cierra las puertas, contrariando los designios eternos del autor de la naturaleza. Estos, si vinieran, reproducirian una generation activa é ilustrada, hija legítima del suelo mejicano.

Por semejantes embarazos resultan los estremos de un esceso de poblacion en Europa, y millares de leguas desiertas en América. Luego no es estraño que la Europa respecto de la América, aparezca siempre en posicion hostil. Abramos, pues, los brazos, y vendrán a nuestro poder todo los elementos, que hacen á la Europa fuerte, opulenta y civilizada.

Las carnes nos palpitan cuando advertimos que el imperio Ruso, despues de ser el mas hanchuroso de la tierra, pues abraza la novena parte de nuestro globo, se venga tambien recostando sobre el territorio mejicano. El mejor puerto de las Californias es el de S. Francisco, cuya latitud es de 38 grados 49 minutos con corta diferencia y los Rusos están en posesion de la Bodega que está á poco mas de 39 grados de latitud. Poseen además todo aquel inmenso literal hacia el Norte; han construido fuertes y bergantines en sus puertos; las lanchas del puerto de S. Francisco son fabricadas en el de la Bodega; van ensanchando sus relaciones por medio del comercio; debemos estar siempre alerta contra las tentativas de vecinos tan emprendedores. El Gobierno dedica su solicitud á un territorio tan valioso, compuesto de mas de treinta mil habitantes, con el mejor temperamento, las mas ricas producciones, y la posición mas brillante para el comercio del Asia y de la América Occidental.

La industria nuestra recibirá grande impulso con la colonizacion; hasta ahora se encuentra muy en su infancia; se reduce en el dia á algunos telares de géneros groseros, á la fábrica de rebozos, á la de sombreros ordinarios, á él curtido de pieles, a la alfarería de servicio muy comun, á la del vino que se saca en la Sonora, á algunos aguardientes de caña y mescal, al jabon, el azucar, y otros renglones de nuestro consumo.

 

Los demás oficios corrientes, como el de platero, zapatero, herrero, carpintero, etc. están en bastante atraso; pero bastan en el dia para las labores ordinarias.

 

Costumbres

Amar la patria, obedecer las leyes, respetar los magistrados, limitarse á una ambicion honesta, evitar el lujo y sus vicios consiguientes, hé aquí la suma de las buenas costumbres del ciudadano. Pero por desgracia no todos los hombres se circunscriben á una conducta que formaria indudablemente la felicidad de un pueblo.

La falta de educacion de que hemos hablado, y la falta de estímulo público en que nos desperdiciaba el gobierno peninsular, han ocasionado la relajacion moral de nuestro vulgo, haciéndole connaturalizarse en los tres vicios capitales, la concupiscencia carnal, el juego y la embriaguez. No deben estrañarse entonces sus fatales consecuencias, cuales son la vagancia, la falta de buena fé en sus comprometimientos, el robo, y el uso del puñal.

Y no es nada chocante lo que muchos admiran de que estos mismos vicios se observen en devotos armados de talismanes y escapularios: léjos de eso; esta es una consecuencia de la educacion española, que al mismo tiempo que alimenta la holgazaneria, y todos los vicios que engendra, inculca la supersticion mas abyecta, á fin de oprimir las conciencias, y encadenar la libertad racional. Hé aquí el origen de muchos devotos energúmenos, muy celosos de la agena piedad, y muy soberbios, ignorantes y fanaticos.

Pero el amor de la patria y el goce de libertad civil, conducen á la reforma de las costumbres, y los Americanos tienen disposiciones naturales para todo lo grande y todo lo virtuoso, segun lo han acreditado á la faz del universo no obstante la educacion degradante con que fueron nutridos por sus tiranos. Las costumbres están sujetas á las revoluciones del espíritu humano, y las nuestras se mejoran palpablemente con nuestra súbita transicion del vasallage a la soberanía.

Prescindiendo de la generalidad con que nos hemos esplicado, generalidad que es estensiva á toda la República, y contrayéndonos mas particularmente á este Estado, permítasenos decir que sus habitantes son hospitalarios, dóciles a insinuaciones luminosas, naturalmente sóbrios, é inclinados á las labores del campo. Alejados del bullicio de la capital y del gran lujo, sujetos á misioneros laboriosos, y escasos de grandes poblaciones urbanas, vivian como diseminados en una vasta estension, que los obligaba á costumbres mas sencillas, y a procurarse el sustento por los esfuerzos de una industria campestre, limitada en su generalidad al arado, la caza, la pesca, el trabajo de las minas, y el acopio de minerales en los placeres.

Asi vemos en los campos gente fornida, de buena talla, de temperamento vigoroso, y de carácter honrado; pero no es lo mismo en las ciudades y villas, cuyo pueblo bajo se resiente de los influjos indicados.

Con respecto á nobleza, en estas provincias no se llegó a conocer aquella distincion marcada de gerarquías que en otros pueblos mas adelantados en el estado de la sociedad civil, segun el sistema del gobierno español; pero sí se advertian semejantes preocupaciones entre las familias de algunos pueblos, con especialidad en Culiacan.

Los bailes de tono se habían reducido hasta hace poco tiempo, á las casas de los empleados de rango que venían de España ó de la capital, y estos mismos degeneraban, á media funcion, en jarabe, guaco, cigüeña, venado, paloma, etc., que son los fandangos puramente criollos, y del gusto de la muchedumbre.

Los indios imitan de tal modo á ciertos animales en sus fandangos, que suelen bailar en cuclillas, dando saltos á manera del sapo, y hasta toman una brasa encendida entre los dientes, lo mismo que suelen hacer con dichos animales los muchachos traviesos que se divierten con ellos.

El canto de los indígenas es lúgubre y melancólico; y acompañado de instrumentos groseros, que esprimen sonidos análogos.

 

A compases de roncos atabales,

Así celebran sus ceremoniales.

La música se halla en el estado mas atrasado, no obstante que se nota mucho gusto para ella: en el Rosario es donde se ha aventajado un algo mas; pero se entiende que hablamos de la música por principios, pues donde quiera se encuentra un biolin, hasta en el rancho más miserable. Algunos tocan muy bien el arpa, la guitarra y la jaranita, instrumentos propios para los cantos criollos, que sin tener la elegancia de los de Europa, tienen para nosotros un encanto arrebatador.

Teatros no se conocen en el Estado, tal cual comedia se suele representar por aficionados. Lo principal de toda diversion son los gallos y el juego del monte ó albures, asi como en toda la República. Y como en el Estado se carece de aquellas distracciones de un pueblo en que las artes y la civilizacion han introducido otros recreos, se tiene por motivo de una gran diversion cualquiera festividad de Iglesia, y resulta una gran concurrencia. De éstas se observan, con particularidad en los dias de los patrones de los pueblos; y de consiguiente sucede la procesion, los cohetes, las carreras á caballo, los fandangos, y los juegos públicos de la gente comun.

No damos más amplitud á este artículo, porque seria describir costumbres análogas á las que todos observan en el resto de la Federacion.

 

Ciudades

Culiacan. Tiene ayuntamiento cabecera de partido, y de departamento, ha figurado como capital del Estado, dista de Méjico sobre cuatrocientas leguas y es la ciudad de mejor forma en el Estado, pues se halla colocada en un hermoso piano, y sus calles son rectas y de bastante estension.

La plaza principal de Culiacan es espaciosa; y decorada con muchas casas de portales de mucha estension, que le dan una vista agradable. En ella está situada la Iglesia, que es un gran barracon, sin forma de arquitectura, ni torres, ni campanas. El interior es intolerable por la fetidez que le comunican los murciélagos de que está plagada. Culiacan ha sido, sinembargo, la residencia de los obispos; y del último debemos decir que hizo grandes esfuerzos por edificar otro templo digno de un pueblo culto; mas no lo pudo llevar á efecto, y despues de su fallecimiento parece que se desperdician los materiales que dejó acopiados para el nuevo edificio.

Culiacan se ha hecho célebre por la belleza y compostura del bello secso. Las mugeres son numerosas, de preciosas formas y de mucha gratia en sus maneras. Entre los hombres se han observado prevenciones sensibles, que hacen aquella sociedad ménos agradable de lo que debe ser un pueblo dotado de ventajas naturales. Hay en esta ciudad algunos capitalistas, y el comercio hace progresos visibles.

El aspecto físico de las inmediaciones de este pueblo es sumamente risueño: bellísimos campos y caserías se observan en todas las avenidas de la ciudad, y dos hermosos rios, el de Humaya y el de Culiacán fertilizan sus contornos, uniéndose despues, para seguir su curso hasta el mar.

Culiacan tiene en su jurisdiccion territorial, al Norte: los pueblos de Imala y Tepuche, y los ranchos de la Palma, Hoyos, Moloviejo, Amatan, Carrizalejo, Moras, Barrio y Llano. = A Oriente: el pueblo de Tabalá, y los ranchos del Álamo, Monteverde, Tapias, lo de Bartolo, Arrayanes, Estancia vieja, Vizcaino, Viche, Copaco, y Palo Blanco. = Al poniente: los pueblos de Quilá, Abuya, Tacuchamona y Binapa, Nabito y rancho de las Higueras, el Obispo, y rancherías de Quilá; por la otra parte del rio, rancho del Quate, Huayacan y Becos. = Por la costa del sudeste: los pue¬blos de Huchibalato, las Flores, Culiacan, Laguaruto Otameto, Bachimeto, S. Pedro, Nabolato, y los ranchos llamados Iraguato, Sataya, Chilacagüeto, S. Rafael, Batusto, Agua-pepe, Tala, Agua-blanca, las Higueras y Oricuto. = Al nordeste se hallan los ranchos de Yacobito, el Agua-blanca, Tahuitole, Paredones, Rancho-viejo, Mojolo, la hacienda de Yetato, los Mescales, la Tierra-blanca, y otros.

Asilo del Rosario. Este pueblo se ha conocido hasta fines del año pasado de 1827 bajo el nombre de mineral; pero la H. Legislatura le honró últimamente con el título de ciudad. Su ayuntamiento es cabecera de partido, y su distancia de la capital de la República trecientas leguas.

La posicion topográfica del Rosario es muy ventajosa, por hallarse situada á la entrada de la tierradentro, é inmediata al presidio y puerto de Mazatlan, cuyo comercio marítimo constituye al Rosario el lugar de mayores recursos en el Estado.

Ademas de los pueblos dichos tiene en sus inmediaciones algunos otros tales, como Chametla, Cacalotlan y Escuinapa, que son curatos, y algunas rancherías de la comprension de su feligresia, como el Potrerillo, el Ojo de Agua, los Altos, etcétera.

En esta ciudad se halla actualmente la comisaria general, el jusgado de circuito, una oficina de ensaye, una aduana terrestre, y algunas casas de comercio, entre ellas una de las más respetables de la República. Hay asímismo una hacienda de beneficio de metales presiosos, y algunas tiendas de regulares artesanos en oro, plata y carpintería.

Su temperamento es sumamente cálido, y muy insalubre en el otoño. Parece que la causa principal de este mal es la localidad del Rosario en una boyada, que reconcentra los rayos del sol, ocasionando un calor intenso, y los ayres frios de la sierra, que sopla regularmente desde el mes de Octubre, causando un contraste súbito en la inspiracion de los cuerpos. Contribuye á agravar este daño la falta de policia en los campos, y el entierro de cadáveres en la Iglesia.

La configuracion de esta ciudad es muy irregular, su estencion moderada, tiene algunas casas de regular apariencia, la de la comisaría es la mejor del Estado, aunque no tiene altos, y la Iglesia es de una sola nave; pero clara y con buena torre. Hay además tres capillas en regular estado.

Las gentes del Rosario son de carácter alegre; aun en la estacion de las fiebres, hay continuos fandangos. Son hospitalarios, de sentimientos patriotas, y amigos de las luces. Las mugeres son festivas, de gracioso estilo, y con buena disposicion para la sociedad.

Las inmediaciones son fértiles, producen abundante maiz y ganado. Hay buena naranja, melones y sandias. El rio del Rosario es caudaloso, nace de la Sierra Madre, baña las orillas de esta ciudad, y corriendo por Chametla descarga sus aguas en aquellos mares.

 

Villas

Fuerte, villa de Sinaloa, con ayuntamiento cabecera de partido y de departamento: últimamente fué capital del Estado, en su seno se sancionó la constitución dada por el H. congreso constituyente a 31 de Octubre de 1825.

La villa del fuerte viene á estar á cuatrocientas, setenta leguas de Méjico, en una posicion pintoresca, cercada de tierras de labor de una fertilidad vivificante, y bañada por el rio mas caudaloso del Estado. Tiene en su contorno mucha ranchería, y está como equidistante entre Sinaloa y los Alamos.

Lo material de la villa no es nada sobresaliente; pero es susceptible de mucho progreso, por las ventajas naturales de que goza. Las calles no estan delineadas con regularidad, mas tienen estencion y buen piso. El comercio que se hace es corto, y la cultura de los habitantes se halla muy en sus principios.

La temperatura del fuerte es calorosa; pero generalmente sana [. . .]

S. Sebastian, villa de Sinaloa, con ayuntamiento cabecera de partido y de departamento, distante de Méjico trecientas diez y ocho leguas, siete de Mazatlan y diez y ocho del Rosario.

Esta villa está situada en territorio ameno, y fertilizado por el rio llamado de S. Sebastián, que tambien baña los puestos de Zavala y el Verde.

Hay otras corrientes en la misma jurisdiccion, que contribuyen á su feracidad, tales son el rio llamado de Mazatlan, que pasa por el puesto de los Veranos, y el del puesto de la Ramada: Tambien se hallan algunas lagunas de consideración abundantes de caza, y muy cerca de la villa un ojo de agua caliente abundante y permanente.

La villa es chica, pero de bella apariencia, las casas son por lo comun de teja, y la Iglesia es regular. El plano en que está colocada es estenso y ameno, y su clima sano, aunque cálido. Los habitantes son de buen trato, con cierto tono de civilidad.

Su comercio es de muy corta escala, tiene una administracion de tabacos labrados, y el ramo de mescales de aquel partido y el del Rosario. Hay además algunos tejedores de algodon, y medianos ar-tesanos en los oficios de herrero, platero, carpintero, zapatero, etcétera.

Los habitantes de S. Sebastian son mas inclinados á la labranza que a la esplotacion de minas, aunque su territorio es rico en metales preciosos. Dos leguas de la villa se encuentra la mina del magistral, de que se habilitan para el beneficio de sus metales las haciendas de Pánuco, Charcas y Juntas.

Las principales cosechas consisten en maiz y frijol, y en los buenos anos suben las de maiz hasta treinta mil fanegas. El ganado vacuno es abundante, y la mulada y caballada en regular cantidad.

En los campos de este partido se encuentran muchos árboles medicinales, como el mesquite, la margarita, el guamúchil, el palo blanco, la quina, etc. Tambien hay maderas esquisitas como el évano, el cedro, el arellano. Y palo de tinte, como el brasil y la mora. Se produce buena caña de azucar, y otros frutos tropicales.

La jurisdiccion comprende los siguientes pueblos y comisarias. = Pueblos: S. Jacobo, Santa Catarina. = Comisarias: Nanchi, Zavala, Verde, Barrigona, Porras, Cerritos, Tepusta, Veranos, Noria, Negras, Rodeo, Cuacoyole, Quelite, Cochi, Siguera, Malpica, Tecomate, Agua caliente de Pardos, Zopilote, Zapote y Mesillas.

Sinaloa, villa de la provincia de su nombre, con ayuntamiento cabecera de partido. Lo material de esta villa es muy irregular por estar edificada sobre un terreno escabroso y desigual, sin figura de calles, ni nada que tenga apariencia de un pueblo culto. Se encuentra, sinembargo, una escuela de gramática, tal cual comercio, regular Iglesia, y laboriosidad en los vecinos.

La tierra es feracísima, los campos circunvecinos de aspecto risueño, se hallan fertilizados por el rio de Sinaloa, y la ranchería que circunda la villa es numerosa y con bastante labor.

Los ranchos principales de aquella jurisdiccion son los siguientes: Mesquite, Negro, Peñita, Ciénega, la Escondida, el Llano, la Presa, Cabrera, Cabras, Sarabia, Brasiles, la Estancia, el Agua-caliente, Masocari, Portuges, Pilares, el Ranchito, las Tapias, Bainilla, Caiman, Paredón, Santa Ana, S. Miguel, Potrero, Cacalotan, Sabino.la Tasajera, el Alamo, Mochobampo, el Agua-fria, S. Rafael, etcétera.

Las labores principales de estas posesiones consisten en maiz, frijol y legumbres. La cría de ganado vacuno y caballar es numerosa. Las maderas son abundantes: se encuentra el cedro, el pino, el sabino, y otras de construccion. Hay diversidad de árboles de fruta silvestre, que sirven de alimento á los pobres en casos de necesidad, y tambien los hay de tinte, como brasil, mora, añil y grana, así como muchos medicinales y aromáticos.

A pocas leguas de Sinaloa están los pueblos llamados Ocoroni y el Pueblito, y los minerales de Tepomena y Cutaboca. [. . .]

 

Minerales

Cosalá. Es pueblo conocido bajo la denominacion de mineral a causa de las famosas minas de su comarca, tiene ayuntamiento cabecera de partido, y dista de Méjico sobre trescientas cincuenta y seis leguas.

Este pueblo está situado en medio de cerros fragosos, que le circundan en todas sus abenidas; mas su propia localidad es llana, y con verdura permanente. Su configuracion es irregular; pero tiene casas muy buenas, una plaza bastante estensa, alguna actividad en el comercio, vecinos muy ricos por sus empresas lucrativas en las minas, un mercado moderadamente surtido, y porte decente en lo principal del pueblo. Esta poblacion iba ganando mucho en su cultura con la residencia de los supremos poderes en su seno durante la última revolucion de los Yaquis.

Cosalá tiene en su comprension muy buenas haciendas de beneficio de minas, y porción de ranchos de labor. Las haciendas se pueden enumerar en la forma siguiente: dos de arte mayor, muy bien aperadas de tahonas y de morteros, en el mineral llamado de Guadalupe.

Otra en el mineral llamado de las Abas, con catorce tahonas de cuchara y un mortero de cinco mazos.

Otra de cinco tahonas en el mismo mineral.

Otra en el parage llamado Sangrelinda con cinco tahonas y un mortero.

Otra en el rio de Vivorilla, con ocho tahonas, fundición, etce¬tera.

Dos en el mineral llamado de la Ciénega, con dos tahonas cada una.

Otra con diez ó doce tahonas de arte mayor, y un mortero de cinco mazos, en S. José de las Bocas.

Otra inmediata al pueblo, con dos tahonas de cuchara y fundicion.

Y otra de fundir metales, situada en el barrio de las Higueras.

Los ranchos principales son: el Saucito, el Potrerillo, el Platanal, la Tasajera, S. Antonio del Río, Santa Ana, S. Javier de Grasecos, Palo-verde, el Aguafria, Palmillas, el Carrizal, Molinitos, Vegas, los Naranjos, Cajoncito, Higueras, Cachagua, el Palmasito, Iguamas, Camoa, y otros.

Copala, pueblo de Sinaloa con denominacion de mineral, tiene ayuntamiento de tercer órden; y dista del Rosario sobre veinte y ocho leguas. Este territorio es famoso por la riqueza de sus minas, aunque en el dia están casi abandonadas. El mineral llamado del Sombrero tiene la mina de S. Antonio en regular actividad.

Las haciendas de beneficio de esta jurisdiccion son: la del espresado Sombrero, la de S. Antonio, la de Arrona, la de Guadalupe, la de Santa Rosa, la de S. Nicolás de Pánuco, la de Santa Gertrudis, la de Cagigales la de los Martines, la de S. Rafael, y la del Tule.

Los minerales mas conocidos son: Copala, que es el pueblo principal; Pánuco, que es el lugar más poblado; Charcas, que tambien tiene bastante vecindario; Sombrero, S. Antonio, Coacoyol, Juntas y Pirámide.

Además de los espresados anteriormente, se cuentan dos pequeños pueblos llamados la Guácima y Santa Lucia; y los ranchos siguientes: Chupaderos, el Llano grande, S. Pablo, las Garrochas, el Coacoyol, Joachinque, Casas-viejas, el Abal, el Platanal, el Peñon, la Caña, el Saucillo, la Vermeja, la Guadianera, el Naranjito, el Guamochilito, los Cajones, Minillas, los Zapotes, el Piñal, la Calera, etcétera.

El temperamento de Copala es mucho mas salubre que el del Rosario, sinembargo de que su inmediacion á la sierra lo hace algo variable.

Estos habitantes se dedican en su mayor número á la siembra de maiz, y algunos á la de caña y cria de ganado mayor.

Hay en esta comarca algunos terrenos muy fértiles, con especialidad los regados por el rio de Chele, que tiene su desagüe en el del Rosario, y es de mucha utilidad para dar movimiento á las máquinas de las haciendas.

Se encuentran asímismo muchos vejetales medicinales, como el copalchi, el palo maria, el piojillo, el sauce, el ocote, el sangre de drago, el copal, el palo santo, la ruda, el fresno, la yerba del indio, etcetera.

El comercio de Copala es de muy corta consideración [. . .]

 

 

Presidios

Mazatlan. =Es presidio de Sinaloa con ayuntamiento de tercer órden, ó sea alcaldes de policía, situado en un piano estenso, regado por un rio que lleva el mismo nombre que el presidio, y distante nueve leguas del puerto.

El temperamento de este lugar es caliente y mal sano á causa de los esteros y cenégales de que está lleno el pais, lo que tambien ocasiona enjambres copiosísimos de insectos muy molestos.

Sinembargo de las plagas insinuadas la poblacion ha crecido mucho despues de pocos años, á causa de la habilitacion comercial del puerto.

La aduana marítima se encuentra en este presidio, donde varios comerciantes han edificado, ó adquirido casas. Hay almacenes de comercio por mayor, y tiendas para el vareo, que se abren sucesivamente. La Iglesia es poco digna de su objeto, su pavimento es corto é insoportable por hallarse la tierra impregnada de los cadáveres que abriga.

En este presidio hay un escuadron activo, y un destacamento de artilleria que guarnece al puerto; pero éste se puede estimar como indefenso y sin protección, á falta de regulares fortificaciones, que le pongan al abrigo de tentativas estrangeras. Toda su fortificacion se reduce á dos pequeños cañones viejos, sobre dos cureñas arruinadas por el tiempo, que se hallan en la ladera de un cerro.

Es incuestionable que para la salubridad de los habitantes, para la comodidad del comercio maritimo, y para el mejor servicio público, la aduana, con todas sus dependencias, debe fijarse en el puerto. Hay sobre la playa un parage muy apropósito, para edificios, y para un muelle, de que se carece literalmente en la actualidad. El temperamento es sin duda mas saludable que el del presidio á causa de la ventilacion de la mar.

En semejante caso aquella poblacion, que ya aborda á quinientas almas, creceria con suma rapidez, los comerciantes naturales y estrangeros edificarían sus casas, los recursos se aumentarian en igual razon que las necesidades del comun, el comercio clandestino no tendria tantas facilidades, y entre muy pocos años tendriamos una ciudad maritima la mas considerable del Estado en poblacion, civilidad, riqueza, y actividad industrial y mercantil.

La feligresia de Mazatlan comprende los ranchos de la Noria, el Lloron, el Ostial, el Guayabo, el puesto del Zopilote, y otros.

Hay en estos campos abundancia de semilla, maderas de construccion, y yerbas medicinales. [. . .]

Otros pueblos de mas o menos consideracion

Badiraguato. =Este pueblo está situado hacia el Norte, inmediato á la sierra llamada de la Taraumara, dista como veintiocho leguas de Culiacan, y tiene ayuntamiento de tercer órden. Su feligresia es de bastante consideracion, pues pasa de cinco mil habitantes, incluyendo á Soyatita.

Badiraguato está en terreno muy ameno, bañado por el rio de su nombre, que nace en la sierra de Sarutato, y desemboca en el de Humaya. Tiene ademas otras corrientes, y el pais es abundante en semillas y ganado de toda especie.

En esta comprension se cuentan los pueblos de Alicama, Carietapa, Morirato, Guatenipa, Bamopa, y Santa Cruz. Ranchos se numeran setenta y cuatro, cuyos nombres son: la Higuerita, Cerro de los Martinez, Aguajito, Higueras de los Monsones, el Norotal, el Rincon, Guacharubito, Saca de agua, Bamepa, Guamóchil, Batopito, Caramaten, lo de Ventura, Beyaca, la Sauceda, Santa Lucia, la Ciénega, Portezuelo, Palmar, Noyaquito, S. Antonio de los Ortises, Moributo, la Huerta, Toribito, lo de Rico, S. Cayetano, el Cajon, Potrero de los Piñas, Higueras de los Piñas, Santa Maria, Atotonilco, San Antonio de los Buenos, Maturipa, Santa Maria del Cerro, Baimusari, Nocoriba, Potrero de los Medinas, Sabinitos, S. Juanico, el Carrizal, los Naranjos, Surutato, Batacomito, Acatita, Güepagua, Conimeto, S. Antonio de la Palma, Talcoyonqui, la Puerta, el Sitio, la Plazuela, el Guejote, Sabinos-Grandes, Santia¬go, los Caballeros, la Noria, Babunica, S. José Tarumaris, la Cofradía, el Aguage, Tamiapa, el Barranco, Bacacoragua, la Palma, Tepentuca, la Guásima, lo de Pablo, lo de Gabriel, Tecnisiapa, Cieneguilla, el Saucito, el Pelon, Potrero los Vegeranos, Santo Tomás.

Minas hay algunas en esta jurisdiccion. Los minerales mas nombrados son el de Alisos y el de S. Javier de Alisos. [. . .]

Cacalotlan. = Pueblo de corto vecindario, á distancia de cuatro leguas del Rosario, y con alcaldes de policia. Los términos de la feligresía de Cacalotlan llegan hasta el rio del Rosario en las orillas de esta ciudad, y se comprenden en dicha feligresía los pequeños pueblos nombrados Matatan, Maloya, Otatitan y Santa Maria. Tambien los vecindarios llamados las Estancias, las Juntas y el Tamarindo, y las haciendas de San José, Chele, y el Rincon, con porcion de ranchos ademas.

Estas tierras son de escelente calidad, están regadas por el rio Chele, que sale de la sierra y desemboca en el Rosario. El ganado es abundante y tambien las cosechas de maiz.

Capirato, pueblo de Sinaloa, distante de Culiacan quince ó diez y seis leguas, con alcaldes de policia, ricas tierras y moradores pobres. Sus producciones principales consisten en maiz y caña de muy buena calidad. La fruta es abundante y de buen gusto.

Conitaca. = Pueblo situado sobre doce leguas al sur de Cosalá, en territorio muy ameno. Tiene ayuntamiento de tercer órden, y su vecindario no pasará de trescientos individuos de todas clases; pero en el distrito de la municipalidad hay como tres mil habitantes.

En el citado distrito hay algunos minerales antiguos que apenas se esplotan en el dia, tales son Ibonia y Santa Rosa.

Tambien se comprenden varios ranchos ó rancherias en estado muy regular de labores; sus nombres son Soquititan, Elota, el Limon, Cuacoyole, la Laguna, Ceuta, Guagino, Apucha, etcétera.

Chametla. = Pueblo situado á seis leguas del Rosario y á dos del mar, en terreno fertilísimo y delicioso, tiene alcaldes de policía y es susceptible de mucho aumento, tanto por la feracidad de su territorio, como por el rio caudaloso que le baña, y el comercio, que puede entretener con el Estado de Jalisco. En la Jurisdiccion hay ademas porcion de lagos que amenizan el pais, y sirven de canales de comunicacion.

Esta jurisdiccion es famosa por su abundancia de ganado, que se produce en la hacienda llamada del Palmito, y en doce ranchos de la misma clace, que abastecen al Rosario, y contribuyen á grandes remesas para otros puntos.

La hacienda llamada el Caimanero es inagotable en la pesca de toda clase de marisco, satisface al consumo de todas las inmediaciones, se transporta gran parte á Jalisco, S. Luis, Zacatecas, Durango, Chihuagua y Méjico, y todo el que quiere pesca libremente.

Chametla tiene abundantes salinas de muy buena calidad, que corren por cuenta de la federacion, sus tierras de sembradura son inmejorables, y posée porcion de obrajes en que se fabrican mantas de algodon.

El pueblo tendrá seiscientos habitantes; pero en la jurisdiccion pasan de cuatro mil quinientos de todas clases y edades.

Escuinapa. = Es el primer pueblo del Estado, entrando por el lado de Jalisco, tiene alcaldes de policía, y su posicion es regular, aunque el pais es escaso de aguas. La mayor parte de los ranchos comprendidos en su feligresía, tienen la pension de los mosquitos (á que llaman vulgarmente perjuicio) que se producen en los estéros y marismas.

En esta jurisdiccion se hace una gran pesca de camarones, especialmente en el lugar llamado Panzacola, los que se trasportan por todo el Estado, al de Jalisco y otros.

Sus ranchos se conocen con los nombres de Jarretera, Buenavista, el Tule, Lomitas, Platanal, Mapachis, Jaguey, Vainilla, Piedra-gorda, Caligüey, Palmillas, Jumayes, y la hacienda del Palmito de Verde.

Guasave. = Este lugar es famoso por el concurso que atrae todos los años la festividad de la Virgen del Rosario el primer domingo de Octubre. Guasave es pueblo dé doctrina de Sinaloa. El distrito del ayuntamiento en que se comprende dicho pueblo pasa de cinco mil habitantes. Los pueblos de este ayuntamiento son Nio, Tamasula, Bamoa y el referido Guasave. Hay además una hacienda llamada la Brecha y veinticuatro ranchos de labor.

Imala. = Pueblo de quinientas almas con ayuntamiento de tercer órden, á diez leguas de Culiacan con direccion á la Sierra. Es pais de mucha caña y maiz, y su jurisdiccion está dividida en las comisarias de Jotagua, Moloviejo, Tomo, Quebrada-honda, Corral-viejo, la Cañada, las Milpas, los Magos y Amatan.

Tambien le pertenece el pueblo llamado Tepuchi. [. . .]

Mocorito. = Pueblo de cuatrocientos á quinientos habitantes, con ayuntamiento de segundo órden, situado entre Culiacan y Sina¬loa, pero mas inmediato al segundo punto.

La feligresía de Mocorito tiene mucha ranchería; y escelentes tierras de sembradío. El pueblo es de pobre apariencia; pero está colocado en punto naturalmente ameno, regado de aguas, y de un campo siempre verde en todas sus inmediaciones.

La Iglesia que sirve de curato pertenecía a los Jesuitas; pero se deteriora sensiblemente, y es muy incómoda la fetidez que le comunican los murciélagos que anidan en su techo.

En los ranchos de Mocorito se fabrica el mejor queso de la República y uno de los mejores del mundo. [. . .]

Quilá. =Este pueblo es cabecera de una feligresía, que tambien comprende los pueblos llamados Nabito, Tabalá, Abuya, Tacuchamona y Vinapa. Quilá tiene ayuntamiento de tercer órden, y está a diez y nueve leguas de Culiacan, sobre el rio de Tabalá, que fertiliza sus tierras.

Sus siembras de mayor consideracion consisten en maiz y frijoles. Hay en esta jurisdiccion algunas buenas rancherías, como las Tapias, el Salado, etc. [. . .]

San Ignacio de Piastla. = Este es pueblo de la provincia de Sinaloa, con Ayuntamiento cabecera de un partido que contiene escelentes tierras bañadas por un rio caudaloso. Este pueblo dista de Méjico como 355 leguas.

S. Ignacio es la cabecera de la feligresía y tiene afectos los pueblos llamados Ajoya, San Juan, San Agustin y Santa Polonia, de los cuales los dos primeros son los mas poblados, pues cada uno de ellos pasa de setecientos habitantes.

Estas tierras son inmejorables para la siembra de maiz, frijol y caña, de todo lo cual se recogen buenas cosechas. La panocha que se fabrica es de la mejor calidad. Ganado se cria bastante y tambien caballos y mulas. El temperamento es caliente pero generalmente sano.

Esta jurisdiccion escede de cuatro mil habitantes dados á las labores del campo, y algunos á las minas, de las cuales hay cuatro ó cinco en corriente, y mas de veinticinco abandonadas.

Los ranchos principales de este partido son: Acatitan, Teconiate, Istitan, Humayes, S. Juan, Guaracha, Colompo Cocoyole, Taquitapa, Zacatecas, S. Vicente, etc. [. . .]

 

NOTA

Además de los ayuntamientos espresados, los hay de segundo órden en Chois y Nio, y de tercero en Cabasan, Alayá, Soyatita, Bamoa, Tamasula, Tehueco, Mochicahui, Ahome, S. Miguel, Comuripa, Movas, Torimp, Cucurpe, y Llanos de S. Francisco. Sin perjuicios de los que han de establecerse en los rios de Yaqui y Mayo. De suerte que en la actualidad ecsisten, segun la noticia que hemos merecido al gobierno, treinta y tres en Sinaloa y treinta y seis en Sonora. De los cuales hay en Sinaloa ocho de primer órden y tres de segundo; y en Sonora siete de primer órden y uno de segundo.

Tomado del libro; SINALOA textos de su historia, Ortega, Sergio; López Mañón, Edgardo (compiladores), Gobierno del Estado de Sinaloa, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, México, D.F., 1987.

 

Alamos, Sonora
Álamos una de las ciudades donde se estableció la capital del estado de Occidente

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