Rectorados de las misiones en Sinaloa siglo XVIII, mapas

Mapas de Sinaloa México

 

Rectorados de las Misiones de Sinaloa y Sonora siglo XVIII

 

Los jesuitas llegaron al noroeste de la Nueva España, hoy México, como evangelizadores y ésta fue siempre su tarea principal, pero para cumplirla tuvieron que realizar las más variadas ocupaciones, desde formar y dirigir las comunidades hasta enseñar las artes y oficios a los indígenas. Sonora, Ostimuri y Sinaloa fueron territorio exclusivo de los jesuitas entre 1591 y 1767.

Como miembros de la Compañía de Jesús los misioneros se obligaban a vivir según las reglas de la orden, que implicaban la castidad perpetua, la pobreza y la estricta obediencia a los superiores. La orden estaba organizada con un superior general a la cabeza, radicado en Roma, responsable del gobierno de la Compañía en todo el mundo. Le seguía en orden jerárquico un superior provincial radicado en México, encargado del gobierno de los religiosos en Nueva España. El provincial designaba un visitador a cuyo cargo estaban todas las misiones y su función consistía en visitar las comunidades para vigilar el cumplimiento de las reglas de la orden. Las misiones jesuitas de Sonora, Ostimuri y Sinaloa se agrupaban en 6 rectorados (véase el mapa adjunto), cada uno a cargo de un rector que era el superior inmediato de los misioneros de la jurisdicción. Los rectorados se subdividían en partidos, cada uno a cargo de un misionero, en el que había varios pueblos de misión, uno principal llamado cabecera por ser residencia del misionero, y los demás se denominaban visitas.

Esta organización jerárquica de la Compañía de Jesús dio al sistema de misiones gran cohesión y uniformidad en su gobierno, lo que ayuda a entender por qué las misiones funcionaron como un cuerpo organizado y eficiente.

El misionero estaba imbuido de un ideal religioso que le llevaba a abandonar la vida civilizada de las ciudades novohispanas o europeas para dedicarse a la evangelización de los indios; se consideraba que esta actividad era la mejor realización del ideal evangélico de consagrarse al bien del prójimo. Mientras mas difíciles eran las circunstancias, más meritoria era la labor a los ojos de Dios. Sin entender esta disposición de ánimo, propia del tiempo y de la cultura cristiana, difícilmente podríamos explicarnos la energía con que los misioneros desempeñaron su labor. Y podemos afirmar que casi todos los jesuitas que vinieron a Sinaloa y Sonora cumplieron su tarea, pues fueron pocos los que por ineptitud o mal comportamiento tuvieron que ser retirados de las misiones por los superiores.

Dentro de este ideal religioso se consideraba como acto de valor máximo el morir en el desempeño de la tarea misional; era el martirio, o dar la vida por la fe en servicio del prójimo, lo que sucedió con las rebeliones de los indígenas al resistirse a ser esclavizados por los Españoles.

Fueron 50 los jesuitas martirizados en las diversas misiones novohispanas a lo largo de la época colonial, 4 de ellos en las misiones que nos ocupan: Gonzalo de Tapia, Francisco Javier Saeta, Tomas Tello y Enrique Ruhen.

 

Fuente: Historia General de Sonora, volumen II, De la Conquista al Estado Libre y Soberano de Sonora, Gobierno del Estado de Sonora, Hermosillo 1985.

 

 

Mapas rectorados de las misiones en sinaloa
Mapa de los rectorados de las misiones en Sinaloa y Sonora, siglo XVIII

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